martes, 10 de agosto de 2010

Un sonriente zorrillo canoso (Vulpes vulpes)

Al zorro se le puede considerarse como uno de los carnívoros más observados en el medio natural. Su comportamiento lo hace más visible que otros animales de su género. A pesar de que su actividad es fundamentalmente nocturna, suele frecuentar zonas poco transitadas a cualquier hora del día, aunque con una mayor intensidad en las primeras y últimas horas. También favorece su costumbre diurna la época estival, cuando las noches son mucho más cortas.
Puede ser observado en cualquier ambiente y su densidad es bastante variable según las zonas donde puede adquirir sus recursos alimenticios. Bastante asociado a las zonas urbanas donde frecuenta los basureros. Antiguamente hacía estragos en los gallineros. Como puede deducirse su hábito alimenticio es el del “oportunismo” y sin destacar nada de forma favorita, se puede decir que su alimentación es omnívora, comiendo todo lo que pilla en el momento, tanto sea de índole animal como brotes vegetales.
Los zorros tienen grandes orejas puntiagudas de color oscuro que mueve en forma de “radar” para escuchar todo movimiento que se produce en sus inmediaciones, dirigiendo la cavidad de la oreja al lugar donde procede su inquietud. Por ese motivo es muy común que cada orejón “mire” a puntos diferentes y así controlar una mayor amplitud de terreno. Es capaz de “radiar” presas que emiten una bajísima frecuencia.
Posee un hocico puntiagudo que le permite desarrollar un agudo sentido olfativo, aumentando de capacidad contra más entrada sea la noche. Su vista también está adaptada para la vida nocturna, aunque en las horas diurnas también ve a la perfección.
Su pelaje es muy variable, aunque preferentemente es rojiza con tonalidades claras, en la foto puede verse la “canosidad” de su cara, y se intuye la belleza del resto del pelaje. Este precioso abrigo le ha aportado una persecución desde siempre por poseer gran valor peletero.
Su ancha y tupida cola la utiliza de perfecto “timón”. Es un gran corredor, puede alcanzar los 55 km/h. También es buen nadador y trepa con relativa facilidad.
A menudo entierra el alimento sobrante e intenta memorizar el lugar para obtenerlo cuando su apetito le aprieta
Esta nueva andadura del blog comienza con una de esas fáciles adivinanzas de antaño:
¿de qué pájaro se trata?