miércoles, 13 de octubre de 2010

30 monedas para destruír al estado

Me siento tentado a que la presidenta no vete esta ley para guillotinar al estado y se vaya todo a la reconcha de su puta madre.
Pero pienso en la responsabilidad histórica que tiene el proyecto nacional y popular y recapacito. No hay lugar para que por el solo hecho de escarmentar a una manga de ápatridas oportunistas se promulgue esta ley asesina del estado que a a pesar del mal trago, debe seguir velando por los más humildes e incluso llegar donde todavía no se ha podido.
Ya está escrito que estos personajes tendrán el lugar de traidores en las páginas de la historia.
No hace falta que redunde en palabras que expliciten la bronca que siento por tanta falta de patriotísmo.


Ahora Cristina debe redoblar la apuesta vetar esta ley y enviar otra que para gravar las renta financiera, aumentar los aportes patronales para destinarlos a pagar escalonadamente, como sugería el economista del CONICET Demián Panigo, una mejora jubilatoria para aquellos que cobran la mínima.
Lógicamente los patrones sabrán identificar a los responsables del "atropello" y si no saben, hay que enseñarles que esos señores del grupo A fueron los de la brillante idea.
Por último, que quede bien claro que hay un grupo de políticos que piensan gobernar con la lógica aquella que indica que "de algún culo va a salir sangre", pero lo triste de esta postura es que la sangre y el culo siempre lo ponen los de más abajo.