Hemos utilizado en este blog todo tipo de calificativos para referirnos a diferentes personajes que gozan de un gran dosis de miserabilidad.
El tema es que por ahí, por haber exagerado en alguna oportunidad, a uno se le fueron acabando los adjetivos calificativos para algunos personajes. Pesonajes que merecen una categoría mas elevada de adjetivo peyorativo.
Me ha pasado en alguna oportunidad, estar en rueda con amigos y ver pasar una mina con formidables atributos. Es casi automático que la muchachada se larga a poner puntaje al objeto del deseo. Debo reconocer que siempre he sido pijotero para puntuar; por más entrable que esté la fémina.
La razón por mí siempre esgrimida es la siguiente. Si yo a esta mina, le pongo un 10, que pasaría si por ejemplo me llego a cruzar con, digamos una Marcela Kloosterboer , la compañera Carla Conte o Delfina Gerez Bosco, que les pongo, un 400???
Entonces decidí pijotear a la hora de calificar minas.
Si hubiese tenido para los despreciables la misma conducta que para las minas, no me hubiese pasado lo que me pasa ahora. Es que en el menú de adjetivos, no encuentro uno lo suficientemente fuerte para calificar al nuevo columnista de La Nazi-ón el señor Carlos M. Reymundo Roberts.
Dice este señor en su columna de hoy titulada "¡Cuidado con el golpe!":
"A estas alturas ya podemos afirmar, sin lugar a dudas, que golpes, lo que se dice golpes, eran los de antes. Algunos incluso llegaban a ser revoluciones. Hoy, por fortuna, esa especie se ha degradado, y a tal punto la cosa perdió glamour que al pobre Correa, en Ecuador, se le acaban de animar diez o veinte policías. Policías tan ligeritos de todo que, a falta de un cuartel o de un avión, retuvieron al presidente en un hospital, por lo que pasará a la historia como "el golpe de las enfermeras"."Leer nota completa
Se entiende porque me quedé sin un mísero adjetivo para calificar a este hombre?
