La gente huye de la crispación política generada por el gobierno. Además busca escapar de los problemas económicos, la hiper inflación, la falta de seguridad jurídica, aprovechando los incontables fines de semanas largos, donde ya nadie trabaja en este país y se va en masa hacia la costa atlántica, generando un caos de tránsito insoportable en la rutas argentinas.
