lunes, 1 de noviembre de 2010

PERFIL DEL PRESO VICTIMA DE VIOLACIÓN

PERFIL DEL PRESO VICTIMA DE VIOLACIÓN




Es evidente que ciertos presos se convierten en objetivos de ataques sexuales desde el momento en que entran en la prisión: la edad, el físico, las preferencias sexuales y otras características les señalan como candidatos al abuso. La investigación de Human Rights Watch observa una correlación entre una serie de factores y la creciente vulnerabilidad a la violación. Estos factores incluyen la juventud, menudencia y debilidad física; el ser de raza blanca, homosexual o sufrir la primera condena; el tener una apariencia "femenina", como el pelo largo o la voz aguda; el ser pusilánime, tranquilo, tímido, intelectual, poco espabilado o "pasivo"; o el haber sido condenado por agresión sexual a un menor. Los presos con alguna de estas características se enfrentan generalmente con un alto riesgo de abusos sexuales, mientras que los presos con varias características superpuestas tienen muchas probabilidades que otros internos de convertirse en objetivos del abuso. No obstante, sería un error pensar que sólo una minoría de individuos extremadamente vulnerables confronta posibles abusos. Hay que subrayar que, en circunstancias adversas, cualquier preso puede ser víctima de una agresión.

Las características del preso violador son menos claras y difíciles de anticipar, aunque se pueden discernir ciertas pautas. Primera, aunque algunos presos mayores cometen violaciones, el agresor sexual generalmente es un joven muy por debajo de los treinta y cinco años de edad, si bien no siempre tan joven como sus víctimas. Frecuentemente es más corpulento y fuerte que sus víctimas, y, generalmente, más enérgico, agresivo y mejor conocedor del entorno carcelario. Se trata de gente con experiencia adquirida en las calles, muchas veces como miembros de pandillas callejeras. Es típico el que haya sido condenado por un número mayor de crímenes violentos que sus víctimas.