martes, 13 de diciembre de 2011
PINK + FLOYD
Salvo que las cosas hayan cambiado mucho, una de las cosas que más tiempo y esfuerzo demanda a cualquier grupete novato de rock es la elección de un nombre con onda, con personalidad.
En algunos casos, lo que parece un nombre simple se deriva en realidad del bagaje cultural de los miembros de la banda. Por ejemplo: "The Doors" (Las Puertas), el mítico grupo de Jim Morrison, tomó su nombre de un verso del poeta William Blake (1757-1827):
"If the doors of perception were cleansed, every thing would appear to man as it is: infinite."
(Si las puertas de la percepción fueran depuradas, todo aparecería ante el hombre tal cual es: infinito)
En otros casos, es el ingenio el que prevalece a la hora de la elección. Por ejemplo: "The Beatles".
Como ustedes saben, ese nombre es una mezcla de "beetles" (escarabajos) con "beat" (el ritmo que estaba de moda por entonces).
¿Y qué hay de Pink Floyd, de dónde salió el nombre de la banda?
Tras varios cambios de nombre, debidos mayormente a elecciones desafortunadas (digamos que un nombre como "The Architectural Abdabs" no era muy pegadizo), entró en escena la creatividad de Syd Barrett.
Por aquel entonces, no creo que hubiera un músico inglés que no escuchase a los bluesmen históricos de USA, aunque fuesen desconocidos del gran público. Y según la leyenda floydiana, una noche que la banda de Syd Barrett se aprestaba a tocar, quien iba a presentarlos les preguntó cuál era el nombre del grupo.
Al toque y sin pensarlo, Syd contestó "Pink Floyd", uniendo los nombres de dos de sus músicos favoritos: Pink Anderson y Floyd Council (que como habrán adivinado, son los músicos de la imagen que inicia este post).
Lo demás es historia conocida. Pink Floyd no se dedicó precisamente a tocar blues, pero algún blues tocó y algo emparentado con el jazz también. Acá tenemos algo de eso: "Biding my time", composición de Roger Waters.

