martes, 13 de marzo de 2012
HÉROE AL RESCATE
En la imagen anterior vemos a Maurice Holder y a su perro Monty.
El señor Holder vive en Bodmin (Cornwall, Reino Unido) y llevaba una tranquila vida de jubilado hasta el día en que tuvo un inesperado percance: pisó mal mientras recorría un sendero rural y el traspié terminó en una imparable caída por terreno escarpado, barrancos y finalmente un río.
Para cuando Maurice detuvo su caída, estaba en pésima situación: inconsciente, con seis costillas rotas y a punto de ahogarse en el río.
Pero tuvo la suerte de que Monty estuviera allí. El perro bajó el terreno corriendo desesperado tras su dueño. Lamiéndole la cara y ladrando, logró que el malherido hombre despertara por un momento.
Luego tiró de él lo necesario para arrimarlo a la orilla y ayudó a que Maurice pudiera salir a la orilla.
Sin embargo, con eso no alcanzaba, porque Maurice se desmayó de inmediato tras salir del río. Sangraba por un golpe en la cabeza y tenía hemorragias internas.
Nuevamente, Monty se puso en acción.
El perro regresó corriendo al pueblo y se dirigió a un sitio donde siempre había gente a esa hora: el pub.
Una vez allí, comenzó a ladrar para atraer la atención de los parroquianos. Y continuó hasta que la gente entendió que deseaba que lo siguieran. Monty recorrió entonces el camino de vuelta al río, acompañado de varias personas, que socorrieron a Maurice a tiempo.
Hoy en día el señor Holder se ha recuperado de sus varias heridas. En el hospital, los médicos le confirmaron que no hubiera sobrevivido sin la rápida acción de su perro.
¿Y Monty? Pues muy tranquilo, tras dar estas pruebas de lealtad y de rapidez a sus once años (que lo equiparan más o menos en edad con su dueño).