martes, 14 de mayo de 2013

Llevo un 2013 muy “torcido”… tanto como el Piquituerto (Loxia curvirostra)



Sí algún pájaro pudiera definir mi 2013 sin duda el piquituerto sería el elegido. Quizás por su “retorcido” pico o quizás porque me ha mirado algún “tuerto” pero la verdad que después del largo invierno por fin veo llegar la primavera y con ella subir la morar y las ganas de renacer, al igual que en estas fechas nos ofrece la naturaleza.
 

Ficha de archivo particular de la edición HEMMA, chevron-Iez-Liège et Paris
 
A simple vista, el Piquituerto (Loxia curvirostra), nos ofrece una figura bastante peculiar: regordete, cabezón,  unas alas largas y una cola pequeña, con un colorido bastante “exótico” para tratarse de un ave puramente de monte.  Se puede observar el colorido rojizo-carmesí del macho, bastante contrastado con el verdoso de la hembra o el punteado de los jovencitos.

Sin duda su pico es lo más característico de este pajarillo, sus llamativas mandíbulas cruzadas no dejan indiferente a nadie. Comentar sobre ellas dos cosas de interés: En los ejemplares jóvenes es apenas imperceptible este cruzamiento, además nacen con ambas mandíbulas rectas y no adquieren esta forma hasta pasado al menos un mes desde que saltan a volar del nido. Los padres no se apartarán de los jovencitos hasta que  adquieran  la curvatura del pico. El otro dato interesante es que, aunque parezca lo contrario, sólo es la mandíbula inferior la que se “atrofia” permaneciendo la superior recta como cualquier otra ave.

Pero… ¿por qué la naturaleza le ha dotado de este extraño pico?
Todo va dirigido a su hábito alimenticio y con ella su lugar habitual de residencia. Se alimentan principalmente de semillas de los pinos, de las píceas y demás coníferas. Tampoco escatiman las yemas de las hayas, semillas de los cardos y algún animalillo como escarabajos u orugas.

Éste chocante pico le sirve de herramienta perfecta para extraer los piñones de las piñas de las coníferas. Así al tener este cruzamiento abren sin dificultad las escamas de las piñas y con su peculiar lengua extraen los piñones de su interior. Al mismo tiempo le sirve de perfecta “cizalla” para ir desmenuzando las alas de las piñas en caso de no poderlas separar.

Ésta dieta le proporciona una inmejorable fuente de alimento en las épocas más duras del invierno, cuando las reservas escasean tanto en alta montaña. Es un verdadero espectáculo verlos alimentarse, sus acrobacias no son visibles ni en el “circo del sol”

A pesar de su colorido es bastante complicado de observar  ya que permanece la mayor parte del tiempo escondido en la parte alta de las coníferas, donde se alimenta y resguarda. Es raro verlos en el suelo, donde sólo desciende para beber o para recoger alguna semilla que se hayan desprendido de las piñas. Quizás su presencia la delata el ruido de su “cizalla” cuando trocea las piñas o cuando vemos como de van desprendiendo desde lo alto estos restos.

Entre los estudios que se han llevado a cabo con los (Loxia curvirostra) destacaría el llevado a cabo por Antoni Borras, Joseph Cabrera y Juan Carlos Senar, cuyo trabajo publicado en la revistas ARDEOLA  VOL.55(2) Diciembre 2008 y con el título “Local divergence betwenn mediterranean crossbills occurring in two different species of pine” nos describen de manera eficiente como los piquituertos han adaptado sus picos a la especie de coníferas donde habitan. Este estudio llevado a cabo entre ejemplares de pinos negros y pinos salgareños ha apoyado la hipótesis de que se han adaptado localmente a los frutos que se alimentan. Así los que se alimentan de los pinos negros muestran picos mayores y más robustos de los que viven en los salgareños. Merece la pena leer completamente este fenomenal estudio, LO RECOMIENDO.
Nota: En Embún no se puede considerar muy común, aunque puede observarse a altitudes por encima de los 1000 metros. Los ejemplares aquí fotografiados fueron a las afueras del pueblo. Seguramente las bajas temperaturas reinantes durante esos días, incluida la nieve, hizo descender a este pequeño bando en busca de alimento, puede verse que los brotes tiernos de estos chopos fueron saboreados como si de un buen pastel se tratase
Dos ejemplos para ilusionarse durante estos días.
Jóven Zorzal común en sus primeras escaramuzas en busca de alimento sin el apoyo de sus padres:

 
Ya han nacido la mayoría de los "cigoñino" y son alimentado de manera ejemplar por sus protectores padres.