La construcción de los parques eólicos ha propiciado una nueva estampa en nuestro entorno natural. Sin ir más lejos, en Aragón tenemos unos 60 parques eólicos. Si Don Quijote levantara la cabeza ya no sólo vería “Gigantes” en Castilla sino que los vería por todos lados.La definición más fácil de un parque eólico sería “una agrupación de aerogeneradores que trasforman la energía eólica, del viento, en energía eléctrica”
El estudio y el empleo de la energía “limpia” es primordial para nuestro tiempo y para nuestras futuras generaciones, por lo tanto su impacto deberá de ser igualmente estudiado y valorado para que produzca el menor daño posible a nuestro ecosistema.
Entre las energía renovables, la energía eólica en Aragón producen más de 1.500 megavatios, casi el 19% de toda la producción nacional. En los temporales de fuerte viento los molinos generan un 70% más de electricidad que la que se utiliza en la Comunidad Autónoma.
El Plan de Energías Renovables 2005-2010 resalta que se debe alcanzar el 12,1% de la energía total producida para el 2010. La Comunidad Europea ha fijado como objetivo que el 20% de la producción total de energía deberá de proceder de fuentes renovables para el 2020.
A nivel mundial el crecimiento de los Parques eólicos ha sido igualmente espectacular, tanto en tierra como en el mar. Basta con nombrar que en Dinamarca acaba de ser inaugurado el mayor parque eólico marino: cuenta con 91 aerogeneradores con una capacidad de producción de 209 megavatios, pudiendo suministrar energía eléctrica a más de 200.000 hogares.
Los datos no dejan la menor duda de que este “invento” funciona para generar una importante fuente de energía, aunque parece que su primer lema es la de “producir energía a cualquier precio” y sin atender a los impactos del entorno, ni al excesivo número de “victimas” aladas con las que cada año acarrean.
Se estima que cada año los molinos matan más de 5.000 aves, siendo el Buitre leonado el más perjudicado, dando la escalofriante cifra de 0,5 buitres muertos por cada aerogenerador. Otro preocupante ejemplo lo encontramos con nuestro Alimoche, según un estudio se estima que el 1,5% de la mortalidad anual de esta especie es por esta causa.
Parece extraño que especies con tanto dominio en vuelo puedan morir por esta causa. Seguramente son aves que por alguna razón se medio-despistan o ven en estos grandes molinos un primer objetivo para posarse ante la falta de árboles. Unido a esta primera equivocación, está la característica de su fisonomía, son aves de gran envergadura y bastante torpes en cuanto a la maniobrabilidad, lo que produce que aunque vean llegar las palas del aerogenerador no tienen tiempo suficiente para maniobrar, para frenar o esquivarlos.El incremento de “criticas” por estos motivos ha llevado a todos los miembros del sector a mirar soluciones e intentar paliar esta preocupante situación.
Entre los numerosos estudios y pruebas destaco la publicada hace aproximadamente un año en la que se reseñaba la construcción de molinos “inteligentes” para proteger a las aves. Estos molinos disponen de un dispositivo capaz de detectar a las aves a 750 metros y de ver su trayectoria, al ser detectadas, el dispositivo, es capaz de parar las aspas de los aerogeneradores si hay riesgo para la integridad del ave. Con este sistema se intenta rebajar al mínimo la mortandad a nivel mundial. No tengo referencias de que actualmente esté implantado en algún Parque.
AveAdivinanza: ¿es la misma especie?

