lunes, 14 de diciembre de 2009

¿Cómo decir adiós?


De leer este blog, se puede ver que este semestre en Madrid ha sido muchas cosas diferentes para muchas diferentes personas. Sí, habían momentos frustantes. Sí habían momentos difíciles. Pero hoy, cuando estaba caminando a CEU por la penúltima vez me chocó como nunca antes la belleza de los árboles en la calle Avenida del Valle. Y ayer cuando estaba en el Metro, sonreí de oír la voz agradable diciéndome, cuando llegué al Sol, “Atención, estación en curva. Por favor, ten cuidado por no introducir el pie entre coche y anden” (un anciunco que se hace en Londres con tres palabras sencillos: “Mind the gap”). Yo sé que puede sonar cursi, pero ahora a la hora de despedirme de una de las experiencias más importantes de mi vida, solo puedo pensar en todas las memorias que espero guardar como tesoros por toda mi vida.

Cuanto mi corazón estaba aporreando la primera vez que llamé a mi señora desde el aeropuerto. Croquetas, el tinto de verano, el río Guadalquivir en Sevilla, y las horas de conversación bajo unas estrellas maravillosas. Un puesto del sol que vi desde el Retiro. La experiencia de asistir a una “botellón” verdadero con estudiantes españolas en al Ciudad Universitaria. Cuando recibí una pirueta de nube en la forma de Mickey Mouse en mi bolsa. Las horas incontables que he gastado discutiendo entre mis amigas la curiosidades de nuestras señoras, cada uno planteando, a la vez, que la suya es la mejor. La aventura de ir al Almendro 13 a las dos y media en un Domingo con mi familia “jet lagged”. El momento cuando encendieron las luces en las calles de Madrid por la primera vez. El tarde que mi señora nos trajo a Ju Yon y yo a ver al Reloj de Groupama. El orgullo con que ella nos mostró los fotos de su nueva nieta.

Estas son solo un muestreo de miles y miles más pero solo quería decirle gracias, Madrid. Esta ha sido una experiencia que nunca olvidaré.

-Kim