lunes, 7 de diciembre de 2009

El botellón y la degradación de Chueca



Leí un artículo en el ABC esta semana que relata la degradación del barrio de Chueca, una región en Madrid que frecuento mucho. Cuenta que durante los años 70 y 80 este barrio estaba plagado por delincuencia, estupefacientes, y prostitución. Después de una década de renacimiento y esplendor durante los 90, ha vuelto otra vez a la marginalidad – esta vez a causa del fenómeno del botellón.

“Botellón” es una palabra que aprendí muy pronto cuando llegué a Madrid. Me chocó la primera vez que encontré una plaza llena de jóvenes bebiendo libremente. Al principio, me parecía una práctica tonta porque todas las calles de Madrid están llenas de bares muy divertidos. No podía entender porque querían estar afuera. Sin embargo, ahora que concibo la situación económica en España, su razonamiento es mucho más comprensible.

El paro en España se está acercando a un 19% y el grupo más afectado por esta recesión son los jóvenes. Creo que la falta de un sueldo estable impide muchos el lujo de beber en un bar cada noche y por eso buscan métodos más baratos de emborracharse. La segunda razón que puede explicar el crecimiento del botellón es la práctica de vivir con los padres hasta el casamiento. En adición de llenar el Parque del Retiro con amantes desvergonzados, la vida familiar impulsa jóvenes buscar otros lugares para beber. Si ellos no tienen el dinero para un bar o club, el botellón parece una solución conveniente.

He visto botellones en muchos rincones de Madrid, no solo Chueca. Me parece que en cualquier barrio de esta ciudad se puede encontrar una muchedumbre de jóvenes fumando, bebiendo, y disfrutando todos los fines de semana. Los residentes de Chueca se quejan que los botellones causan ruido, suciedad, e insomnio - y tienen razón. La plaza cerca de mi casa siempre parece una zona de desastre después del viernes. El botellón también facilita el narcotráfico. La confusión y actividad de mil estudiantes proporciona una atmósfera perfecta para transacciones sutiles.

Aunque la policía trata de quitar la gente de las plazas con el “manguerazo,” (el regar de las plazas con una manguera), los jóvenes simplemente vuelven después de que la policía se haya ido. Me parece que hasta que la economía mejore, los botellones seguirán. Los residentes de Chueca deben invertir en unas orejeras.

-Grace Schutze

http://www.abc.es/20091207/madrid-madrid/chueca-retorno-degradacion-20091207.html