viernes, 4 de septiembre de 2009

No somos robots sexuales

Cada vez llegan más personas a terapia sexual convencidos de que la sexualidad se reduce al funcionamiento correcto de los órganos genitales. Tienen buenos conocimientos científicos sobre la función sexual, han leído manuales sobre el tema y pueden emplear un lenguaje científico para hablar de la respuesta sexual y del grado de erección del pene.

M. A. Martín
Consideran la función sexual como un simple sistema mecánico y tienen la creencia de que la dinámica de fluidos del pene juega un papel crucial. Con frecuencia, su visión mecanicista de la vida no solamente se ciñe a lo sexual, sino que se extiende a otras áreas de la vida. Cuando tienen problemas sexuales, como si de ir al mecánico se tratara, esperan que el terapeuta les dé la receta rápida que pueda resolver sus problemas, sin asumir responsabilidades ni tomar conciencia de su participación en los hechos.

Quienes estamos en contacto diario con las emociones humanas, sabemos que el ser humano es mucho más complejo. Prueba de ello la tenemos en los pobres resultados que, en muchas ocasiones, se consiguen con esas rápidas recetas, como son los fármacos prosexuales. Alentados por el tirón de la Viagra, la industria farmacéutica realiza grandes esfuerzos comerciales para vender algunos productos como panacea ante determinados problemas sexuales. Es el caso de la prescripción de hormonas a mujeres postmenopáusicas, que, aunque pueden ayudar a restablecer sus niveles hormonales, no consiguen aumentar el deseo.

En cuanto a los fármacos facilitadores de la erección (Viagra, Levitra y Cialis), ciertamente logran que el pene tenga una erección en determinadas circunstancias. Aún con tan notable ayuda, la excelencia de sus resultados, la reversión de la disfunción eréctil de forma estable y permanente, depende de la adecuada integración de su prescripción en un proceso de terapia sexual, en el que, entre otros, es esencial la consideración a su relación de pareja.

Y es que como ya decía John Money, los seres humanos no somos robots hormonales; nuestro desarrollo psicosexual, el proceso de aprendizaje, cómo vamos elaborando lo aprendido, son fundamentales para establecer nuestra visión sexual, nuestro sistema de creencias implícitas y explicitas. Por eso es importante que seamos capaces de entender de dónde proceden los sentimientos de culpa y vergüenza, fuentes de problemas que pueden asociarse al sexo.

Las generaciones a quienes nos ha tocado sufrir los rigores más duros de la represión deberíamos ayudar a los jóvenes a salvar las contradicciones que hemos padecido: por un lado, desde la adolescencia, empezábamos a sentir los impulsos sexuales propios de nuestro organismo y, por el otro, nos atormentaba la idea de que el sexo era pecaminoso y dañino, de que lo que sentíamos era negativo. Es una triste ironía, porque el ser humano está predeterminado como ser sexual, ya que de no ser por el sexo no existiríamos. Parece mentira que con esta consideración, sexo igual a vida, las sociedades humanas no sean más proclives a promover su práctica.

¿Cuál es tu visión del sexo? ¿Has tenido conflictos a largo de tu vida con respecto al sexo? ¿Tienes una vida sexual activa y libre de conflictos? ¿Conoces a alguien que lo pase mal por tener una visión negativa del sexo?

Ojo con los timos sexuales por internet

La historia de los timos va cambiando con los tiempos, y en los que corren, uno de los lugares donde proliferan es la red. Es un hecho consabido que el sexo es una de las mayores fuerzas que impulsa a la gente a utilizar internet. Y de ahí que hagan su aparición e intenten hacer su agosto algunos 'listillos'. Decimos 'listillos' porque es relativamente fácil detectar muchos timos.

M. A. Martín
En consulta, hace poco, uno de nuestros pacientes nos contaba que meses atrás había conocido a una chica rusa a través de un portal de contactos. Chatearon en variadas ocasiones durante horas e intercambiaron mucha información personal. Ella le mandó fotos en las que se la veía en distintas situaciones cotidianas, e hizo todo lo posible por ganarse la confianza de su admirador. Otro de nuestros pacientes vivió una experiencia similar, pero con una chica cubana.

En cualquiera de los casos, una de las constantes en este tipo de timos es que supuestamente provienen de personas de países con grandes índices de pobreza. Esto justifica que, en algún momento, la chica, aparentemente necesitada e incluso desvalida, lanza insinuaciones de su necesidad económica y más adelante llegan a pedir dinero abiertamente.

Uno de nuestros pacientes ya sospechaba que intentaban timarlo, e insistió en la importancia de charlar por teléfono con la chica en cuestión. Acordaban una hora concreta para hablar y él la llamaba. Un día decidió llamarla a una hora sin previo aviso y quién contestó al teléfono fue un hombre. Nuestro paciente no descansó hasta que tuvo la seguridad de que detrás de la supuesta chica rusa estaban dos hombres que intentaban timarlo. Pretendían que enviara dinero a la cuenta bancaria de uno de ellos.

El otro paciente nos contó cómo su chica cubana formaba parte de un grupo de timadores. Descubrió que había varias personas compinchadas para sacarle el dinero. Una era una mujer madura y elocuente, que le enamoró en el chat, con quien dijo haber tenido interesantes conversaciones telefónicas. Otra era otra mujer distinta, más joven y guapa, quien aparecía en las imágenes de la cámara web. Dicha situación duró bastante tiempo y todo se destapó una vez que él decidió viajar a Cuba.

Muchos de los timos están dirigidos a hombres. Sin embargo, nos viene a la mente un timo reciente muy sonado dirigido a mujeres andaluzas de edad madura, divorciadas o viudas. El presunto estafador se hacía llamar Carlos
Muchos de estos timos están dirigidos a hombres. Sin embargo, nos viene a la mente un timo reciente muy sonado que estuvo dirigido a mujeres. Más concretamente, a mujeres andaluzas de edad madura, divorciadas o viudas. El presunto estafador se hacía llamar Carlos y dedicaba muchas horas en cazar a sus presas en un portal de contactos. Solía chatear con ellas durante horas y, llegado un momento, las invitaba a pasar unos días con él en Israel. Ahí lo virtual se volvía real, por lo menos en apariencia. Carlos conseguía que ellas le dieran dinero para cuestiones diversas. Una de las víctimas, avergonzada, confesaba haberle entregado 120.000€ para comprar un piso en Israel. Al poco tiempo, tras soltar sus ahorros, y ya de vuelta en España, la mujer recibía una llamada telefónica de una supuesta hija de Carlos, quien le informaba que su padre había muerto. Las mujeres timadas coincidían en que él las trataba como reinas en todo momento, que era un seductor y que las había llevado al huerto. Según sus testimonios, Carlos las engañó, les robó el dinero y se aprovechó de ellas sexualmente.

¿Te has enterado de algún timo sexual realizado por medio de la red? ¿Cuál es tu experiencia al respecto? ¿Qué podemos hacer para evitar este tipo de timos?

No bajes la guardia ante el sida

El joven, claramente inquieto, rápidamente plantea qué le trae a consulta: "Ayer estuve en una despedida de soltero, bebí mucho, acabé con una prostituta. No estoy seguro de todo lo que hice. Pero además, ella llevaba un piercing en la zona del clítoris, que se le desprendió. Dijo que nunca le había pasado eso. Estoy muy preocupado por si me puede contagiar, no estoy seguro de haber usado bien el condón o de si se pudo pinchar con el piercing…" Es un ejemplo más de las frecuentes consultas sobre contagio de sida en jóvenes.

M. A. Martín
En este caso, el chico se preocupó y consultó sobre su miedo, lamentablemente, la gran mayoría ni tan siquiera se ocupan o preocupan por averiguarlo. Continúan los tópicos: "Esa chica o ese chico no tenían aspecto de sidosos/as"; "no usamos condón, ya somos novios, llevamos tres semanas saliendo juntos…" Según el Ministerio de Sanidad, el 41% de las personas diagnosticadas de sida en 2007 no tenían conciencia de estar infectadas.

Los datos son demoledores. Un estudio publicado por el profesor Rodríguez Carrión y la doctora Traverso Blanco —'Conductas y Educación Sexual en Universitarios Españoles'— muestra que, en nuestro país, el 52,3% de los estudiantes universitarios reconoce haber mantenido relaciones sexuales sin protección frente al sida. Además, cuando se les pregunta sobre los riesgos que creen haber corrido, citan al embarazo no deseado y pocos se acuerdan del sida.

Es evidente que no se puede bajar la guardia. Las cifras no son casuales. Tantos años sin afrontar la incorporación de la educación sexual en colegios e institutos nos llevan a que el grado de conciencia de riesgo con la práctica del sexo no seguro arroje cifras, en 2007, tales como que el 57,9% de los nuevos casos de infección son por prácticas heterosexuales, frente a un 26,3% por prácticas homosexuales y un 13,2% por drogas inyectadas.

Los colectivos de gays y lesbianas, tan denostados en los albores del sida, reaccionaron con campañas de educación en el sexo seguro. Hoy, el contagio del sida se mantiene principalmente por las relaciones heterosexuales sin protección
Los colectivos de gays y lesbianas, tan denostados en los albores del conocimiento de la pandemia del sida —castigo divino, enfermedad de las 'cuatro H: homosexuales, hemofílicos, heroinómanos y haitianos'— reaccionaron con campañas de educación en el sexo seguro entre sus propios afiliados. Tal es así que, a fecha de hoy, el contagio del sida se mantiene principalmente por las relaciones heterosexuales sin protección.

Aunque de ninguna manera esta información debe servir de excusa para que no se pongan en práctica las medidas oportunas, nos parece importante avisar de que, en los servicios de urgencias, pueden dispensarse una combinación de fármacos que minimizan la posibilidad de desarrollar la infección por VIH. Este recurso farmacológico se debe prescribir en las primeras horas, tras una relación no protegida, en la que hay fundados motivos de sospecha de infección. Al igual que con la anticoncepción postcoital, su eficacia aumenta cuanto menos tiempo transcurre tras la relación sospechosa. Hasta unas 72 horas garantizan su efecto preventivo, que es máximo si no transcurren más de seis.

Sin embargo, se debe tener en cuenta que no podemos quedarnos con estas discretas medidas paliativas, lo más importante es el sexo responsable: nunca se insistirá bastante en que la clave para vencer al sida y las infecciones de trasmisión sexual es la prevención, para la que no existe otra medida más eficaz que la educación sexual generalizada de toda nuestra población juvenil como medida para fomentar el sexo responsable.

En tus relaciones sexuales, ¿tienes en cuenta el riesgo del sida? ¿Eres consciente de haber practicado sexo no seguro? ¿Has tenido ocasión de recibir clases sobre sexo seguro en la escuela o instituto? ¿Y en algún otro lugar? ¿Conoces a alguien que haya sufrido un contagio de trasmisión sexual?

El placer de ser voyeur

Literalmente, 'voyeurismo' es un término peyorativo que proviene del idioma francés. Se refiere a la búsqueda de placer sexual observando a otras personas en situaciones que podrían considerarse eróticas. Tales situaciones pueden ser de personas desnudas, semidesnudas, realizando conductas sexuales, ataviadas eróticamente, en su intimidad... Sin embargo, el término para esta práctica es demasiado genérico y cuenta con variadas vertientes y distintos matices. En cualquiera de los casos, un aspecto característico del voyeurismo es el hecho de que el observador no interactúa con las personas observadas.

M. A. Martín
En primer lugar, es importante matizar que a la gran mayoría personas no les hace ninguna gracia ser observadas en su intimidad. A poca gente le apetece que la miren mientras tiene relaciones sexuales. Está claro que también hay individuos que disfrutan especialmente exhibiéndose, pero no es lo más común. Para casi todas las personas, resulta necesario preservar su intimidad, y la privacidad es una condición necesaria para sentirse a gusto en sus relaciones sexuales. Es por ello que el término 'voyeurismo' tiene una connotación peyorativa o por lo menos se considera 'políticamente incorrecta'.

Quizás en la situación más típica, el voyeurista se sitúa en la distancia, lejos y oculto, de modo tal que las personas observadas no se percatan de su actividad. Esta situación, llevada al extremo, puede incluir el uso e implementación de dispositivos tales como prismáticos, cámaras ocultas, lentes muy potentes, telescopios... Una buena parte de la excitación que siente la persona voyeurista en este tipo de ejemplos proviene del riesgo a ser descubierta. Por ello su conducta puede ser gradualmente más atrevida. El voyeurismo es practicado más a menudo por varones, aunque huelga decir que también hay mujeres aficionadas a éste.

Mientras el voyeurista mira ocultamente, se va excitando y muchas veces se masturba. También puede optar por filmar las escenas observadas y utilizar las imágenes para masturbarse posteriormente con ellas, en la intimidad de su hogar. En ocasiones llega a colgar dichas imágenes en algún portal de internet. De hecho, esto está suponiendo un quebradero de cabeza para las personas que encuentran colgadas imágenes suyas, sin que tengan idea de dónde han salido.

Actualmente, la tendencia de nuestra sociedad es bastante voyeurista, en el sentido de que cada vez hay más cámaras por doquier, preparadas para captar muchos instantes de nuestra vida pública. Recientemente escuchamos en un telediario a una chica quejarse de las cámaras que habían puesto en su Instituto. Por lo visto, para evitar los destrozos que provocaban los alumnos, habían llegado a poner cámaras hasta en los aseos. La tendencia a reducir la intimidad de las personas tiene su mayor exponente en los sofisticados teléfonos móviles. Hoy en día, parece posible grabar todo, cualquiera puede hacerlo, en cualquier lugar y a cualquier persona. El daño que ello puede causar es mayor de lo que puede pensarse.

Además, se han dado casos en los que algunas escenas muy subidas de tono han sido grabadas por cámaras de seguridad en algún lugar público (la calle, el metro, algún parque...). Aunque en teoría tan sólo era posible para unos pocos acceder a dichas imágenes, han aparecido publicadas en algún foro. Una vez que aparecen en internet es prácticamente imposible pararlas, y más aún reparar el daño causado.

¿Alguna vez has deseado observar a otras personas en su intimidad? ¿Te produce excitación esa posibilidad? ¿Cuál es tu experiencia al respecto? ¿Alguna vez te has percatado de que alguien te observaba furtivamente? ¿Crees que cualquiera tiene derecho a grabar lo que quiera, aún vulnerando la intimidad de otras personas?

Sexo y dolor

Algunas personas refieren que un punto de dolor, en el momento oportuno, es el desencadenante perfecto que les precipita al éxtasis. Ese momento oportuno se suele dar cuando el nivel de excitación es ya muy alto, es como la gota que desborda el vaso. En esos instantes, entre otras prácticas, besos muy intensos, pellizcos y mordiscos en los labios, pezones... arañazos, pellizcos en las nalgas y un manoseo más intenso de los pechos, incrementan la excitación hasta culminar en el orgasmo. Este coqueteo con los estímulos dolorosos forma parte de los juegos de muchas parejas que se deleitan incluyéndolo en su repertorio erótico.

M. A. Martín
Por otro lado, hay relaciones sexuales que se centran en el dolor, en el sometimiento, y que se pueden llevar hasta el extremo de no incluir el coito o (ni siquiera) el orgasmo. Se trata de experiencias que van más allá y que pueden llegar a suponer un verdadero peligro para alguno de los participantes. Ciertamente, estas prácticas, bastante más duras, son mucho menos frecuentes, ya que la mayoría de las personas no asocian el placer con dolor hasta tales extremos. Aunque es verdad que el universo sadomasoquista es muy amplio y variado.

Para el Marqués de Sade, la vida no es sólo una búsqueda de placer. Para él, el placer va asociado al sufrimiento: "El cuerpo no es otra cosa que el instrumento para producir dolor". Hay quien encuentra en la asociación del corpus erótico de Sade, que exalta el dolor y el placer, la fascinación por los rituales de muerte: juegos de gladiadores, corridas de toros, ejecuciones públicas, sacrificios religiosos, crucifixión...

En el mundo del erotismo, los seguidores de Sade pueden llegar al exceso de apagar cigarrillos en los pezones, hacer cortes y producir heridas que necesitan asistencia médica. Como no suelen encontrar parejas que les acompañe, llegan a pagar grandes sumas para desarrollar sus fantasías en el mundo de la prostitución.

El contrapunto del sádico está en el masoquista, Sacher-Masoch, que en 'La Venus de las Pieles' expresa así su pasión: "Para mí, el sufrimiento tiene un atractivo singular; la tiranía, la crueldad y, sobre todo, la infidelidad de una mujer bella, estimulan mucho mis pasiones". Las relaciones eróticas para Sacher-Masoch resultaban imposibles si no se encontraba en inferioridad manifiesta, en situaciones de humillación y de crueldad.

Algunos profesionales plantean que el problema de estas prácticas, en las que el estímulo erótico está firmemente asociado a producir o sentir dolor, es que pueden necesitar incrementar las sensaciones hasta el extremo de que llegan a ser peligrosas. Aunque, como ya se ha comentado, los adeptos a sufrir con el sexo son poco frecuentes. La mayoría se limita a coquetear con los estímulos dolorosos de manera mucho más inocente.

¿Qué opinas de la asociación de dolor y sexo? ¿Te estimula un cierto toque de dolor en tus prácticas sexuales? ¿Has conocido a alguien aficionado a estas tendencias? ¿Con quién te identificas más, con Sade o con Sacher-Masoch?