lunes, 7 de septiembre de 2009

Queremos más que sexo explícito


El sexo explícito, sin más, no siempre supone un estímulo erótico. La descripción de la función sexual puede excitar de una forma limitada. Los humanos no somos robots hormonales que respondemos automáticamente a señales y estímulos biológicos. De hecho, somos expertos en vestir la función sexual, en llenarla de significado. En efecto, esta propensión a dotar el sexo de contenido simbólico, llevada al extremo, puede devenir en parafilias o variantes sexuales. Y éstas, a su vez, pueden llegar a mermar considerablemente el abanico erótico de la persona.

M. A. Martin
La parafernalia sexual, la liturgia del sexo, hace que el erotismo sea una fuente de inspiración muy poderosa en nuestra especie. Podría decirse que la representación del sexo es casi tan vieja como el mundo. En tiempos prehistóricos ya se dibujaban o se hacían estatuillas con caracteres sexuales exagerados: senos enormes, falos prominentes...

En China se han descubierto dibujos y grabados de la época de la dinastía Ch’an con representaciones del acto sexual. En las ruinas de las ciudades griegas se han encontrado desde jarrones con dibujos de parejas en el momento del coito hasta graffiti y textos con clara intencionalidad erótica. Las ruinas de la ciudad de Pompeya son como una cápsula de tiempo que ha permitido conocer cómo se divertían los romanos. Los restos del principal burdel de la ciudad muestran numerosas escenas de sexo. Incluso, se descubrieron las ruinas mayas de las Cuevas de Petén, en las que había murales con contenidos exclusivamente eróticos y un claro culto al falo.

Por otra parte, el cristianismo llegó a prohibir cualquier tipo de manifestación gráfica de la sexualidad y durante mucho tiempo constituyeron un tabú y estuvieron censuradas. En el Renacimiento, no obstante, era posible encontrar representaciones gráficas de la sexualidad, ya sea abiertamente o bien de forma discreta o incluso encubierta.

Actualmente, la industria del sexo ofrece una inmensa variedad de representaciones del sexo, adecuadas a todas las preferencias y adaptadas al gusto del aficionado. Según su contenido, podemos encontrar, por ejemplo: pornografía amateur; porno-cum; bondage; breast-porno; fetichista; Hentai; heterosexual; gay; orgiástica; étnica (asiática, negra; latina; interracial); zoofílica, voyeaurista... Desgraciadamente, la oferta en el mercado también incluye porno con niños, víctimas indefensas de esas terribles prácticas.

Además de la compartida expresión formal del erotismo, a través del cine, el arte, la literatura…, cada ser humano cuenta con su imaginario sexual, sus imágenes y fantasías propias, íntimas y muchas veces secretas, esas que encienden la chispa de la excitación y son el impulso para escalar los peldaños del placer.

¿Qué papel desempeña la imaginación en tu vida sexual? ¿Eres aficionado a material erótico? ¿Cuáles son tus fuentes de inspiración sexual?

Deprisa y corriendo

Entre las distintas disfunciones sexuales que encontramos en la consulta sexológica, entre los varones, la eyaculación precoz se lleva un alto porcentaje. En términos generales, esta disfunción es la que suele solucionarse más fácilmente y en menos tiempo, comparada con otros problemas sexuales. Aunque, claro está, todo depende de la gravedad del problema y de la historia clínica del paciente. Y en este sentido es necesario aclarar una serie de cuestiones.

A veces, el criterio empleado por el varón para evaluar la supuesta disfunción puede ser demasiado subjetivo.

En ocasiones llegan a consulta varones con una idea equivocada de lo que es la eyaculación precoz y lo que pretenden, realmente, es convertirse en unos artistas del control eyaculatorio y del orgasmo. Acuden con la idea de conseguir aguantar el máximo posible para dejar a su pareja totalmente complacida, quizá inspirados por una acusada e indiscriminada exposición al cine porno.

Por otra parte, aunque no podemos hablar de un perfil único de paciente con eyaculación precoz, sí es verdad que existe un caso muy frecuente. Éste está muy relacionado con la ansiedad y el estrés. Una de las expresiones del estrés es la prisa. Cuando alguien vive estresado, tiene dificultades para centrarse en el presente y vivir dicha experiencia de una forma más plena y más profunda. Su preocupación le dificulta disfrutar del presente, y muchas veces el aquí y ahora pasa desapercibido para él, puesto que su mirada está puesta en el futuro.

Al vivir con prisas y corriendo regularmente, es muy complicado asumir una actitud distinta en situaciones concretas. Se van creando patrones, casi siempre inconscientemente, de los que luego es muy difícil salir, incluso por un momento. Asimismo es muy difícil vivir con prisas y luego querer asumir una actitud paciente y tranquila en el sexo. Es por ello que una de las primeras cuestiones que intentamos es que el paciente asuma la necesidad de ir más despacio, paso a paso, tranquilamente, disfrutando y viviendo cada momento plenamente. Para conseguirlo tiene que recuperar el hábito de parar y mirar su experiencia, centrarse, relajarse...

¿Qué efecto tienen las prisas en tu vida sexual? ¿Cómo crees que influye el estrés en tus actividades sexuales? ¿Eres de las personas que va corriendo a todas partes? ¿Sueles ir de prisa y corriendo en el sexo?

La famosa suegra

El viejo mito de que es difícil llevar una relación armoniosa con la suegra puede ser un tópico que, no obstante, encierra algunas verdades que merece la pena tomar en cuenta. El hecho es que, cuando una persona establece una relación con otra, al mismo tiempo la establece con las personas que forman la red social de su pareja. Al formar una relación de pareja, cada miembro tiende a multiplicar sus compromisos familiares, las presiones y las tensiones que se desprenden de éstos.

M. A. Martín
En nuestra sociedad es bastante habitual que se espere que los miembros de la pareja participen, por lo menos, en los principales compromisos familiares que van surgiendo tanto de un lado como del otro. A veces la negativa a dicha participación se convierte en un verdadero drama y en un sitio de guerra. Si ya en ocasiones puede ser difícil equilibrar la relación en la pareja, cuando además intervienen otros factores externos, la situación puede complicarse sobremanera.

Con más frecuencia de la que nos gustaría, en consulta nos encontramos con parejas cuyos principales conflictos se derivan del tipo de relación que tienen con su familia política. Ésta suele estar supeditada al tipo de relación que tiene nuestra pareja con su familia.

Por otra parte, los tipos de pareja que existen en el planeta son tan increíblemente variados, que a veces resulta prácticamente imposible imaginarlos. Y si cada persona es un mundo, la familia de la que proviene es un universo. De ahí que las incompatibilidades que puedan surgir a veces sean imposibles de subsanar.

A casi todas las personas les gusta sentirse especiales y no siempre se está dispuesto a compartir esa categoría de especial con otros. En ocasiones las rivalidades son las que provocan las fricciones en la pareja, debido a que el familiar no desea sentirse desplazado. Si quien se siente desplazado es el padre o la madre, las tensiones generadas pueden hacer saltar chispas por todos lados. Los conflictos que se derivan de todas estas complicaciones a veces pueden llegar a afectar negativamente la vida sexual de la pareja.

Por lo tanto, antes de comprometerse en una relación con otra persona resulta conveniente tomar en cuenta a la familia política. Es necesario evaluar las presiones que la persona recibirá para estrechar los vínculos con los distintos familiares de su pareja y las expectativas que se tienen en ese respecto.

¿Cómo es tu relación con tu familia política? ¿Cómo es la relación de tus padres con sus respectivas familias políticas? ¿Cuál es tu experiencia con respecto a este tema? Si tienes una buena relación con tu familia política, ¿cuáles son las claves de ésta? ¿Alguna vez la familia de alguien que te gustaba te ha echado para atrás en la relación?

Acrobacias sexuales

Una de las acrobacias sexuales que ha ganado más popularidad en los últimos tiempos es el denominado 'helicóptero'. A finales del 2006 saltaron a la palestra mediática una actriz venezolana y un galán de telenovelas. Como muchas otras parejas de nuestros tiempos, ellos se habían filmado durante uno de sus encuentros sexuales. Recordemos que filmarse supone el riesgo de que el vídeo termine en internet. En cualquier caso, algo que caracterizó su vídeo sexual fue justo la acrobacia sexual del helicóptero, que hoy queremos describir.

M. A. Martín
El helicóptero se deriva de la postura sexual que, según algunas encuestas, es la más popular y puede realizarse durante el coito (ya sea vaginal o anal). En ésta, la persona que es penetrada se encuentra en posición de horcajadas sobre el que la penetra, que debe estar tumbado. Es una postura muy socorrida, porque la persona de arriba también puede sentarse o apoyarse sobre las rodillas para facilitar el movimiento. En esta postura, la persona de arriba tiene un mayor control sobre la profundidad de la penetración, así como del ritmo, la velocidad y los ángulos del coito.

Y, para aquellas personas ágiles y dinámicas, dispuestas a llevar la práctica más allá, está la acrobacia del helicóptero. En ella se trata de que la persona de arriba dé un giro de 180 grados sin interrumpir el coito. Dependiendo de la agilidad y el aguante de los participantes, el número de giros puede ir en aumento. La persona de arriba puede ayudarse tanto de las manos, como de los pies y una cierta flexibilidad lo hace más fácil.

Lógicamente, este tipo de práctica no es apta para todas las personas. Se necesita tanto una buena forma física, como cierta pericia y hay que llevar mucho cuidado de no oprimir demasiado el pene ni de ponerlo en ángulos imposibles. No obstante, puede ser muy divertida y añadir un aspecto bastante dinámico al sexo.

Si lo que se busca es un gran contacto corporal y estar cara a cara todo el tiempo, abrazándose y besándose, será mejor dejar 'el helicóptero' para otro momento. Tampoco es apta para personas sexualmente convencionales. Aunque en el cine hoy día a menudo se incluyen escenas del sexo, no podemos pensar en ninguna película (no porno) en la que se vea el helicóptero.

¿Conocías esta práctica? ¿La has realizado en alguna ocasión? ¿Cuál es tu experiencia al respecto? ¿La has encontrado en alguna escena de cine que no sea porno?

viernes, 4 de septiembre de 2009

¿Sexo suave o sexo intenso?


En algunos contextos el sexo suave también se denomina 'sexo vainilla'. Es quizás el tipo de sexo que practica la mayoría de la gente con más cotidianeidad. También se le denomina 'sexo blando', porque a los ojos de las personas más apasionadas se queda en poco.

M. A. Martín
Aunque es cierto que, muchas veces, lo que determina si una persona tiene sexo intenso y salvaje es la pasión que siente en un momento determinado. También es verdad que hay quienes tienen dificultades para desinhibirse y abandonarse a las pasiones eróticas. De ahí que quieran que todo esté muy medido, como con miedo a pasarse de la raya. Tienen relaciones sexuales muy controladas y pueden sentirse más o menos satisfechos.

En cualquier caso, las personas que consiguen desinhibirse y entregarse a la pasión pueden tener un sexo intenso, que no es necesariamente duro. Mientras que el sexo blando se vería caracterizado por las caricias suaves, los besos y muestras más de ternura que de pasión, una de las principales características del sexo intenso es que tiene un toque agresivo.

De hecho, cuando hablamos de sexo intenso y sexo blando, estamos refiriéndonos a los dos extremos. No tiene nada que ver con la duración o la frecuencia. Eso no quita que dentro de una misma sesión de sexo se puede comenzar despacio, lenta y suavemente, para ir aumentando el ritmo y terminar frenéticamente. O viceversa.

Al hablar de los extremos de dos tipos de sexo, han de considerarse los límites que cada persona nunca estaría dispuesta a rebasar. Hay parejas e individuos que marcarían sus límites, por ejemplo, en el dolor o la humillación y no es algo que deseen incluir en sus relaciones sexuales. Existen casos opuestos de parejas que sí quieren que exista un intercambio duro y hacen un despliegue de comportamientos propios del universo sadomasoquista.

A otras personas les divierte participar en un juego de obediencia y control. Les gusta sentirse sometidas mientras que otras desean la seguridad que les proporciona su rol dominante. En todos los casos, la atención que la persona recibe, ya sea en un rol o en el otro, resulta de gran importancia.

Las personas adultas son libres de elegir el tipo de relaciones sexuales que desean tener. Siempre respetando que haya un consenso entre la pareja y que no exista daño físico y psicológico. Un toque de variedad puede favorecer el placer en las relaciones. Explora tu universo sexual, atrévete a salir de la rutina, no te obligues a hacer algo que te disgusta para complacer a tu pareja, pero muéstrate activo y propón alternativas.

¿Qué te gusta más: sexo intenso o sexo blando? ¿Qué momentos se prestan más para uno y para otro? ¿Hacia cuál de los extremos tiendes? ¿Cómo te gusta que sea el comportamiento sexual de tu pareja: intenso o blando?