viernes, 11 de septiembre de 2009

La capacidad erógena

La capacidad de despertar erotismo es muy importante tanto a nivel individual, como en pareja. En consulta, a menudo los miembros de la pareja se sorprenden al descubrir que tan sólo utilizan una mínima parte de su capacidad erógena.

M. A. Martín
En alguna ocasión anterior, hemos comentado la importancia de la intimidad para generar actividad sexual en la pareja. Podríamos decir que en la gran mayoría de casos es ésta la primera condición necesaria.

Por otra parte, el segundo paso consistiría en generar excitación. La excitación implica un proceso muy curioso, tanto que a veces se presenta cuando menos lo desea la persona. Y, otras, por mucho que lo intenta, no consigue excitarse.

Todo es cuestión de centrarse adecuadamente en las sensaciones que se van produciendo en el cuerpo. A veces, las ideas (que nada tienen que ver con la excitación) distraen a la persona y le impiden excitarse. Se produce nerviosismo y esto no hace más que empeorar la situación.

Un pequeño truco que recomendamos, y que suele dar un buen resultado, es centrar la atención en una zona erógena. Todas las personas suelen contar con una o dos zonas erógenas principales, por lo menos. Es decir, una o dos áreas en su cuerpo que al ser estimuladas consiguen despertar mucho erotismo en la persona. En general, la estimulación de la piel representa uno de los principales motores de la actividad sexual. Y, concretamente, el estimular una zona de la piel en particular puede producir una excitación especial en todo el cuerpo.

La piel cuenta con un lenguaje especial, con todos los matices que ello supone. Es un lenguaje que puede ser capaz de comunicar mensajes distintos según el contexto en el que se produce. Asimismo, es posible desarrollar un rico lenguaje y un repertorio erótico con un inmenso potencial. Los matices del lenguaje de la piel se transmiten a través de la temperatura, la intensidad, las vibraciones, el ritmo...

Por todo lo anterior, resulta conveniente desarrollar dicho lenguaje, sacar el máximo provecho de las zonas erógenas y optimizar nuestra capacidad erógena. En nuestras relaciones sexuales es muy útil saber qué hacemos y qué respuestas obtenemos. Es algo necesario para ambos miembros de la pareja. Es excitante conocer los matices eróticos que somos capaces de sentir y provocar. Al igual que el lenguaje de las palabras requiere de un continuo cultivo para su desarrollo, el lenguaje de la piel también lo necesita.

¿Conoces tus zonas erógenas? ¿Crees que sacas el mayor provecho de éstas? ¿Consideras que las zonas erógenas femeninas son muy distintas a las masculinas? ¿Qué importancia has dado en tu vida al lenguaje de la piel?

La experiencia en el sexo

El buen sexo no es uno de los principales criterios de selección en la relación de pareja, pero en otras sí lo es. Uno de los aspectos que más pueden influir en el devenir sexual de la pareja es la experiencia sexual con la que cuentan los miembros, y ésta no siempre es igual en ambos casos.

M. A. Martín
En algunos casos, todavía suele tener importancia quién de los dos miembros es el que tiene una mayor experiencia. Cuando es el hombre el que aporta el mayor bagaje sexual a la relación y hace valer su más amplia experiencia la situación suele pasar desapercibida. Si es la mujer la que ha disfrutado de una rica vida sexual pueden presentarse dificultades para ella.

El compañero puede vivir con suspicacia su dominio de la esfera erótica. Muchos hombres no tienen todavía la suficiente autoestima para aceptar la mayor experiencia de ella y dejarse llevar para explorar el universo placentero de las relaciones sexuales.

La experiencia sexual puede estar relacionada con el número de parejas sexuales que se han tenido, pero no necesariamente. Como en otros campos la habilidad también cuenta. Alguien puede ser muy ducho en las artes amatorias y haber tenido relaciones sexuales con muy pocas personas. Otras personas, sin embargo, no acaban de cogerle el tranquillo a la cosa. Y sí, otros pueden haber tenido muchas relaciones, pero no hay manera de que aprendan.

Seguramente, la experiencia sexual puede depender más de actitudes que del número de parejas. Si una persona es receptiva en el sexo, muy probablemente tendrá más posibilidades de aprender y de mejorar su ejecución y su rendimiento en el ámbito sexual. También es cierto, que sexualmente, hay relaciones que pueden aportar mayores oportunidades para aprender y acumular experiencia.

En cualquier caso, podemos decir que el encontrarse con una persona que tenga habilidades sexuales manifiestas puede ser muy beneficioso. Pero también tienen su encanto los amantes noveles, siempre que sean receptivos y no se angustien por su inexperiencia. La naturalidad y el sentido del humor son ingredientes necesarios para disfrutar del sexo y de la vida.

¿Cómo es tu experiencia sexual? ¿Has tenido relaciones sexuales con muchas personas? ¿Has aprendido muchas cosas a través de tus relaciones sexuales y de tus parejas? ¿Eres tú quien suele aportar una mayor experiencia en las relaciones sexuales? ¿Influye la experiencia sexual de la otra persona en tu elección de pareja?

Sexo en el coche

No deja de sorprendernos la cantidad de personas españolas que dicen que el coche es uno de sus lugares favoritos para tener sexo. Está claro que no es uno de los sitios más cómodos y que las limitaciones que impone este medio en cuanto a movilidad y espacio son considerables. Entonces puede que la preferencia de este medio como lecho erótico se deba, entre otras cuestiones, a factores culturales.

España es el país europeo en el que los jóvenes tardan más en emanciparse de sus padres para irse a vivir por su cuenta. Está claro que sigue habiendo bastantes adultos que no se han independizado de sus padres y siguen viviendo con ellos.

Hay hogares familiares españoles en los que está permitido que los jóvenes (hijos e hijas) puedan llevar a sus parejas a casa para tener relaciones sexuales en ese ámbito. Sin embargo, muy probablemente no se trata de la mayoría de casos. Eso sin adentrarnos en el hecho de que puede haber más permisividad hacia los varones que hacia las chicas...

Lógicamente, influyen en esto las actitudes hacia el sexo y la percepción que se tiene de las relaciones sexuales antes del matrimonio. Son muchísimas las personas que habitualmente optan por tener sexo en el coche, pero más que nada por descarte. No cuentan regularmente con un lugar en el que puedan vivir y expresar su intimidad con la tranquilidad que puede ofrecer el resguardo de una habitación.

Mientras que hay personas que pueden adaptarse fácilmente a estas circunstancias y disfrutar alegremente del sexo semipúblico, hay muchas otras para quienes éste es un factor que resta placer. Asimismo, podemos decir que hay una gran diferencia entre realizar sexo en un coche de forma esporádica, y como parte de la variedad erótica, a utilizar éste como medio principal para las actividades sexuales. En ocasiones es justo el origen de disfunciones sexuales.

Aunque hoy día los fabricantes de coches lanzan al mercado vehículos cada vez más cómodos, no puede compararse con la intimidad y la tranquilidad que ofrece una habitación para el sexo. Es por ello que nos interesaría aclarar si la preferencia del coche como lugar para la práctica sexual es una cuestión de gustos o de necesidad.

¿Has tenido sexo en el coche alguna vez? ¿Cómo describirías la experiencia? ¿Cuál es tu reacción cuando encuentras a alguna pareja teniendo sexo en un coche? Si eres padre o madre, ¿cuál es tu opinión del coche como sitio para las actividades sexuales? ¿Cuál crees que es el atractivo especial de tener sexo en un coche?

Los vaivenes del sexo

Uno de los aspectos que más se debaten en torno al sexo es el de la frecuencia. Son muchas las personas muy preocupadas por la cantidad de relaciones sexuales que tienen habitualmente.

M. A. Martín
Hace un tiempo tuvimos en consulta a un hombre de unos 45 años que vivía obsesionado por el número de relaciones sexuales que tenía con su mujer, quien era más o menos de la misma edad. A la primera consulta trajo una lista con el número de coitos que habían tenido en los últimos meses. Al parecer, durante un periodo de tres meses vivió una especie de segunda luna de miel en el que habían ido aumentando muy considerablemente sus encuentros sexuales. En el cuarto mes, no obstante, su segunda luna de miel se había ido a pique porque él había empezado a tener dificultades para conseguir la erección.

El hombre se encontraba destrozado y su ánimo había decaído tanto que corría el riesgo de caer en una depresión, lo que empeoraría la disfunción eréctil. Al explorar la historia del paciente éste nos contó que hasta hacía poco tiempo su actividad sexual había sido escasa. La pareja había trabajado muy duro para salir adelante. Eran padres de dos hijos, tenían un negocio en el que trabajaban juntos, con una relación en general armoniosa. Pero poco tiempo y poca energía les había quedado para dedicarla a su vida sexual. Ella, sin embargo, últimamente había experimentado un mayor deseo; muy probablemente debido a que los niños ya estaban criados y habían disminuido sus obligaciones y preocupaciones. Como le pasa a muchas mujeres a esa edad se sentía más segura de sí misma: contaba que por primera vez en su vida se sentía guapa y atractiva, lo que había aumentado su autoestima....

Él, por su parte, contaba que debido a que ella se había estado mostrando más dispuesta que nunca para el sexo, había intentado aprovechar tan maravillosa oportunidad. Así, en pocos meses, la cantidad de relaciones sexuales se había catapultado y llegaban a tener coito dos veces al día, hasta que él empezó a padecer disfunción eréctil. Le dolía particularmente la idea de estar desaprovechando la oportunidad de tener más sexo ahora que su mujer se mostraba completamente deseosa y dispuesta.

El hombre vino a consulta preocupado por no poder mantener tan alto rango, esclavo de la producción, tenía la misma actitud con el sexo, más preocupado por la cantidad que por la calidad de sus relaciones sexuales. Los humanos siempre queremos más, no entendemos que la vida —la sexual también—, es como una noria y así hay que vivirla, disfrutando las subidas y comprendiendo las bajadas. No se puede vivir indefinidamente con la preocupación de estar en la cresta de la ola, ni superando marcas.

¿Qué piensas de esta paradoja? ¿Por qué crees que el hombre empezó a padecer disfunción eréctil? ¿Te ha pasado algo parecido en alguna ocasión? ¿Qué opinas de esta historia? ¿Alguna vez se te ha ocurrido contar el número de polvos que vas teniendo?

La monotonía sexual

Una buena cantidad de personas se quejan de que su vida sexual es monótona y aburrida. Desde una perspectiva psicológica podemos decir que a menudo el aburrimiento y la monotonía se producen como resultado de ciertas actitudes (o posturas) ante la vida. Nos referimos, por ejemplo, a actitudes pasivas y poco creativas, en las que la persona espera pasivamente a que surja algo que le pueda entretener, como cuando enciende el televisor, se acomoda en el sofá y no tiene nada más que hacer para pasar el rato. Es una postura muy cómoda y es el ejemplo de una actitud pasiva y dependiente.

M. A. Martín
La necesidad de buscar y obtener satisfacción sexual ha existido desde el principio de los tiempos. Y es éste un impulso fundamental en prácticamente todos los seres vivos. Sin embargo, es muy fácil que dicha búsqueda quede automatizada merced a otra tendencia: la de acomodarse a una vida fácil, pero carente de pasión. Hay parejas cuya vida sexual se ha tornado tan monótona que no son capaces ni siquiera de variar la postura en la que tienen relaciones sexuales. Sus posturas sexuales, como muy probablemente también sus actitudes, pueden resultar cómodas, pero poco excitantes.

Quizás sea un problema de imaginación. Aunque eso mismo denota la pasividad antes mencionada y que es tan dañina, especialmente en el terreno sexual. Es una pena, porque la imaginación es una herramienta accesible para todas las personas y es indispensable para mantener la chispa, tanto de la pasión sexual, como de la emoción por vivir.

Otra serie de herramientas muy útiles la forma el conocimiento y adecuado uso de las zonas erógenas. Las fuentes de placer erógeno son muchas. Si tomamos en cuenta que al ser estimulada una zona erógena produce placer, en el sexo el disfrute puede ser mayor si se incluyen más zonas erógenas. Existe una gran tendencia a centrarse en los genitales y a olvidarse de otras zonas que también son muy placenteras. El abecé del sexo comienza con el conocimiento de las zonas erógenas propias, para de ahí pasar a conocer las de su pareja.

Determinadas posturas permiten que los miembros de la pareja puedan estimular indirectamente otras zonas erógenas y aumentar el placer. La postura también puede determinar la profundidad del coito, lo cual a su vez condiciona la intensidad del disfrute. Más concretamente, toda persona cuenta con puntos en los genitales que, dependiendo la postura en la que se efectúa la penetración, facilitan que la persona estimule aquellas partes que más placer le producen. El explorar distintas posturas sexuales ofrece variedad en el menú sexual y ayuda a mantener viva la chispa de la pasión.

¿Sueles limitarte a una postura para el coito? ¿Consideras que tus relaciones sexuales son estimulantes y divertidas? ¿Cuál crees que es el secreto para mantener viva la pasión? ¿Cuáles son tus posturas sexuales favoritas?