

En comparación con muchos estudiantes de Duke en Madrid, yo paso más tiempo yendo a CEU que en las clases mismas. Por casi dos horas cada día, yo me encuentro apretada en un vagón del metro con cien desconocidos. Cada uno está absorbido en su propio mundo de iPod, lectura, juegos, o mantiendo conversaciones telefónicas mientras que yo siempre lucho por encontrar algo para entretenerme. Por lo tanto, estoy muy agradecida por la campaña de Libros a la calle. Durante 13 años, Madrid ha escogido una serie de obras de escritura para pegar a los muros del metros, autobuses y otros métodos de transporte publico dentro de la ciudad. Mientras estoy apoyada en la pared del metro, puedo mejorar mi viaje sumergiéndome en una fábula musulmana o unos versos de una obra teatro.
Creo que esta campaña tiene mucho que ver con nuestra conversación de “La Marca Española.” Colocando literatura de alta calidad en los lugares mas accesibles de la ciudad permite que muchas personas pueden exponerse a la cultura española y tener orgullo en sus acontecimientos. Además, los directores del programa quieren exportar esta imagen a los visitantes de Madrid afirmando que Libros a la calle es también, “dirigida a los viajeros de nuestra Comunidad.”
Sugiero que la próxima vez que cojáis el metro, busquéis el indulto breve de Libros a la calle para enriquecer su viaje.
-Grace Schutze

