martes, 2 de febrero de 2010

¿Pueden ser las cotorras uno de los causantes del descenso de la población del Gorrión común en las grandes ciudades?

En varios telediarios de este fin de semana ha salido anunciado, que según parece, se está produciendo un descenso de la población del Gorrión común (Passer domesticus) en las grandes ciudades europeas. En algunos casos, como en Barcelona, se estima que la reducción ha sido alrededor del 5% en los últimos 8 años y de continuar la misma progresión en los próximos 20 años la población se reduciría a la mitad.
No dispongo de los datos de Zaragoza, pero visualmente parece que no se ha producido tal descenso. Cualquier zona arbolada acoge cantidad de ellos. Si que es cierto, que las zonas interiores, de puro asfalto, pudiera considerarse menos concurrido que años atrás. Por lo que habría que luchar por que la masa arbórea de los parques y jardines de las grandes ciudades no disminuyan. Antes no se concebía una plaza o calle peatonal sin sus árboles y zonas ajardinadas. Ahora el “cemento” da menos trabajo de manutención, por lo que paulatinamente están cambiando los diseños.
Por otro lado, cada vez es más importante la limpieza e higiene de las ciudades. La basura está perfectamente sellada en los contenedores y por lo tanto el acceso a los restos orgánicos por parte de las aves es más complicado.
Se ha producido un incremento de aves invasoras que están ocupado este aren particular del gorrión. Las tórtolas y cotorras se han apoderado de los cielos urbanos, a los que sólo las palomas parecen hacerles sobra.
Según algún estudio parece que también pudiera tener alguna importancia el crecimiento de la telefonía móvil, y el incremento de las radiaciones de las antenas de telefonía. Tampoco tengo datos sobre ello y de momento todo parece especulaciones.
Por la parte que les toca, hoy el post va dedicado a la Cotorra argentina (Myiopsitta Monachus).
Las cotorras son papagayos de tamaño mediano (unos 30cm de longitud). A pesar de lo que pueda parecer, su peso no es muy elevado, no pasando de los 150gr de peso, en parte debido a sus delicados huesos, son muy frágiles y es tremendamente complicado su soldamiento en caso de rotura.
Acostumbran a formar grandes colonias, por lo que pueden llegar a dañar cosechas y desplazar a otras aves autóctonas. Son destructivas y ruidosas, por lo que luchan por el primer lugar con las urracas y estorninos.
Su llegada a España se produjo en los años 60 como animal de compañía, pero esta ave exótica, por huidas accidentales o consentidas, se ha apoderado de su libertad natural y al no haber un depredador que le haga frente su población aumenta a pasos agigantados. La reproducción en libertad es contraproducente para el Medio Ambiente al alterar el ecosistema.
Su calidad de vida está rondando los 10 años en libertad (pueden duplicar esa edad en cautividad).
La hembra es la encargada de construir unos grandes nidos alargados, compuestos de dos cavidades en el interior; una exterior para resguardar de las inclemencias a la pareja y otra interior para depositar sus huevos. La hembra es igualmente la encargada de sus manutención y limpieza ¡toda una ama de casa!
Poseen una gran cabeza, con unas patas y cuello cortos, dando la impresión de “payasete” cuando andan. Su colorido verdoso y gris es espectacular, aunque lo que más nos llame la atención sea su retorcido pico. El pico es muy ancho en su base y posee unos cantos laterales muy cortantes, casi como un cuchillo, que le facilita romper y rasgar las duras cáscaras de las nueces o como el fruto de la foto.
No es extraño verlo en el suelo comiendo frutos o semillas diseminadas, pero tampoco verlo en las cercanías de los ríos o charcas artificiales de las zonas ajardinadas. Por un lado encuentran allí la necesaria agua y por otro lado trocitos de tierra. Según parece esta tierra les aporta algunos minerales a su organismo, de la cual carecen. Tampoco se puede descartar la hipótesis que así pueden neutralizar algunos efectos tóxicos de algunas de las plantas que consumen.
Todas las fotos han sido tomadas en Zaragoza, en la zona de la Aljafería y en el canal, a la altura de Casablanca.
En esta mala última foto pudiera preguntarse ¿donde está la cabeza que falta? ¿se la ha comido? ¿o es una cotorra de una cabeza y dos cuerpos?. Dicen que la pareja está unida de por vida, viendo la escena no es de extrañar, lastima que "la noche me confunde" y no supe hacer una foto mejor de la escena (no utilicé flax para evitar molestias)

domingo, 31 de enero de 2010

Un alpino ribereño: Acentor Alpino (Prunella collaris)

El Acentor alpino es un ave típica de alta montaña, con laderas rocosas, de hasta 3.000 metros de altitud y en la mayoría de los casos su hábitat preferido es el límite que va marcando la nieve.
Su alimentación está basada de mariposas, moscas, orugas, escarabajos y gusanos, completándola con semillas cuando su dieta animal empieza a escasear por las condiciones estacionales. Su alimentación se produce en el suelo, en el caso de los insectos, como por ejemplo las mariposas, los va persiguiendo hasta que los atrapa.
Suele ser habitual su descenso de altitud cuando las bajas temperaturas del invierno le acechan, por ello en ocasiones es posible verlo en las cercanías de los poblados de los valles en busca de alimento y de unas mejores condiciones ambientales, aunque esto le suponga estar muy alejado de sus lugares de cría. En estos días es fácil observarlo comiendo los desperdicios humanos en los basureros.
A finales de febrero, o principios de abril, regresa a sus lugares de cría para empezar a realizar su ciclo reproductor. Buscará una cavidad entre los pedregales para la construcción de un delicado nido a base de hierba seca, musgo y raíces donde pondrán entre 3 y 5 huevos lisos de un color azulado claro. En la construcción del nido participan ambos miembros de la pareja. Su éxito reproductor no es muy alto por lo que no suele sobrevivir más de 3 pollos por nidadas y en muchos casos se han localizado nidos con un único superviviente.
Es bastante mayor que el Acentor común (Prunella modularis). Las características de su plumaje quedan bastante bien definida en la siguiente fotografía donde se señala de forma minuciosa los puntos más importantes para una correcta identificación.
El ejemplar aquí reseñado se fotografió en Embún el 27-diciembre-2009. Una altitud muy por debajo de su hábitat habitual. En la zona se puede considerar con “no habitual” incluso de “rareza” aunque hay algunos inviernos que nos visitan, especialmente los muy fríos o de temporales prolongados como el actual.

jueves, 28 de enero de 2010

Rasca mamá

A pesar de la poca existencia de rapaces, y de su paulatina disminución, no podemos negar que vemos con más facilidad a un águila que a cualquiera de sus presas. En este caso, es más fácil ver 100 Busardos ratoneros que un simple topo.
De la misma manera, vemos a la rapaz pero no podemos ni imaginar los centenares de parásitos que recorren su emplumado cuerpo. Aunque podamos pensar lo contrario, no son casos aislados, siendo una de las “enfermedades” más comunes que padecen nuestras aves.
Como muestras, puede nombrarse, un artículo publicado en la revista de la Sociedad Española de Ornitología (SEO) de diciembre de 1996, en el que Jesús M. Pérez, Isidro Ruiz-Martínez y John E. Cooper muestrearon a 304 rapaces entre los años 1985 y 1992. Entre las 21 especies analizadas resultaron portadoras un 42% de ellas, variando el número de parásitos entre 1 y 324, con una media entre 30 y 44 piojos por portador.
Los parásitos son depredadores muy especializados, y aunque no causan la muerte del portador si que llegan a debilitarlo, ya que se alimentan de él. La poca interacción con otras aves hace que el equilibrio de ambas especies sea de continuo equilibrio, es decir, que los parásitos, al depender directamente del ave, tienen que evitar debilitarlo en exceso, ya que su muerte supondría también la suya.
Se puede decir que los parásitos pueden ser de dos tipos: Los externos, como los piojos o las garrapatas y los internos, que viven en el interior del organismo.

La pulga y el piojo
se quieren casar
pero no se casan
por falta de pan.
Estando en las bodas
bebiéndose el vino
llegó un gato negro
y se comió al padrino


Algunas rapaces, como el Quebrantahuesos, suele evitar su último nido utilizado como medida de desinfección y desparasitación. Es curioso el abandono que realizan cuando estos nidos son “robados” por los buitres, soliendo pasar muchos años antes de que vuelvan a ocuparlos, aunque el agujero no haya sido ocupado posteriormente.
Las garrapatas y piojos suelen acarrearle al ave mucho nerviosismo e intranquilidad, además de su debilitamiento cuando su cantidad es alta. David Goméz contaba que en uno de sus nidadas observadas llegó a observar una anómala actitud durante el periodo de incubación, en ella el adulto no paraba de moverse y cambiar de posición, moviendo en muchas ocasiones su cabeza de un lado a otro. Llegó a pensar en algún animal merodeando por las cercanías. La nidada fracasó y al acercarse al nido comprobó que el hueco del nido estaba lleno de pulgas (es de suponer que en gran parte traída en la lana que le servia de mullida cama).
Muchas aves utilizan metodos curiosos de desinfección como los baños de hormigas, consistente en echarse sobre un hormiguero para que sus picotados llenos de ácido hagan de repelente a los parásitos.

martes, 26 de enero de 2010

Fuerza Natural

Dice una adivinanza aragonesa: ¿cuál es la cosa que sencilla no llega y doblada sobra?, en este caso no hay duda que pasó doblada. La adivinanza hace referencia a la necesidad del agua en tiempos de sequía. Tanto esperas que la naturaleza te regale agua que luego se pasa. Dicho de otra manera “o la gran sequía o la gran remojada”.


En este video puede verse el volumen que lleva el río Aragón Subordán por la carretera de Oza, y como fluye el agua en grandes cascadas por todos lados, llegando ha hacer casi intransitable la carretera (y sin casi…). La sensación de estar rodeado de agua es increíble y merece la pena, aunque te llene de preocupación pensar que para regresar tienes que volver a pasar con el coche por debajo de esas cascadas.


El encañonamiento del río por la Selva de Oza pasa a amplitud conforme se ensancha el Valle. El video corresponde a su paso por Embún.


Una pequeña referencia a los pequeños afluentes que brotan desde las altas cimas y descendiendo en serpenteante caída desembocan en el Subordán

Reflexión Motivadora:

Hoy desde aquí felicito a una compañera y sin embargo amiga. El Blog de Conchita Casales "reflexiones motivadoras" cumplirá en breve las primeras 5.000 visitas. Un blog lleno de "reflexiones" acompañadas de una esmerada elección de videos. Por ese motivo, hoy con mucha envidia, copio su estilo y reflexiono sobre unos videos... Enhorabuena campeona.

lunes, 25 de enero de 2010

Galápago europeo (Emys orbicularis), aunque estés hibernando nos preocupamos por ti

El Galápago europeo es otra de las especies que están en claro peligro de extinción, considerado en la categoría de “Vulnerable” por el Catálogo de especies protegidas de Aragón, de igual forma también posee una gran importancia a nivel europeo como lo certifica el Convenio de Berna. Esta tortuga autóctona está siendo desplazada de sus lugares de cría por la de California, cuya densidad va aumentando de manera alarmante.
La distribución y densidad de este Emys es bastante confusa en Aragón, por lo que no se puede cuantificar. Aunque le gusta cualquier lugar húmedo de agua dulce, prefiere los de agua estancada o con corrientes muy suaves. La vegetación de estos lugares debe de ser muy tupida. Puede habitar desde el nivel del mar hasta los 1.000m.
Su alimento consiste en peces, anfibios, caracoles, insectos, cangrejos, restos vegetales e incluso carroña. Los galápagos, al igual que el resto de las tortugas, no poseen dientes en la boca, por lo que desgarran la comida con sus afilados picos.
Su actividad comienza con las primera horas del día, encantándole tomar el sol al lado de la orilla, sobre un tronco, rama o sobre el suelo. A la mínima inquietud se lanza al agua, donde suele evitar el ataque de sus enemigos. Al ser su medio principal de protección escasamente lo abandona, y sólo por la noche se decide a adentrarse tierra adentro.
El barro es el otro medio que necesita, tanto para hibernar, como para depositar sus huevos (de 7 a 18). El cortejo comienza justo después de la hibernación. Consiste en que el macho persigue a la hembra hasta que la alcanza, que normalmente es al llagar al agua.
En las fotos se ve sus características principales: Caparazón oscuro aplanado, con gran cantidad de puntitos amarillos en el cuerpo y cuello, una cola larga y dedos palmeados.

Las tortugas y el Quebrantahuesos:
En el libro de Jean-Francois Terrassa sobre le Quebrantahuesos se puede leer algunas citas anecdóticas sobre la alimentación del Gypaetus con tortugas. Copio textualmente las tres más antiguas: la de Plinio (23-79 d.C.) que escribió “es hábil en romper los caparazones de las tortugas que arroja desde lo alto: Ello provocó la muerte de Esquilo quién, para escapar al destino que le habían predicho, dormía siempre al raso” Y es que en efecto, le habían predicho ¡qué moriría aplastado por una casa!.
En 1555 Pierre Belon contaba: “es la más negra de las águilas, y la que tiene la cola más larga. Ésta, al encontrar las tortugas, se las lleva a lo alto con el fin de que, al dejarlas caer, su corteza se rompa en el suelo, para comérselas”
Kruper narraba en 1878: “En Arcadia, donde las montañas no son muy altas, su área de campeo comienza la borde del mar. ¿Qué hurta allí, en la llanura? ¿Son acaso cabras, corderos o terneros lo que devora? Se le ve planeando por encima de la ladera boscosa de una colina, describiendo círculos con la cabeza inclinada y mirada fija: de repente, se deja caer y desaparece de la vista. Ha capturado una presa, es casi segura una cabra. No, no es más que una tortuga que le servirá para saciarse hambre o la de sus pollos. Para poder alimentarse de ella, se la lleva por el aire y la deja caer sobre una roca, donde se rompe… El 14 de marzo de 1861 visité el nido del quebrantahuesos; al pie de la roca en la que el ave se había establecido había una gran cantidad de osamentas y caparazones de tortugas.”