martes, 16 de marzo de 2010

Ya van llegando las primeras golondrinas y sus familiares

Con el buen tiempo van llegando nuestras queridas golondrinas. Por nuestra tierra los aviones y las primeras golondrinas preceden a los tárdanos vencejos.
Un pequeño grupo de aviones roqueros (Ptyonoprogne rupestris) se aventura a pasar con nosotros el duro invierno, pero la gran mayoría emigra a tierras más cálidas. Regresando por estas fechas en busca de unas condiciones óptimas para su reproducción. Los escasos invernantes se alejan de las altitudes elevadas.
Este avión no tiene ningún rasgo característico, ni un colorido llamativo, pero es sin duda uno de los más espectaculares en vuelo. Siendo elegante y acrobático incluso en los días ventosos, con pronunciados vuelos en picado y remontes entre los rectos cortados donde anida. Sin ser tan espectacular como el vencejo su planeo pudiera asemejarse a él mientras patrulla los riscos. No suele realizar vuelos tan altos como el avión común, pero al igual que el resto de su familia se alimenta en el aire a base de insectos que captura al vuelo. Sus persecuciones en época de celo y copulación es simplente "alucinante".
De su uniforme color pardo grisáceo sólo se le destaca sus partes inferiores más pálidas y unos “toques” blanquecinos en su cola. Es el Hirundiridae con la cola menos ahorquillada y al abrirla completamente se pudiera decir que tiene forma espatulada. Ambos sexos son similares.
Suele verse en el suelo, recogiendo barro para construir sus nidos salientes en un cortado de la roca, donde pondrá los 4 o 5 huevos de la que consta su nidada. Puede realzar dos nidadas anuales. Llega a anidar hasta los 1700 metros de altitud, aunque empieza a escasear por encima de los 1200 metros.
Al igual que los restos de su familia es muy gregario, anidando y volando en grupos numerosos. Suele verse parados “acalorando” con los primeros rayos del sol.
En la foto puede observarse el buen trato que existe con el avión común (Delichon urbica), a pesar de compartir el mismo espacio aéreo y ocasionalmente las mismas zonas de cría. Especialmente curioso es la presencia de estos primeros ejemplares intercalados entre un numerosos grupo de roqueros, quizás estas primeras parejas buscan ser adoptados de forma cautelar a la espera de la llegada del restos de aviones comunes.
Las costumbres del avión común son muy similares al roquero, y como ya hemos nombrado comparten en muchos casos el mismo hábitat. Nuestro trato con ellas es más familiar, siendo muy común verlos anidar en los salientes de los aleros de cualquier tejado de los centros urbanos o debajo de las balconadas. Es mucho más gregario, como puede contrastarse al observar los nidos pegados junto a sus vecinos, y en muchos casos sin separación visible entre ellos.
Quizás su característica más destacada sean sus blanquecinas partes inferiores blanquecinas que contrastas con las superiores, cabeza, cola y alas de color negro azuladas. Su vuelo es menos elegante, pero siendo por línea general a más altura
Al igual que el resto de sus familiares les encanta volar sobre los lugares con agua al ser unas zonas donde se concentran un gran número de insectos, necesarios para su alimentación.
Se agrupan en los tendidos eléctricos o sobre zonas elevadas en grandes bandos antes de iniciar su migración.
Hay una creencia oscense que dice que "donde cría una golondrina nunca hay incendio". También en alguna tierra alto aragonesa se piensa que hubo una apuesta entre Dios y el Diablo en busca de quien era capaz de crear el ave más hermosa. Al abrirse las puertas del cielo apareció una golondrina y al correr el cerrojo la del infierno apareció un murciélago.

domingo, 14 de marzo de 2010

Por aquí… ni te acerques. ¿quién ataca a quién?

Con el inicio del mes de marzo ha empezado el periodo de apareamiento de la mayoría de las especies. Muy por delante de todos está nuestro querido Quebrantahuesos (Gypaetus barbatus) que por estas fechas ya van terminando con el periodo incubador y empiezan a eclosionar los huevos.
Por estas fechas empiezan a formalizarse las parejas, así como a defender sus lugares propicios donde realizarán la puesta. En la mayoría de rapaces los lugares de nidificación van asociados a su territorio de caza y por lo tanto esa amplia zona de terreno lo defienden “ferozmente” ante cualquier intruso que intente acercarse.
Normalmente ambos miembros de la pareja suelen defender su territorio, aunque es el macho el que se muestra mucho más activo, especialmente en el periodo que precede a la puesta.
A pesar de la defensa férrea a la que es sometida los intrusos, en muchos casos, sólo sirve para ahuyentarlos de las proximidades del nido y para malvivir en un territorio compartido de caza.
La secuencia de las fotos son un claro ejemplo del poder territorial del Halcón peregrino (Falco peregrinus), al cual no le intimida la presencia de una rapaz mucho mayor que él. Como puede verse el Busardo ratonero salió “trasquilado” por la osadía de pasar por las cercanías del lugar donde realizará próximamente la puesta el peregrino.
Las largas y estrechas alas puntiagudas de este Halcón le hacen poderosa en vuelo. Suele atrapar a sus presas por detrás, dándoles un fuerte golpe en la cabeza. Su dieta está compuesta principalmente de aves del tamaño de una paloma, córvidos, zorzales, anátidas…
A pesar de su fama de buen cazador, también hierra en muchas ocasiones, pero es tal su insistencia que termina por saciar pronto su apetito.
Debido a que su dieta está directamente relacionada con las aves de su territorio, podemos decir, que es un factor determinante a la hora de determinar la salubridad del mismo. Un alto contenido en pesticidas, por ejemplo, acarrearía el incremento gradual de esa sustancia en el Halcón, por la ingesta de las aves de la región, produciendo si duda alguna la mala fertilidad de los huevos o su muerte en el peor de los casos.
Terminamos con la secuencia entera de la lucha fraticida por conservar el territorio:
Un busardo ratonero (Buteo buteo) pasa por las proximidades de la zona de cría de un Halcón peregrino (Falco peregrinus).
El halcón percibe la presencia del ratonero y observa detenidamente sus movimientos
Viendo amenazado su territorio decide repeler la molesta intromisión. Se lanza velózmente al vuelo sin apartar con su "fura" mirada al intruso
Extiende sus largas y puntiaguadas alas para alcanzar pronto al ratonero
El ratonero al ver llegar velozmente al peregrino adopta posición de defensa, extandiendo sus patas para colocarlas entre él y su agresor.
Se produce el combate, donde el ave más grande decide huir ante la agresividad de su oponente. El Halcón peregrino regresa al lugar donde le espera la hembra.
Dos curiosidades: Parece ser que el nombre de peregrino le viene de su costumbre de que una vez terminado su periodo reproductor suele extender su territorio de campeo, desplazándose incluso a lugares muy lejanos al territorio de cría.
Se dice que no sabe construir nido, por lo que sólo hace un hueco en la fina arenilla del acantilado o del roquero donde pone sus 2-4 huevos, aunque en ocasiones coloca algunas finas ramillas (En ocasiones anida en viejas construcciones avandonadas)

sábado, 13 de marzo de 2010

Las aves urbanas beneficiadas por la crisis

La disminución paulatina de las zonas verdes en los centros urbanos ha supuesto para las aves un recorte sustancial de su hábitat para la obtención de alimento y del resto de sus actividades anuales, como pudiera ser la reproducción, las zonas de descanso o del microclima adecuado para pasar los duros días del invierno.
Las fotos son un claro ejemplo de cómo se tienen que buscar la vida las aves para subsistir, en muchos casos la escasa hierba que sufre para germinar entre los adoquines les sirven como alimento.
Hoy en día la crisis general les ha supuesto otro medio alimenticio, aunque no deja de ser una mera transición. La falta de trabajo y la drástica disminución económica de muchas familias ha generado un aumento poblacional de visitantes a los parques y jardines, con el consiguiente aumento de migas, pipas y restos orgánicos de otros alimentos que benefician alegremente a nuestros pájaros urbanos.
Este pequeño verdecillo (Serinus serinus) de escasos 11cm es de las aves que más sufre esta falta de vegetación, ya que su alimentación la realiza en el suelo, estando basada principalmente de hierbas bajas, semillas muy pequeñas, de un pequeño número de insectos o arañas.
El verdecillo está presente en todo Aragón de forma extensiva, pero en la época invernal pocos ejemplares se quedan en las zonas cercanas al Pirineo, descendiendo entonces a los valles y cercanías de los centros urbanos. Siendo otra razón para impedir que nuestras zonas verdes disminuyan.
El canto del macho es chirriante desde el alto de una rama, aunque sólo canta en el periodo reproductor, especialmente en primavera. Se dice que su sonido es parecido a cuando de fríe el aceite en una sartén, también hay quien dice que parece que su sonido de asemeja a la palabra “fríe”. Sus vuelos nupciales son parecidos a los de una mariposa.
Las fotos anteriores corresponden a un hermoso macho, donde le delatan sus colores amarillo-verdoso muy llamativos y contrastados destacando sobre su cuerpo listado, con sus alas pardo-negruzcas donde se le observan unas visibles bandas alares mucho más claras. La hembra es de tonalidades más apagadas, donde el amarillo intenso del macho pasa a ser verdosa.

martes, 9 de marzo de 2010

Los correteos de nuestro "Robín de los bosques": Petirrojo (Erithacus rubecula)

El petirrojo se ha adaptado perfectamente a vivir con los “pies” en el suelo. No es extraño verlo en los caminos, zonas cercanas a los matorrales o en cualquier punto verde de las ciudades. Este medio terrestre le proporciona su principal medio de alimentación, al conseguir de él los insectos, larvas, orugas, caracolillas, invertebrados, lombrices y demás animalillos que componen su variada dieta. No es extraño verlo remover la hojarasca en busca de su sustento alimenticio. También come semillas y bayas silvestres de saúco, hiedra, etcétera
A pesar de esta adaptación al suelo, no podemos considerarla como un ave corredora, ya que sus desplazamientos son a grandes saltos manteniendo el cuerpo más o menos en posición horizontal. De vez en cuando se para en posición estirada, como si quisiera mostrar a todo el mundo su escudo de armas rojizo del pecho y comienza un ritual rítmico moviendo la cola y las alas mientras balancea su cuerpo.
Sus vuelos son cortos por línea general. Cuando son a distancias considerables es ondulante y bastante irregular.
Contrariamente a lo pudiéramos pensar al ver a estos preciosos petirrojos, son bastante combatientes con los de su especie, sobretodo cuando alguno usurpa su territorio o se juntan en tierra neutral. En esos casos se colocan en posición amenazante y como si se retaran empiezan a balancearse como exhibiéndose, para terminar correteando detrás de su adversario. En la gran mayoría de estos combates de los machos no pasa de esos correteos. Hay algunos estudios que demuestran que el pecho rojizo/vivo de los machos es algo más que un simple toque de color en su plumaje, ya que pudiera tratarse como un medio para advertir de su presencia a sus adversarios. Realizaron la prueba de colocar unas tiras de tela con tintes parecidos al pecho de un petirrojo en un territorio ocupado por una pareja en periodo de copulación, el macho al ver las tiras se abalanzó sobre ellas, pero no se intuyó nada más que el simple acercamiento de “curiosidad”; con posterioridad se colocaron plumas rojizas al las que ya su forma de acercarse ya fue precedida por un ritual amenazante para lanzarse correteando sobre ellas, llegando incluso a picotearlas. Las conclusiones no están claras pero parece como que su rojizo pecho fuera su bandera.
La traducción que se ha dado en castellano a Robín es el de Petirrojo, por lo que Robín Hood, o Robín de los bosques, sería algo así como petirrojo encapuchado. Sea cual sea la traducción lo que si que es común es el que es una especie que en la mayoría de las culturas se ha considerado como un ave que representa al bien.

domingo, 7 de marzo de 2010

La Focha común (Fulica atra)

Pudiera parecer que la Focha común (Fulica atra) es una especie de pato, pero si le viéramos las patas nos daríamos cuenta de nuestro gran error, al no poseer los dedos unidos por ninguna membrana. Todo lo contrario, sus dedos grises son extremadamente grandes y largos y parecen inflamados en cada falange, recibiendo el nombre de lobulados.
Estas potentes patas le suponen una herramienta multifunción; por un lado son útiles para remar en el agua y por otro lado le facilitan el desplazamiento en tierra, no siendo tan “patoso” como sus compañeros de charca.
Su coloración no deja ninguna duda a su identificación, su regordete cuerpo negro unido a su pico y el escudo de la frente de color blanco puro lo hacen único. Sus rojizos ojos los hacen casi imperceptibles. Ambos sexos son iguales.
Se desplaza graciosamente en el agua, moviendo rítmicamente la cabeza, como si fuera empujándose a impulsos con ella. Para zambullirse da un pequeño saltito y se sumerge completamente para aparecer al instante a la superficie.
Lógicamente todo su comportamiento es acuático, desde la reproducción, hasta su alimentación. El nido lo construyen ambos miembros de la pareja en forma de cuenco flotante a base toda la vegetación que encuentra en la orilla: ramas, juncos, cañas y todo tipo de vegetación y desechos. La nidada es numerosa (6-9 pollos), pudiendo darse el caso de dos puestas anuales entre los meses de abril-agosto. Pudiéramos pensar el como se distribuyen los padres la faena de la cría de una segunda puesta si de la anterior los pollos están recién salidos del nido… en estos casos es la hembra la que incuba los huevos y es el macho el que guía por el agua a sus retoños. Se ha constatado que el macho suele realizar otras plataformas para descansar, y en estos casos le son de utilidad para cobijar a estos primeros polluelos (ya que el nido familiar estará ocupado un mínimo de 23 días antes de que eclosionen los huevos de su segunda puesta)
A pesar de ser una especie gregaria, en el periodo reproductor se van desgranando en parejas de carácter muy territorial para la obtención de los mejores lugares de nidificación. En esta época se vuelven muy agresivos con los de su misma especie, incluidos los pollos o ejemplares jóvenes. Son espectaculares sus luchas territoriales, tanto con los de su especie como contra toda ave que se acerque a su territorio. En estos casos, el macho se levanta el vuelo de forma impulsiva y “corriendo” sobre el agua con unos fuertes aleteos se acerca a su adversario.
Su alimentación también la realizan en su medio acuático, siendo su dieta a base de hierbas, plantas acuáticas y todo tipo de animales pequeño. Cuando se zambulle caza invertebrados y algún pequeño pez (aunque no es lo más común).
Si curiosa es la forma con la que defiende su territorio, no lo es menos la forma en que se escabulle cuando se encuentra acosada por un aguilucho lagunero, en esos casos empieza a batir fuertemente las alas hasta que forma una especie de espuma a su alrededor por el agua removida, lo que le permite sumergirse y desconcertar a su enemigo. Tal actitud le llevó a ser considerada antiguamente como un ave peligrosa a la que la habladuría popular le otorgaba el poder de escupir espuma a la cara a toda persona que intentara cazarla.