miércoles, 18 de agosto de 2010

El Herrerillo capuchino, una especie reguladora de las plagas forestales

Lo más llamativo de este acróbata pajarillo es su destacada cresta dirigida hacia atrás de color blanquecina salpicada de puntos negros. En el recorrido de las fotos puede verse la diferencia de edad, correspondiendo la que preside la entrada a un ejemplar joven, al disponer de una cresta más bien corta, bastante apagada y poseer el dibujo de la cara en forma de media luna menos definido que las fotos de los adultos.
La hembra del Herrerillo capuchinos (Parus cristatus) construyen un nido diferente cada año, normalmente aprovecha los huecos de los árboles viejos o lo construye en tocones o ramas podridas cercanas al suelo, para ello picoteará con su afilado pico tanteando la madera hasta que encuentra la zona más blanda. La cavidad del agujero lo forra de musgo y lo tapizan de ramillas vegetales, pelos y plumas. La hembra además realizará toda la incubación mientras el macho se dedicará a conseguir el alimento necesario. A pesar de construir un nido cada año éste suele ser utilizado para una segunda puesta sobre el mes de junio, una vez sacado adelante su primera pollada (lo normal es una nidada por año)
El capuchino es de comportamiento inquieto, acróbata, vivaracho y de un tamaño no superior a los 12cm (posee una envergadura cercana a los 20cm).
Es sedentario y frecuenta los bosques de pinos maduros, hayedos y abetos, suele evitar las zonas despobladas de vegetación. Su alimentación principal es la de los insectos y arañas, en invierno su dieta varía un poco y se conforma con semillas y alguna baya, también rebusca entre la corteza de los árboles en busca de los diminutos huevos de insecto. Es fácil observarlos sobre las ramas llenas de líquenes donde rebusca sus deseados insectos.
Sus hábitos alimenticios le hacen ser otra de las especies importantes en la lucha contra las plagas forestales, y por lo tanto ser una de las que se debería de cuidar para mantener un equilibrio natural adecuado. Dado su carácter reproductivo es uno de los pájaros que más asiduamente visitan los nidales artificiales.
Hoy más que una adivinanza es un adelanto a una próxima entrada ¿qué pájaro se está acicalando el plumaje? ¿Se podría saber si es adulto o joven?

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martes, 17 de agosto de 2010

El vuelo feliz de los progenitores del pequeño alimoche

En esta foto frontal puede verse la cara de alegría del "padrazo" del joven alimoche que vuela a escasos metros de él. Sus “maestros” padres pretenden en estos primeros vuelos, realizados sobre los prados de montaña, que coja experiencia de vuelo, que sus músculos se fortalezcan y que adquieran la destreza necesaria para localizar la comida antes de emprender su largo viaje africano.
Los alimoches no suele realizar sus nidos en altitudes superiores a los 1100 metros, pero una vez que saltan los volanderos del nido se suelen desplazar por encima de esas altitudes en busca de los deseosos prados alpinos.
Este ha sido otro buen año para los alimoches en el valle. Sí alegría es ver su llegada a primeros de marzo (o finales de febreros los más madrugadores), más satisfacción es verlos marchar acompañados de sus hijos. Se estima que los adultos emprenden el vuelo a finales de agosto, acompañados de sus retoños, mientras la población de alimoches inmaduros y jóvenes permanece con nosotros algunos días más.
Estos jóvenes alimoches del año permanecerán luego varios años en territorio africano antes de decidirse a realizar su vuelo migratorio en busca de realizar sus ciclos reproductores (unos 5 años). Los adultos regresan año tras años a los mismos lugares de cría, por lo que están muy apegados a sus “residencias estivales”.
¿Qué debemos de hacer diferente para que la mayor población de esta especie se reproduzca con más fiabilidad por esta tierra que en otros lugares? Pues la verdad que no lo sé con certeza pero, ya no sólo con el alimoche, las especies que van debilitándose por otras zonas europeas encuentra en nuestra tierra el “refugio” ideal para su tranquilidad y por ser menos acosadas, además de ser un lugar donde está más difuminada la práctica de venenos.
El modo de ser catalogada esta especie es bastante diferente según la zona o estamento que la designa, así está considerada según la Normativa nacional Catálogo Nacional de Especies Amenazadas como Vulnerable (Poblaciones de la Península y Baleares) En Peligro de Extinción (Población de Canarias) y según la Normativa autonómica Catálogos regionales: En Peligro de Extinción: Andalucía, Canarias, Madrid, Categoría: Vulnerable: Aragón, Castilla-La Mancha, Extremadura, Navarra, País Vasco, Comunidad Valenciana, Extinguida: Murcia
Según las Listas y Libros Rojos
Mundial
- Preocupación Menor (LC) (UICN, 2007).
Nacional
- En Peligro (EN, A4ac) (Libro Rojo de las Aves de España, 2004).
- N. p. majorensis: En Peligro Crítico (CR, C2a(ii); c.D) (Libro Rojo de las Aves de España, 2004). Se estima que hay una población europea entre 2.900 – 7.200 ejemplares censo: BirdLife International/EBCC, 2000.
El censo realizado en 1987-88 arrojó un resultado de unas 1.350 parejas en España, el 25 por ciento menos que hace quince años; Según este censo en Huesca había 175 parejas (Siendo nuestra provincia por tanto la que alberga la mayor población española, y un importante reducto a nivel europeo), en Zaragoza se estimó una población entre 60 y 75.
Algunos datos alarmantes son los producidos en Andalucía que ha pasado de 81 parejas seguras en 1987, en Canarias de 35 en 1987 a 26 en 1998. En Aragón el mayor descenso se ha producido en los Monegros donde ha descendido casi un 50% su población, se estima que en Aragón anidan cerca de 273 parejas de alimoche. Las más importantes áreas de anidación son los Pirineos, las áreas montañosas prepirenaicas y el Valle del Ebro.
Datos de dos Alimoches marcados: "Vega" se encuentra en el área de cría del cañón de las Hoces del Río Riaza, en Segovia. "Vega" invernó en el sur de Mauritania y ha seguido una ruta migratoria similar a la de "Atlas", el otro alimoche marcado por WWF que regresó a la Península a finales de febrero y que, a principios de marzo, apareció envenenado en una finca extremeña junto a otras trece rapaces pertenecientes a especies protegidas.
A Vista de “alimoche” cuando asciende por los prados de Guarrinza en la Selva de Oza; la cascada pertenece a la salida de Aguas Tuertas.

El TC avala que toda agresión en la pareja es machismo

El TC avala que toda agresión en la pareja es machismo
Una sentencia niega que la Ley de Violencia de Género discrimine a los hombres

La sentencia del Tribunal Constitucional contó con los votos en contra de, al menos, tres de sus miembros. - Dani Pozo
El pleno del Tribunal Constitucional (TC) sentenció el pasado 22 de julio que toda agresión de un hombre contra su mujer o ex mujer debe ser considerada violencia machista, respaldando así la polémica redacción de la Ley contra la Violencia de Género. El texto ha sido criticado por numerosos juristas, que consideran que vulnera el principio de igualdad y la presunción de inocencia de los varones.
Quienes rechazan el actual marco legal reivindican tratar de forma individual cada caso para determinar si se debe aplicar el agravante de violencia de género. El artículo 148 del Código Penal origen de la polémica y que fue modificado expresamente para incluir el agravante aumenta las penas de entre tres meses y tres años de cárcel a entre dos años y cinco. El alto tribunal se basa en este artículo para rechazar estas reivindicaciones y se apoya en sendos informes del abogado del Estado y del fiscal general del Estado.
Las consultas al TC sobre la inconstitucionalidad de la ley se iniciaron hace más de dos años. La magistrada del Juzgado de lo Penal número 2 de Albacete, quien generó las consultas de la citada sentencia, remitió dos cuestiones, el 8 de marzo y el 17 de diciembre de 2007.
La sentencia del TC contó con los votos particulares de tres de sus miembros.
A pesar de rechazar los recursos de inconstitucionalidad, la sentencia del TC contó con los votos particulares de tres de sus miembros. Uno, el magistrado Jorge Rodríguez-Zapata, criticó la resolución porque el acusado es sancionado con un "plus de culpa derivado de la situación discriminatoria creada por las generaciones de varones que le precedieron". En la misma línea, los detractores critican que cuando la agresión se produce en una pelea, que puede iniciar cualquiera de las dos personas, "es injusto que las penas para el hombre sean mayores".
En el lado opuesto están Yolanda Besteiro o Ana María Pérez del Campo, de la Federación de Mujeres Progresistas y la Federación de Asociaciones de Mujeres Separadas y Divorciadas, respectivamente. "Estamos en una sociedad patriarcal en la que todas las relaciones parten de la base de que el hombre es superior", opina Besteiro. "La agresión de un hombre a una mujer es violencia de género, al igual que la agresión de un blanco a un negro es racismo", manifiesta Pérez.
Frente a la sentencia del TC, se encuentran cerca de una quincena de resoluciones del Tribunal Supremo (TS), que han alimentado la polémica el último año y medio. Las últimas son ocho del juez Juan del Olmo, que apela al tratamiento individual de cada denuncia.
Contradicciones
El propio TS ha dictado sentencias contrarias. Las asociaciones de jueces reclaman que el alto tribunal emita un veredicto que evite ambigüedades. Tanto las sentencias de una y otra parte van "cargadas de argumentos", dice el representante de la Asociación Profesional de la Magistratura, Antonio García. Este comparte la tesis de la asociación Francisco de Vitoria, cuyo portavoz, Marcelino Sexmero, recuerda que este tipo penal "lleva dos años perfilándose, lo que da lugar a sentencias contradictorias".
"Hay un margen interpretativo tan amplio que dificulta la aplicación de la ley", añade Ángeles Álvarez, de la Red Feminista. Aun así, cree que "no toda la violencia sobre la mujer es violencia machista porque siempre hay excepciones a la norma".