sábado, 28 de agosto de 2010

Águila culebrera o Culebrera europea (Circaetus gallicus), una rapaz que no hace el “viaje” a lo tonto

Quién más o quién menos ya habrá dado que la rapaz-adivinanza de hace un par de entradas correspondía a una preciosa Águila culebrera (Circaetus gallicus). El único problema de identificación radicaba en que la foto estaba tomada por su parte superior y por lo tanto no se le veía la espectacular palidez de las partes inferiores de su cuerpo. Sin duda, además de su color de blanco tan puro, destaca sus dibujos moteados parduzcos en forma de hileras horizontales recorriéndole sus anchas alas. Cuando se observa a una distancia cercana se le puede distinguir su caperuza más oscura.
La culebrera también nos abandonará dentro de poco y regresará a tierras cercanas al ecuador para pasar el invierno. Esta rapaz emigra más hacia el Este que otras especies, llegando incluso a zonas de las estepas asiáticas e incluso más allá de la India. En tierras africanas no pasa de las zonas norteñas. Lo curioso del comportamiento de esta especie en el periodo migratorio está en que suele utilizar el paso de Gibraltar para cruzar el obstáculo fluvial del mediterráneo, aunque los ejemplares hayan pasado el “veranillo” en tierras del Este Europeo, como Italia. A la pregunta del ¿por qué realizan tan “caminata” para cruzar? y ¿por qué no emplean otras rutas factibles como el paso italiano para llegar a tierras africanas? La única conclusión lógica es que el paso de Gibraltar es mucho más corto, con apenas 14km, unido a unas corrientes de vientos más adecuadas para cruzar con un mínimo gasto energético. Las aves planeadoras, como esta culebrera, tienen la morfología constituida para remontar el vuelo aprovechando las corrientes térmicas ascendentes y están mucho menos adaptadas para el “vuelo batido”, por lo que les produce un desgaste energético muchísimo más elevado que a otras especies. Por lo que estos ejemplares europeos prefieren emprender semejante “peregrinación” recorriendo el territorio europeo y después pasar por nuestro país.
Así también completan su reserva de grasa corporal para el duro trayecto que todavía les quedará. Su alimentación a base de ofidios y algunos reptiles, caracoles y algunas pequeñas aves terrestres le proporcionaran un incremento superior al 5% de su peso que irán perdiendo en el posterior viaje hacía tierras asiáticas.
Las culebreras son muy madrugadoras y a principios de marzo ya las tenemos entre nosotros, permaneciendo con nosotros hasta bien entrado septiembre.
Parece algo extraño, por lo menos para mí, que estas aves puedan encontrar una “comida” tan especializada de forma diaria y que encima no les ocasione ninguna “indigestión” al no ser inmune a los venenos. Sobre la primera cuestión no hay duda que sus características de vuelo, tan pausados, silenciosos, y sobretodo esa facilidad que tiene para cernirse o pararse en pleno vuelo le posibilita la observación detallada de las zonas a “batir”, también es curiosa su elección de las zonas a observar, ya que parece como si sus “genes” le dijeran donde están las zonas más propicias para tales cacerías. La otra cuestión es algo más complicado de razonar, pero parece claro que suele “elegir” bien a sus presas y suele evitar a las serpientes venenosas, aunque cuando el hambre aprieta también les hace frente. Su morfología también le hace de pequeño escudo, al disponer de un plumaje muy mullido pero tupido y complicado por lo tanto de penetrar. En sus patas dispone de “escamas” muy duras que dificultan que los “dientes” de los ofidios lleguen a la carne, todo esto unido a unas uñas cortas pero muy afiladas, al igual que su pico.
La secuencia de caza es algo curiosa, al ir aleteando alrededor de la culebra, para así “atolondrarla” y despistarla para que no encuentre la forma correcta de huir, durante este proceso se irá lanzando sobre ella picoteándola, hasta que encuentra el momento propicio para “hincarle” las mandíbulas en el cuello, mientras con sus patas evitará que se le enrosque alrededor de su cuerpo. Una vez muerta se la llevará para comérsela en un lugar seguro, aunque las pequeñas se las suele “zampar” en el aire. Su vuelo silencioso y su cernido también le aportan un descenso sobre su presa sigiloso, por lo que el “efecto sorpresa” es su mejor táctica. Se ha comprobado que un adulto puede transportar al nido hasta 4 culebras entre el buche y el pico, los polluelos las irán extrayendo tirando como si fueran cuerdas.
La población española es la más grande de Europa (unas 2.000 parejas nidificantes), en Aragón cría hasta el límite de la masa vegetal, pero sus zonas de caza son muy superiores, indicándose observaciones por encima de los 2.000 metros de altitud.
Catalogada en el Libro Rojo de las Aves de España como de “Precaución menor” y en el Catálogo Nacional de las Especies amenazadas como de “Interés especial” destacando en ellas como amenazas de la especie la falta de presas por la disminución de los reptiles en zonas agrícolas, la caza ilegal, los incendios y la alteración de las zonas de cría.

Aún no te has ido y ya te echamos de menos
...

Como puede verse los milanos tienen los ojos tan llamativos como las Águilas culebreras, que denotan la buena visión que tienen ambas especies. Aquí os dejo una duda sobre este milano... ¿es un Milano negro o un Milano real?

jueves, 26 de agosto de 2010

ya están "aterrizando" las alicas blancas y las alicas pardas

Los papamoscas son otras de esas especies que nos llegan y se van de nuestra tierra sin avisar, pasando de no ver ningún ejemplar a ver a cientos y también el caso contrario, de ver cientos y desaparecer sin saber el motivo.
En esta época de finales de agosto y principios del otoño tenemos la suerte de poder disfrutar de su presencia. La explicación más razonable de este fenómeno radica en que los papamoscas son aves migratorias, pasando la época estival en toda Europa y regresando a sus territorios de invernada a principios de otoño. Sus hábitos migratorios también nos dan otra explicación razonable a este fenómeno, ya que para su llegada a Europa la gran mayoría utiliza una vía muy oriental, mientras que para su regreso a tierras africanas su paso occidental es obligado, desplazándose primero hacia el Oeste europeo y luego tomar vía Sur, utilizando la península ibérica como parada forzada para alimentarse y recobrar fuerzas antes de continuar.
Aunque una minoría de papamoscas grises se queda en nuestra tierra para nidificar, se puede decir que ambas especies se pudieran considerarse de paso, siendo, como hemos dicho, el paso de primavera mucho menos intenso que el de otoño.
No crían por encima de los 1100 metros de altitud. Hay algunos cerrojillos que han sido observados incluso a mediados de octubre.

Estas pequeñas aves se alimentan de insectos voladores que capturan en vuelo. No suelen posarse en el suelo para alimentarse y siempre lo hacen desde un oteadero o atalaya donde divisan a sus presas, para luego lanzarse en rápido vuelo hasta su captura.

Si espectacular es su “revoloteo” en la persecución del insecto, más es todavía su capacidad para erguirse en vuelo antes de la captura, pareciendo que se cierne, realizando la pose que refleja la foto/dibujo.
No cabe duda que el nombre de “papamoscas” viene por su hábito alimenticio y el de “cerrojillo” por su canto, ya que parece al chirrido de un pequeño cerrojo al abrirse, la otra variedad existente en nuestra tierra, el P. gris, no hay tampoco duda que es por su colorido apagado.
El Papamoscas cerrojillo (Ficedula hypoleuca) es más llamativo, destacando sus blanquecinas marcas alares y los flancos de la cola también claros. Los machos en el periodo nupcial son espectacularmente contrastados de negro y blanco, después es más apagado pero continua siendo muy vistoso.



El Papamoscas Gris (Muscicapa striata) es de colorido general apagado, ligeramente moteado y poseyendo unas pequeñas plumas mini-levantadas en el “cocorote”. Ambos poseen las partes inferiores claras, aunque, como se puede ver en las fotos, siendo de un blanco más puro en el cerrojillo.
Mueven la cola incesantemente de arriba abajo, siendo además característico en el cerrojillo tener la sensación de hombros caídos o verlo levantar una ala/hombro de manera graciosa, como un “tic” nervioso.
Notas interesantes: La mejor cita encontrada ha sido la de unas parejas del P. cerrojillo nidificando en los límites de un hayedo de Ansó en 1992, por lo que puede decirse que su nidificación en el pirineo es muy ocasional. El P.Gris sí que hay citas abundantes de nidificación a lo largo del pirineo, por lo que una nutrida población se queda sin continuar el viaje.
En Aragón es denominado también “aleta blanca” al P. Cerrojillo y “aleta parda” al P. Gris.
Otro "animalillo" diurno
Precioso ejemplar de Ardilla roja, sus penachos en las orejas denotan que la foto está realizada antes del verano (ya que con el cambio de pelaje de la primavera desaparece). Dichos "penachos" también son el punto de referencia en las luchas territoriales entre los machos o por la lucha de una hembra en el periodo de celo. Impresiona verlas luchar entre ellas agarrandose y mordiqueándose las orejas. De igual forma impacta ver los ataques lanzarlos al otro punto clave en esa época..... "sus organos genitales". No es de extrañar ver huír al maltrecho perdedor gotando sangre de ambas partes.

Vuelve la gente normal

martes, 24 de agosto de 2010

Marmota alpina o común (Marmota marmota), un mamífero relativamente nuevo en el Pirineo, pero ya muy numeroso

La marmota es un mamífero relativamente nuevo en nuestro pirineo aragonés. Se introdujo en la vertiente francesa en el año 1948 y desde allí se ha ido extendiendo de manera prodigiosa a lo largo del resto del Pirineo. La primera cita en Aragón es en 1962 en el Valle de Otal (HU). Algunos editores aseguran que de seguir esta progresión llegará un día a ocupar las Sierras Exteriores (Sierra de Guara). En estos momentos su población se asienta en los prados de los puertos de montaña, a partir de cuándo empieza a desaparecer la masa forestal (entre los 1100 y 1800 metros de altitud).
Su población tiene buena salud al no poseer tan apenar depredadores, indicando al Águila real como su principal enemigo. Incluso el hombre en estos momentos es más complaciente con ellas. Hubo una época donde fue muy perseguida por creerse que tenían poderes curativos sobre los reumas. Tal persecución provoco incluso su extinción en algunos lugares, pero como decimos hoy en día su crecimiento poblacional es cada vez más intenso.
La marmota es uno de los pocos mamíferos que no tienen una vida nocturna o crepuscular y desarrolla toda su actividad durante el día, siendo por lo tanto más visible en el medio natural. Teme la presencia humana, lo que le hace ser muy esquiva. Permanece continuamente en alerta y no es nada raro verlo levantado sobre sus patas traseras, como muestra la foto/dibujo, esto le permite la vigilancia de una mayor extensión de terreno. Ante cualquier amenaza soltará un fuerte chillido que hará alertar a los demás miembros de su comunidad familiar.
Este roedor posee un aspecto de compacto, con una coloración parduzca. Posee unas diminutas orejas y unas patas cortas con poderosas uñas curvadas en forma de media luna hacia adentro que les hacen ser una perfecta herramienta para el cavado de sus galerías en la tierra.
Estas galerías son un verdadero laberinto subterráneo a lo largo de su territorio. Poseen cantidad de salidas/entradas que le sirven para tener más vías de escape ante cualquier imprevisto. En la cámara central realizarán la hibernación durante el invierno. La cámara la llenarán de hierba seca que la transportan entre los dientes y que con anterioridad las han cortado y dejado a secar al sol. Este aprovisionamiento de comida le servirá de primer alimento al despertarse en la primavera.
La hibernación dura desde el mes de octubre hasta abril y en ella toda la familia unida se acostará en la cámara para posteriormente ir disminuyendo de manera progresiva su ritmo cardiaco hasta llegar a más o menos 6 pulsaciones por minuto, cuando en estado normal es de 90 a 120 pulsaciones/minuto, logrando así reducir al máximo el desgaste energético. Durante todo este periodo no ingerirán nada de alimento, sobreviviendo gracias a la reserva corporal de grasa que con anterioridad han conseguido ingiriendo unas grandes cantidades de alimento. Es cierto que cada 15 días se suelen “despertar” para orinar y hacer el resto de sus necesidades fisiológicas, pero no se alimentan.
Su dieta es herbívora, aunque también come otra serie de vegetales e incluso raíces.
Finalmente, se puede decir que, cada familia se compone de unos padres (unidos de por vida) y de 3 a 5 crías, que permanecerán con ellos hasta que inician la búsqueda de pareja (sobre los 3 años). Son bastante territoriales y por lo tanto sólo aceptan la presencia de crías de otras familias en sus dominios, ya que así sirven de “amigos de juegos” a sus crías.