El Lince boreal (Lynx lynx) es el felino más grande del continente europeo. Se piensa que está extinguido en la parte oeste de Europa, aunque siempre hay citas aisladas de posibles observaciones. En una entrada anterior ya se nombró algunas de estas citas, por lo que hoy sólo nombraremos la posible existencia de algún individuo en el territorio aragonés, más por la “esperanza” que pueda haber algún rincón aislado donde pueda vivir que por la “certeza” de que así sea.
Por las citas aparecidas a lo largo de los años se piensa que de existir algún tipo de lince éste sería el boreal, ya que se descarta cualquier posible expansión del lince ibérico de sus territorios habituales. A mediados del siglo pasado ambas especies habitaban en la península ibérica pero la persecución a los que fueron sometidos les hizo esconderse en los lugares más inhóspitos, así las únicas posibilidades de supervivencia las encontraron en las montañas o en las grandes propiedades no roturadas.

Los linces son unos preciosos gatos con pinceles en la punta de las orejas, con cola corta con la punta negra y un pelaje pardo amarillento. Patas poderosas moteadas de oscuro. En las fotos destaca sus preciosos ojos, que denotan su buena visión, de ahí el dicho “tiene una vista de lince” y también sus grandes orejas en punta que le garantizan una sensibilidad auditiva fuera de lo normal.
Su comportamiento es típicamente nocturno, aunque empieza en el crepúsculo del día y puede adentrarse en el amanecer, aunque sólo sería de regreso a su estancia habitual.

Me ha parecido muy didáctica la forma con la que
Fernando L. Rodríguez narra en su libro
“reptiles y mamíferos ibéricos” su comportamiento y arte de caza, en el cual dice
“El félido, cual sombra huidiza, va pasando entre jaras, brezos y matojos sin hacer el menos ruido. De pronto se para, husmea el aire y luego continúa, con sus orejas, de hermosos pinceles, bien tiesas. Anda unos metros, se para y mira con curiosidad en derredor. Un mayar de mochuelos y cornejas entonan una canción del campo. Hay ya grandes manchas de nieve indicando el comienzo de la época fría, y en el bosque la vida va perdiendo color.
De un brinco tremendo, iniciando loca carrera, sale una liebre de su encame. El lince da un gran salto, luego otro y en el tercero, la pobre liebre queda aprisionada entre sus garras. Un tremendo zarpazo en el cuello deja ver el inconfundible color de la sangre entre el pelo, y un mordisco en la nuca acaba con la infeliz. Empieza el festín. Aprisionada la pieza entre las patas delanteras, el felino le quita la piel para comer carne limpia….” La cita corresponde a un lince ibérico, pero bien podría ser la narración de la caza de un boreal.
El Lince boreal es una especie típicamente forestal, aunque suele salir de sus refugios arbolados para adentrarse en los campos y praderas en busca de comida.
Aún hay quién... aún tenemos esperanza de tropezarnos algún día con uno de ellos, o por lo menos con algún rastro seguro de su existencia
Esta "caseta" más que una "mansión" parece un fruto del bosque