Una película sobre los creadores de Facebook en principio puede ser poco interesante, pero si la dirige David Fincher y resulta un buen retrato de la sociedad actual, la cosa cambia. Para muestra, un botón:
"Es más que la película del año: 'The Social Network' también define la década (...) una moderna 'Rashomon' que te tendrá clavado a la butaca.
sábado, 25 de septiembre de 2010
viernes, 24 de septiembre de 2010
El límite de la libertad de expresión
Muchas veces nos hemos planteado cuál es el límite a la libertad de expresión. Es una discusión que debemos darnos.
Se pueden establecer parámetros que permitan expresarnos libre y democráticamente sin correr el riesgo de caer en la sensura? Yo creo que sí. Es más, creo que es necesario.
Mucho se hablado del post levanta minas de Lucas Carrasco que fue tomado como una amenaza de muerte por el periodista Alfredo Leuco. Aunque parece que, como ya es costumbre, hay un doble estándar manifiesto.
Leyendo un post del compañero Mancuso llego a una nota publicada en Perfil y firmada por Omar Bello bajo el título ¿hay que matar a Cristina? Título para una nota que es por demás sugestivo, amén de que el tipo en el desarrollo de la nota intenta disfrazar la propuesta de magnicidio con un giro berreta sobre el final.
Allí da tres opciones aunque sutilmente sugiere la políticamente correcta(íntimamente creo que Bello optaría por la segunda).
A) Hacemos lo mismo de siempre. Es decir, nos matamos entre nosotros y salvamos a los líderes.Lo más grave viene abajo y es aquí donde yo me formulo una pregunta en forma retórica.
B) Copiamos la vieja fórmula americana y matamos a Cristina.
C) Nos convertimos en una sociedad civilizada, evitamos entrar en el juego del gobierno, y dejamos que terminen su mandato con paciencia. Si no vamos por la última, jamás tendremos futuro.
Esta es solo una parte.
Es parte del derecho a expresarse libremente llamar al magnicidio desde la impunidad del anonimato?????
Mi respuesta es NO!
El diario perfil debe hacerse responsable como vehículo de la incitación al magnicidio. Dicho de otra manera más coloquial, espresan la intención de matar a la presidenta y al ex presidente. Así, sin más. Y aquí no hay ironías ni declaraciones de amor con sarcasmos ni nada.
Mucho apelarás a la archi recontra gastada de la figura "matar al cartero" que sería en este caso Fontevechia responsable de editorial Perfil
. La diferencia es que el pobre cartero se supone que desconoce el contenido de las cartas que reparte y Fontevechia puede leer perfectamente los comentarios de anónimos que agitan un magnicidio.
Lo más grave es que los comentarios siguen allí, firmes sin que nadie tome una medida.
Es muy serio que se permitan este tipo de intervenciones cobardes, que no obstante, no quita que no haya algún loquito que lo intente de verdad.
Es Fontevechia el que se hace eco de esto y el responsable directo de la apología del delito.
Malo, feo, caca
Parece ser que la estrella de la "corrección política", el "ejemplo a seguir" llamado Luis Ignacio "Lula" Da Silva, se transformado de pronto en un ser despreciable.
Claro,al igual que la conchuda. se le ocurrió arremeter contra la prensa In The Pendiente. Razón más que sobrada para que para la corporación empresaria de medios SIP y sus dueños ahora lula es malo, feo, caca.
Pisar la cola al león tiene sus consecuencias y Lula lo ha hecho.
Ahora "el eje del mal" ya no será solo la Venezuela de Chávez, el Ecuador de Correa, la Bolivia de Evo y la Argentina de los K, ahora hay sumarle a Brasil.
Antes Lula era según LA NAZI-on "El gran ejemplo de Lula" o"Lula, de estrella en el Foro Social... a estrella en Davos".
El nuevo Lula seguramente influído por el leninismo socializante regional, es este: "Lula, en una guerra abierta contra los medios"
PENA DE MUERTE
PENA DE MUERTE
Teresa Lewis se convirtió hoy en la primera mujer ejecutada en Estados Unidos desde 2005, tras recibir una inyección letal en la prisión de Greensville, en Virginia, donde ninguna mujer había sido condenada a muerte desde 1912.
Una intensa campaña que pedía clemencia por la presunta discapacidad intelectual de la presa no logró impedir que las autoridades del centro correccional aplicaran la inyección letal a Lewis, la décimo segunda mujer ejecutada en el país desde que se restauró la pena de muerte en 1976.
La pena de muerte, pena capital o ejecución consiste en provocar la muerte de un condenado por parte del Estado, como castigo por un delito establecido en la legislación; los delitos a los cuales se aplica esta sanción penal suelen denominarse «crímenes» o «delitos capitales».
Más de dos tercios de los países del mundo han abolido ya la pena de muerte en la ley o en la práctica. Si bien en 2009 aún conservaban la pena de muerte 58 países, la mayoría no la utilizaron.
El nivel de apoyo a la pena de muerte varía mucho en cada país. En las democracias tanto abolicionistas como retencionistas , el punto de vista del gobierno suele tener un amplio apoyo popular y recibe poca atención de la clase política o los medios de comunicación. En algunos países abolicionistas, la mayoría de la población apoya o ha apoyado la pena de muerte, y la abolición fue adoptada a consecuencia de cambios políticos, como el paso de un régimen autoritario a otro democrático. También influyó en los países del este de Europa el hecho de que la abolición se convirtiera en condición necesaria para poder integrarse en la Comunidad Europea. Estados Unidos es una notable excepción: algunos estados han prohibido la pena de muerte desde hace décadas (el primero en abolirla fue Míchigan en 1846), mientras otros aún la practican; la pena capital es hoy día un tema polémico de discusión en todo el país. Sin embargo, en otros países es raro que se prohíba la aplicación de la pena de muerte a consecuencia de una discusión pública activa de sus méritos y consecuencias.
La pena de muerte es la negación más extrema de los derechos humanos: consiste en el homicidio premeditado y a sangre fría a manos del Estado. Este castigo cruel, inhumano y degradante, que se impone en nombre de la justicia, viola el derecho a la vida, proclamado en la Declaración Universal de Derechos Humanos.
Amnistía Internacional se opone a la pena de muerte en todos los casos sin excepción, con independencia de la naturaleza del delito, de las características del delincuente o del método empleado por el Estado para acabar con la vida de la persona condenada.
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