domingo, 14 de noviembre de 2010

British Patógeno 7: Beyond the Sea



Queridos amigos/as, lectores/as habituales o turistas accidentales de este nuestro sitio web,

Nuevamente me dispongo a escribir un episodio de esta sección especial sobre la vida y el transcurrir del tiempo en esta peculiar ciudad británica en la que resido actualmente. Y digo bien, actualmente, porque las últimas noticias, recibidas el viernes, indican que se acerca una nueva Migración, similar a la que anuncié en su momento, hace ahora un año y 4 meses aproximadamente, pero en el sentido opuesto.

Por lo que parece que esta sección, así como esta etapa de mi vida, se acerca a su final. Cuando la empecé en Julio de 2009, en medio del calor abrasador de Madrid y con muchos nervios y mucha incertidumbre, no tenía ni idea de cuánto duraría, y mis estimaciones se debatían, según los días, entre volver al cabo de una semana y permanecer aquí varios años. Y finalmente parece que no va a ser ni una cosa ni la otra, sino un punto medio, como casi todo en la vida.

En este año y 4 meses he vivido muchas cosas, he tenido momentos muy buenos y también otros no tan buenos (afortunadamente, no calificaría ninguno de "muy malo" por lo que podemos decir que la experiencia en general ha sido positiva). He conocido personas, situaciones, lugares. He viajado, he tomado decenas de aviones, he perdido otros. He vivido situaciones como no poder abandonar un país a causa de la nieve. He visto, cual taquillero de una estación, personas llegar e irse de nuevo persiguiendo sus vidas. Me he sentido extranjero aquí y allá, y también parte de una tierra que no era la mía. Y a partir de ahora eso ha cambiado para siempre, puesto que una pequeña parte de mí seguirá perteneciendo a este lugar que ha sido mi casa durante los últimos 16 meses.

Pero es la hora del retorno. Porque, como dice el tango, el viajero que huye tarde o temprano detiene su andar. Vuelvo a mi origen, al lugar en el cual dejé muchas cosas, algunas tan importantes como vosotros. Volveré a volar con mi maleta azul, preguntándome de nuevo qué me espera más allá del mar.


No transcurriá más de 100 años que el río por su cauce volverá a pasar

Todos los ríos han representado una importante fuente de recursos para el hombre. Así las ciudades y los pueblos importantes se han asentado en la orilla de los mismos. Ello ha supuesto la variación del ecosistema natural de los márgenes de los ríos, así como del normal transcurrir de curso del agua. Debido principalmente a los aludes, extracción de agua, canalizaciones o vertidos, hoy en día nos resulta casi imposible imaginar por donde transcurría este curso natural. La comunidad biológica también ha sido afectada, tanto por esta variación de sus cursos, como el continuo vertido de residuos del que ha sido afectado, especialmente en las cercanías de las grandes ciudades.
Desde la antigüedad el hombre se ha aprovechado de las riquezas que el río les proporcionaba. Tanto por el agua y la pesca que directamente de ellos extraía, como por la gran riqueza de la otra serie de recursos que las orillas le proporcionaba: La abundancia de la caza y de calidad frutícola nos proporcionaba el sustento vital para nuestra vida.
Hoy en día la extracción de la pesca de nuestros ríos está regulada por medio de una legislación específica que controla la extracción por tramos, así como las épocas hábiles para garantizar una buena “salud” poblacional de las especies. Priorizando a la población de los salmónidos y cambiando a un hábito deportivo en lugar del comercial de antaño.
Otra gran fuente beneficiaria ha sido la posibilidad de generar energía. Quizás pudiera pensarse que fue en la época medieval cuando se empezó a utilizar, al ser utilizada la corriente y saltos para moler el grano de cereales en los molinos.
La era industrial supuso un importante cambio en nuestros ríos, la creación de embalses y los trasvases hicieron variar mucho el caudal de los mismos. Así mismo se empezaron a destruir los sotos y riberas circundantes para la construcción de ricos campos de cultivo y las canalizaciones para su posterior riego.
El vertido y los cambios de la cubierta vegetal de las orillas también han afectado a la calidad de pureza del agua. De igual forma que le ha afectado la utilización en las cosechas de herbicidas, plaguicidas o fertilizantes.
La eliminación de estos sotos y masa forestal de las riberas hace quedar “desnudo” o quedar desprovisto de otro importante elemento necesario. La falta de este filtro natural que supone esta vegetación hace que los vertidos lleguen con demasiada libertad al cauce de nuestros ríos.
También ocasiona un foco de erosión incontrolada en las crecidas de su caudal a consecuencia de las grandes tormentas y los deshielos.
Que decir tiene que estas variaciones suponen un trastorno para todo el desarrollo biológico de un nutrido número de especies.
La regulación de los cauces, con protecciones naturales/artificales a base de escolleras hace de una importante labor de protección de los márgenes erosionados, aunque en muchas ocasiones producen un efecto “rebote” al traspasar el problema aguas abajo por el cambio de la trazabilidad del curso.
Su conservación debería de ser una de nuestras prioridades. Los ríos además tienen un importante valor de recuperación de nuestro ecosistema. Por nombrar algún ejemplo, el aumento de caudal proporciona la adecuada disolución de las sustancias nocivas de los vertidos.
Qué decir de la vida natural de nuestros ríos… De la gran riqueza existente, hoy sólo destacamos unas pocas, del Mirlo acuático y del agua se nombró un par de entradas anterior a esta, de la patrullera de nuestros ríos, mis queridas nutrias, se diluyen entre las aguas en forma de alargadas sombras. Estos paticortos amigos se han adaptado a vivir de noche y esconderse de día, también evitan las proximidades de las poblaciones y evitan las acequias y canales de extracción de agua. Con sus largos bigotes parece intuir la información que los alrededores le ofrecen. Para terminar con este “pódium” El Martín pescador “el rayo azul” rápido, veloz, ágil y sobretodo un portentoso pescador.

Señor leñador no talles el pino,
porque en su copa hay
un hermoso nido metido,
señora abubilla, esposa mía,
esposa del ruiseñor, ave sin cola,
martín pescador,
alcararavan a volar
pajaritos al mar.
Poesía De Geldo (Castellón) Libro "Las aves ibéricas en la cultura popular de A.J. Pestana.

El agua en el Pirineo siempre ha ido unido a numerosas leyendas y bienaventuras, seguramente gracias a todos los beneficios que de ellas se sustraían. La mayoría de estas leyendas populares disponian de un caracter casi sagrado.

Unida a estas leyendas del agua había cantidad de seres fantásticos que sólo los podían observar los "puros de corazón". Estas personas "limpias" sólo podían observarlas al alba. Era tal el poder purificador del agua a lo largo de todo el Pirineo que se llegaba a asociar el inicio del camino al purgatorio desde las grietas de las altos glaciales.

sábado, 13 de noviembre de 2010

Fotos a la Deriva: Accidente en Ventas

Viendo esta foto cualquiera diría que el conductor de este vehículo llevaba un poco de prisa y quería meter el coche hasta la boca de Metro. Pero que no cunda la calma, esta imagen forma parte de una de las escenas de la pélícula "The cold light of day" protagonizada por Bruce Willis y Sigourney Weaver.

The cold light of day está ambientada en España. En ella, el joven que interpreta Cavill intenta resolver el secuestro de su familia (ya se sabe la de secuestros de familias americanas que ocurren en Europa: que se lo digan a Liam Neeson y su ‘Venganza’). Todo ello mientras intenta conectar la desaparición y algunos secretos ocultados por su propio padre, que interpreta Bruce Willis. Esperemos que la imagen que se da de nuestro país no sea demasiado mala o sometida a arbitrariedades que todos conocemos…

Ahora que se acerca la Navidad...

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viernes, 12 de noviembre de 2010

COMO EVITAR LA VIOLACION EN LAS CARCELES

COMO EVITAR LA VIOLACION EN LAS CARCELES



Otra pérdida provocada por el crecimiento enorme de la población carcelaria ha sido la dotación de personal y la supervisión adecuadas de las cárceles. Las consecuencias con relación a la violación son obvias. La violación se produce con mayor facilidad cuando no hay funcionarios alrededor que la vea o la oiga. Los presos contaron a Human Rights Watch que, particularmente de noche, se les deja con frecuencia solos y sin vigilancia en las galerías. Varios presos han informado a Human Rights Watch que gritaron pidiendo ayuda cuando fueron atacados, sin ningún resultado. Aunque se supone que el personal de prisiones tiene que hacer rondas a intervalos regulares, no siempre se ajustan a sus horarios. Además, con frecuencia pasean por los pasillos sin hacer ningún esfuerzo por saber qué está pasando realmente dentro de las celdas. Las dificultades para controlar ciertas áreas, sobre en las prisiones antiguas, complican más el problema. Como resumía un preso de Florida: "Las violaciones suceden porque la falta de vigilancia las hace posible. Las cárceles tienen pocos guardias y muchos puntos ciegos". Un problema crucial en relación con los abusos sexuales en las cárceles, subrayado por un preso tras otro, es la respuesta inadecuada -y, en muchos casos, desalmada e irresponsable- del personal de prisiones a las denuncias de violación. Cuando un preso informa a un funcionario de que ha sido amenazado de violación o, incluso peor, de que ha sido asaltado, es vital que su denuncia tenga una respuesta rápida y efectiva. Todavía más obvio, debe ser llevado a un lugar donde pueda ser protegido y pueda formular su denuncia de una manera confidencial. Si la violación ya se ha producido, debe de ser conducido a donde pueda recibir el cuidado médico que necesite y -un paso que es crucial para un posible procesamiento penal- donde puedan recogerse las evidencias físicas de la violación. Sin embargo, de los informes recibidos por Human Rights Watch se deduce que tales respuestas son raras.

El sistema de justicia penal aporta poca ayuda a los presos víctimas de abusos. Pocos fiscales se preocupan de perseguir los crímenes cometidos contra los presos y, en general, prefieren dejar los problemas internos de las prisiones a las autoridades carcelarias; paralelamente, los oficiales de prisiones raramente impulsan el procesamiento de los casos de abusos entre presos. Al final, los violadores en las cárceles raramente se enfrentan a acusaciones judiciales.

Los mecanismos disciplinarios internos, supuestos sustitutivos del enjuiciamiento criminal, tienden a funcionar pobremente en aquellos casos en los que la víctima denuncia el crimen. En casi todos los casos estudiados Human Rights Watch se encontró con que las autoridades habían impuesto al perpetrador sanciones disciplinarias leves -quizás quince días de aislamiento disciplinario- cuando impusieron alguna. Con frecuencia los violadores son simplemente trasladados a otro establecimiento, o se les mantiene donde están. Por el contrario, sus víctimas pueden terminar cumpliendo el resto de sus condenas bajo custodia en unidades protectoras, cuyas condiciones son, con frecuencia, similares a las del aislamiento disciplinario: veintitrés horas diarias en la celda, privilegios restringidos y no más oportunidades educativas o profesionales.

Es decepcionante el que los tribunales federales no hayan jugado un papel significativo a la hora de acabar con los abusos sexuales entre los presos. A pesar del reducido número de abogados que está dispuesto a pleitear estos casos, algunos presos, sin embargo, presentan demandas judiciales contra las autoridades de prisiones tras la violación. Afirman que el incumplimiento por las autoridades de la obligación de protegerles de los abusos viola la prohibición de "castigos crueles y insólitos" contenida en la Octavo Enmienda [Eighth Amendment] a la Constitución de los Estados Unidos. Tales casos son frecuentemente descartados al inicio de la tramitación procesal. Pero cuando un caso excepcionalmente llega a la vista ante un jurado, el preso denunciante se encuentra ante una audiencia absolutamente insensible a su historia. Aunque se han fijado unas pocas indemnizaciones generosas por daños sufridos en violaciones en prisión, estos casos han sido muy raras excepciones a la regla general.