miércoles, 8 de diciembre de 2010

martes, 7 de diciembre de 2010

Por que no deben trabajar los niños

Por que no deben trabajar los niños

Las razones por las cuales los niños, no deberán trabajar son las siguientes:

• El trabajo no permite al menor ser un niño o una niña ya que no le da espacio para la actividad lúdica, tiempo normal para los niños del mundo.
• El trabajo atenta contra los derechos fundamentales del niño.
• El trabajo puede poner en riesgo su salud mental y física, por ejemplo, existen labores que entorpecen el normal crecimiento (trabajar en un socavón) o atrofian su cuerpo.
• El niño y la niña no tienen todavía el criterio para tomar decisiones, por lo tanto, el niño o la niña que trabaja están siempre obligados a ello. A no ser que los tutores de los niños consientan o les obliguen a trabajar a partir de los 16 años.
• Los niños, niñas y adolescentes pierden tanto en el presente como en su futuro, las oportunidades que no se aprovechan hoy, serán las frustraciones de mañana. Como se señala en el Libro "Cicatrices de la Pobreza", hay personas que no superan el sentimiento de ser pobre y de no haber alcanzado sus metas. Muchos culpan su condición de pobres, incluso cuando son personas adultas.

lunes, 6 de diciembre de 2010

domingo, 5 de diciembre de 2010

sábado, 4 de diciembre de 2010

Niños combatientes en el mundo.

Niños combatientes en el mundo.

Reclutar niños y niñas soldado es una práctica habitual en el seno de muchos conflictos en todo el mundo. En algunos, años y años de guerra han agotado a los adultos en edad de combatir: sólo quedan niños.

En otros casos, la guerra y la violencia se tornan una situación normal, la única que muchos niños y niñas han conocido. Los niños soldado garantizan la "protección" a muchas familias si los entregan a los ejércitos. Algunas bandas armadas reclutan niños simplemente para que no sean reclutados por el enemigo.

Pero, lamentablemente, los niños y niñas aportan "ventajas adicionales" a las bandas armadas, ya que son mejores soldados, con más vigor, obedecen sin rebelarse ni organizarse, son fácilmente reemplazables, además de fanáticos en su adhesión al grupo. Realizan labores especialmente peligrosas como desminar, espiar o misiones suicidas. Y por supuesto, cumplen una función de objeto sexual para los adultos.

Estos niños y niñas han sido secuestrados en la calle o sacados de las aulas, campos de refugiados o campos de desplazados internos. Otros muchos son forzados a salir de sus casas a punta de pistola, mientras unos padres angustiados los ven partir sin poder hacer nada. Otros son reclutados mientras juegan cerca de casa o caminan por la carretera.

Se sabe que algunos niños se han unido a las fuerzas del ejército o la milicia de forma "voluntaria" ante la desintegración de las familias a causa del conflicto, las condiciones de pobreza y el desplome de servicios sociales básicos, como los centros educativos y de salud.

El reclutamiento y la utilización de menores de 18 años en los conflictos armados constituyen crímenes de guerra y, por consiguiente, son crímenes cometidos contra toda la comunidad internacional.

Los reclutadores suelen enviar a estos niños a campos de entrenamiento junto a los adultos para que reciban formación y adoctrinamiento militar. Reciben un trato violento y, en algunos campos, han muerto debido a las deplorables condiciones en que vivían. Tras varias semanas de entrenamiento, son utilizados en primera línea de fuego, como carne de cañón.

Son obligados a servir como señuelos, detectores de la posición enemiga, guardaespaldas de sus comandantes o esclavos sexuales. A menudo, también se utiliza a niños y niñas como porteadores de la munición, el agua o los alimentos y como cocineros.

En las líneas de combate, los reclutadores obligan a los niños reiteradamente a cometer abusos, violaciones y asesinatos, contra civiles y soldados enemigos. Incluso se les llega a forzar a matar a miembros de su propia familia, y a otros a participar en actos sexuales y de canibalismo con los cadáveres de los enemigos muertos durante los combates. A menudo se les administran drogas y alcohol para hacerlos insensibles a las emociones cuando cometen estos crímenes.

Algunos ex niños soldados a los que se había desmovilizado dijeron a Amnistía Internacional que temían volver a sus comunidades porque sus vecinos habían presenciado su participación en los crímenes.

El coste personal que deben pagar los niños y las niñas soldado es muy elevado: insensibilizados y profundamente traumatizados por la experiencia vivida, a muchos les siguen asediando los recuerdos de los abusos que presenciaron o que les obligaron a cometer.

En el caso de las niñas soldado, además de la brutalidad y el trauma derivados de las violaciones en sí, estas agresiones sexuales pueden producirles lesiones físicas graves y embarazos forzados, así como contagio de VIH y otras enfermedades de transmisión sexual.
No se conoce el número real de menores movilizados. La cifra oficial lo sitúa en torno a 300.000. Hay que tener en cuenta que en muchos de los países donde hay más menores reclutados no hay registros de nacimiento ni identificaciones que permita cuantificarlo.
Cuando termina el conflicto no cuentan como bajas, no se sabe dónde están y no se les puede reeducar. Los niños capturados por el ejercito contrario, mueren, son torturados o reeducados para trabajar para el nuevo ejército.

PAÍSES QUE RECLUTAN NIÑOS Y NIÑAS

AFGANISTAN
ANGOLA
BURUNDI
CAMBOYA
COLOMBIA
FILIPINAS
GUATEMALA
GUINEA BISSAU
HONDURAS
IRLANDA DEL NORTE
KOSOVO
LIBERIA
MOZAMBIQUE
MYANMAR
NEPAL
NICARAGUA
R.D. CONGO
R. CHECHENIA
EL SALVADOR
SIERRA LEONA
SOMALIA
SRI LANKA
SUDÁN
UGANDA