sábado, 9 de abril de 2011

Citas a ciegas


El tema de las citas a ciegas es recurrente cuando hablamos del uso de internet. Sin embargo, en realidad, las citas a ciegas se vienen produciendo desde hace siglos. Durante mucho tiempo, los matrimonios fueron de conveniencia, las parejas solían ser establecidas por las familias y siguiendo intereses particulares. Así que en bastantes ocasiones los contrayentes no se conocían sino hasta que estaban muy próximos a casarse. Nos gustaría saber qué pasaba por la cabeza de los contrayentes en esos momentos. Sofía Coppola, en la película 'Marie Antoniette', ilustra esta situación muy claramente.

De forma concreta, las citas a ciegas tiene ventajas y desventajas. Si nos ponemos a pensar, resulta curioso que hoy día el número de divorcios y separaciones sea tan alto, teniendo en cuenta que la gran mayoría de personas están en disposición de escoger a su pareja. En el pasado, y todavía en algunos círculos y culturas, la familia se encargaba de arreglar los matrimonios, y no había opción de elegir pareja, ni de separarse.

La relación de pareja determina en gran medida la felicidad de la persona. Sin embargo, parece que los humanos, si nos atenemos a las cifras de separaciones y divorcios, no estamos muy bien dotados para esa importantísima elección. La elección de pareja no siempre es algo suficientemente razonado, sino que más bien parece ser el producto de motivaciones y fuerzas inconscientes, que no siempre juegan a nuestro favor. Lo que resulta evidente es que muchas veces ni la misma persona tiene claro qué fue lo que le impulsó a decantarse por su pareja.

Los caminos para buscar pareja son múltiples y variados, y algunas veces comienzan por una cita a ciegas. Hay gente, que jamás se atrevería a acudir a una cita a ciegas. Para algunas personas es una temeridad quedar con alguien sin saber muy bien a quién se van a encontrar. Sin embargo, las formas de establecer contacto hoy día, especialmente a través de internet, llevan a un gran número de citas a ciegas en las que ya ha habido intercambio de fotos e, incluso, de imágenes por cámara web. Aún así, la prueba de fuego suele ser el encuentro presencial.

¿Has acudido a alguna cita a ciegas? ¿Cuáles han sido tus expectativas y cómo se han visto cumplidas? ¿Has sufrido algún chasco? ¿Qué precauciones crees que debe de tener una persona que acude a una cita a ciegas? ¿Qué intentas transmitir en una cita a ciegas? ¿Conoces alguna anécdota sobre este tema?

viernes, 8 de abril de 2011

Amistad... ¿con derecho a roce?


El concepto de la amistad con derecho a roce se menciona con frecuencia. En ocasiones pareciera que casi todo el mundo cuenta con un amigo o amiga de estas características. Sin embargo, la realidad más bien es otra y se trata de una cuestión más teórica que práctica. Si ya es complicado formar amistades, por una parte, y ligar, por la otra, ¿cuánto más difícil es mezclar ambas cuestiones?

En esta ocasión queremos explorar si, en la práctica, hay muchas personas proclives a formar una amistad en la que además están permitidas las relaciones sexuales. Si analizamos la cuestión, este tipo de amistad es curiosa y compleja. Por un lado, implica la lealtad propia de la amistad, la intimidad implícita en las relaciones sexuales y, además, la confianza de que el sexo no tendrá un efecto negativo ni se interpondrá en la amistad.

Por otro lado, para muchas personas existe una especie de tabú en el que está establecida la censura de mantener relaciones sexuales con personas con quienes se tiene una amistad. Este tabú tiene una cierta fuerza en nuestros tiempos, especialmente en ciertos círculos sociales. Asimismo, se trata de una amistad que es lo suficientemente fuerte como para ir más allá de convencionalismos, tradicionales compromisos y, quizás, hasta los posibles celos, para formar un lazo que cumple variadas funciones.

A veces el énfasis está en la amistad, mientras que en otras lo que se subraya es la posibilidad de sexo cuando se desea. Quizás esto depende de qué ha ocurrido primero o a qué se le ha concedido más importancia. Puede tratarse de que ya se tenga un vínculo sexual con alguien y entonces se decida fomentar también un lazo de amistad. También puede ocurrir que en el distendido contexto de la amistad surja la posibilidad de mantener un cierto contacto sexual... Y, así, tras un tiempo, se ha formado una amistad con derecho a roce.

Destaca el carácter informal que este tipo de relaciones suelen tener, y en muchos casos no se tienen bien definidos sus límites. A menudo, son relaciones temporales, que se ven desplazadas cuando llega otra persona dispuesta a comprometerse en el tiempo con cualquiera de las partes. En algunos casos pareciera que se forman estas relaciones a la espera de otras más serias y formales.

¿En algún momento de tu vida has contado con amistades con derecho a roce? ¿Qué implican? ¿Qué acuerdos tenías establecidos con la otra persona? ¿Conoces muchas relaciones de este tipo? ¿Cuáles consideras que son las ventajas e inconvenientes en una relación así? ¿Qué complicaciones pueden tener?

jueves, 7 de abril de 2011

Telenoche investiga estaba nutrido por servicios de la dictadura



Ya lo habíamos denunciado  aquí. Pero ahora que las cámaras ocultas han vuelto a la palestra, bien vale refritar este tema ya abordado en el Choripán y la Coca.

Rodolfo Patricio Florido se desempeño en el batallón de inteligencia 601, como asesor universitario en épocas de la última dictadura militar.

Florido estaba asignado a la Jefatura II, y compartió el carácter de “servicio” junto a Raúl Guglielminetti y Santiago Manuel Hoya, entre otros responsables de los trabajos de inteligencia del corazón de la represión.

Durante los años 90's, época dorada de Telenoche Investiga, regenteó uno de los grupos de "investigación". Esto fue relatado en infinidad de oportunidades por el propio Florido, que se jactaba de su paso por el grupo Clarín. Este paso por Telenoche está meticulosamente excluído de su curriculum.

En esa oportunidad cultivó una entrañable amistad con Luis Otero conductor del Noticiero del Trece , que mientras duró su programa de tv en Bariloche, tenía por  costumbre ser el primer invitado del ciclo.

En definitiva, una raya más al tigre clarinista, que en plena democracia se seguía valiendo de los "servicios" de la dictadura para sus intereses.

El alcohol afecta a las relaciones sexuales


El 71 por ciento de los adictos al alcohol presentan problemas para disfrutar de sus relaciones sexuales. Así lo ha confirmado un estudio realizado por Boston Medical Group, alianza mundial de clínicas médicas especializadas en los tratamientos de disfunciones sexuales masculinas. El consumo de alcohol afecta a las relaciones sexuales de los hombres especialmente, ya que inhibe el buen funcionamiento de su sistema nervioso produciendo una interrupción de la erección.

El estado de embriaguez propicia que en el hombre no se produzca la erección como respuesta a un estímulo sexual. El director de Boston Medical Group asegura que el alcohol retarda, distorsiona y enlentece la percepción y respuesta de nuestros sentidos. El efecto tranquilizante, estimulante del apetito y como sedante son algunas de las consecuencias derivadas de su consumo moderado, lo que en palabras del director de Boston Medical Group sería el equivalente a dos copas. Sin embargo, cuando este límite se traspasa comienzan a aparecer las dificultades en las relaciones interpersonales, como la capacidad de mantener una erección adecuada.

La consecuencia inmediata de este trastorno es en la mayoría de los casos un fracaso para el hombre, de tal manera que es muy posible que desarrolle sentimientos de ansiedad y agobio, lo que dificultaría aún más la respuesta a la excitación sexual.

Existen muchos mitos acerca de los efectos del alcohol que no son reales. El hecho de que las sustancias etílicas mejoran el funcionamiento sexual no es cierto, el efecto que producen es el contrario. Esta sustancia afecta negativamente a los sistemas vasculares implicados en la erección, provocando la disfunción eréctil.

miércoles, 6 de abril de 2011

Erradicar el trabajo infantil



Hace apenas quince años, el trabajo infantil no era considerado un problema, a pesar de tratarse de una realidad que afecta a casi 215 millones de niños en todo el mundo. Fundación Telefónica, a través del programa Proniño, trabaja en trece países de Latinoamérica con el objetivo de erradicar esta lacra social. Y lo hace través de la escolarización y la educación. También de la comunicación. Su última iniciativa, el libro La Hora del Recreo, es una mirada comprometida con esta situación sobrecogedora que se presenta el 21 de marzo en Barcelona.

El recreo es algo sagrado para los niños. Representa el momento en que por fin pueden dejar de lado las tareas escolares y dedicarse a los quehaceres propios de su edad: jugar al fútbol, saltar a la comba, contarse cotilleos o jugar a cacos y a polis…

Pero, lamentablemente, el concepto de recreo no es igual en todo el mundo. No resulta equivocado señalar que para algunos niños y niñas este momento de diversión y esparcimiento no se limita al breve espacio de tiempo entre clases, sino que abarca toda una jornada escolar, desde que entran hasta que salen de la escuela, desde que se sientan en el pupitre a sumar hasta que abandonan el aula. Para los niños y niñas trabajadores –y hay casi 215 millones de ellos con edades comprendidas entre los 5 y los 17 años– el poder ir al colegio es en sí mismo el recreo.

El aula representa el espacio y el tiempo en el que, por primera y posiblemente última vez en el día, dejan volar su imaginación y companten juegos con chicos y chicas de su edad. Acostumbrados a largas y agotadoras sesiones de trabajo, el colegio se convierte en un auténtico santuario, un lugar mágico en el que pueden olvidar su otra realidad: el fétido olor de los basureros, el repiqueteo de los martillos de la mina, el sol abrasador de los campos. Sin embargo, este problema que se cuela hoy por las rendijas de la puerta trasera de nuestra sociedad rara vez reclama nuestra atención. Rara vez, es cierto, pero cuando lo hace irrumpe con una fuerza tan enorme que sacude las conciencias y sobrecoge los corazones.


El trabajo infantil en el mundo

En los meses de abril y mayo de 2010, un grupo de cinco fotógrafos famosos (Carlos Spottorno, Renzo Giraldo, Walter Astrada, Lurdes R. Basolí y Álvaro Ybarra), sensibles a esta realidad, decidieron viajar a varios países de Latinoamérica para plasmar las circunstancias vitales de algunos niños y niñas de esta región. Iniciaban entonces un proyecto, amparado por el programa Proniño de Fundación Telefónica, cuyos resultados acaban de recogerse ahora en el libro La Hora del Recreo, una obra que ofrece una mirada diferente, solidaria, sensible, también real y respetuosa, a una de las lacras más sangrantes de nuestro mundo: el trabajo infantil.

Por desgracia nada de lo que este libro muestra es una leyenda. No hay retoques fotográficos ni palabras vacías. Nada es menos de lo que parece. En sus páginas aparecen niños de entre cinco y doce años. Niños que trabajan de sol a sol para ayudar a mantener a sus familias, niños que viven como niños una realidad de adultos. Pero n niños a pesar de todo. Niños que con su natural alegría superan sus miserias y escapan de su infortunio gracias a este pequeño y particular santuario que es la escuela. Por que sí, todos ellos son niños escolarizados gracias al programa Proniño que promueve e impulsa Fundación Telefónica. 


Misión: Erradicación del trabajo infantil

Según la Organización Internacional del Trabajo (OIT), trabajo infantil es todo aquel que priva a los pequeños de su niñez, su potencial y su dignidad, y que es perjudicial para su desarrollo físico y psicológico. En la actualidad, según cifras del Programa Internacional para la Erradicación del Trabajo Infantil (IPEC) de la OIT, hay en Latinoamérica 5,7 millones de niños y niñas que trabajan, mientras que en el mundo la cifra llega a elevarse escandalosamente hasta los 115 millones.

Estos niños, en su gran mayoría, trabajan en el sector de la agricultura, pero miles de ellos realizan su trabajo en otros sectores de alto riesgo, como pueden ser la minería, los basureros o el trabajo doméstico. Mención señalada merecen los casos en que lo hacen en las peoresformas de trabajo infantil, como son la esclavitud, la servidumbre por deudas, el tráfico de personas, el reclutamiento forzoso en conflictos armados, la explotación sexual comercial, la pornografía o las actividades ilícitas. 

La dimensión del problema es de tal magnitud, que basta con pensar que hace tan solo quince años el trabajo infantil no era considerado ni tan siquiera un motivo de preocupación en la región. Hoy, a pesar de que muchos de los países han avanzado de forma considerable con la aplicación de políticas y planes para enfrentar el trabajo infantil, su alta incidencia muestra la necesidad de redoblar los esfuerzos y fortalecer las acciones encaminadas a su total erradicación.

Baste como ejemplo el caso particular de la zona del Caribe, donde estados como Bahamas, Barbados, Belice, Guyana, Jamaica, Surinam o Trinidad y Tobago empiezan a desarrollar, en una fecha tan reciente como 2001, las primeras acciones específicas en relación a este problema. De los 35 países miembros de la OIT en la región americana, tan solo 27 han ratificado el Convenio número 138 sobre la edad mínima de admisión al empleo (faltan algunos significativos como Canadá, Estados Unidos o México). Incluso así, todavía hoy dos países de la zona (Surinam y Haití) que no han ratificado ninguno de los convenios de la OIT relativos altrabajo infantil, y otros como Cuba y Venezuela siguen evitando ratificar el Convenio número 182 sobre las peores formas de trabajo infantil.

Fotógrafos vs trabajo infantil

En América Central y América del Sur hoy día se están ya implementando programas para resolver este problema, formulando sistemas de vigilancia y seguimiento del trabajo infantil en el que también participan los interlocutores sociales. El IPEC no olvida el caso particular de los niños indígenas, los más pobres entre los pobres, quienes padecen las peores formas de discriminación y la total falta de acceso a los servicios sociales nacionales.

Dentro de este singular escenario, organismos e instituciones nacionales e internacionales tratan de encontrar soluciones que mitiguen en cierto modo la incidencia de esta lacra. Desde hace más de diez años, Fundación Telefónica contribuye a la solución de esta situación en trece países de Latinoamérica (Argentina, Brasil, Colombia, Chile, Ecuador, El Salvador, Guatemala, México, Nicaragua, Panamá, Perú, Urguay y Venezuela) a través de su programa Proniño, un proyecto de acción social que en la actualidad mantiene escolarizados a casi 200.000 niños de esta región. El objetivo final es conseguir retirarlos progresivamente de la calle, darles protección integral y una educación sostenible y de calidad que favorezca su integración y que les garantice oportunidades de futuro.

Para alcanzar esta meta, el programa aborda la problemática desde una perspectiva de actuación global, no conformándose únicamente con atender de manera directa a los niños, sino diversificando sus acciones encaminándolas hacia las familias de los niños, la escuela, las instituciones y, en general, a toda la sociedad.

Fundación Telefónica y su programa Proniño son por tanto uno de los muchos ejemplos de esfuerzo y dedicación empresarial destinados a eliminar el trabajo infantil a través de la educación. Sin embargo, en un intento por ir un paso más allá, Proniño aborda también una dimensión comunicativa, dando a conocer el problema, haciéndolo visible ante la sociedad con el objetivo de lograr que ésta se sensibilice y adopte de manera convincente las medidas necesarias para su total erradicación. 
Proyecto La Hora del Recreo

Es en este marco de comunicación a la sociedad donde nació hace ahora más de un año el proyecto La Hora del Recreo, un libro de miradas y de historias coordinado por el escritor Fernando Marías y el fotógrafo famosoCarlos Spottorno. Fueron ellos quienes a través de una serie de pequeñas historias anónimas quisieron mostrar la tarea transformadora y educativa que el programa Proniño ejerce en toda Latinoamérica. Junto a ellos, los fotógrafos Carlos, Renzo, Walter, Lurdes y Álvaro se embarcaron en una iniciativa llamada a dejar una honda impresión en sus vidas, tanto personal como profesional. El contacto con los niños –a los que dedicaron gran parte del tiempo para conocerlos, y no solo a través de su mirada y de sus gestos, sino también a través de su voz–, su capacidad de superación y su alegría ante el infortunio les llevaría a replantearse nuestra actual escala de valores. 

Como parte de la iniciativa, todos los implicados llevaron consigo una grabadora. Con ella registraron las distintas historias personales abordadas, los anhelos, las vivencias, las necesidades. Un documento sonoro, de una fuerza plástica y emocional sobrecogedora, que unidos al testimonio gráfico y escrito, contribuyen a dejar constancia de una realidad no por triste y penosa insuperable. Más tarde, de regreso a España, todo este material sirvió para que 16 grandes escritores desarrollaran una historia, un cuento, un relato breve a partir del sentimiento que les produjeron aquellas miradas, aquellas voces de los 16 protagonistas.

Héctor Abad Faciolince, Lola Beccaria, Ángeles Caso, Alonso Cueto, Espido Freire, Fernando Iwasaki, Gustavo Martín Garzo, Luisgé Martín, Ricardo Menéndez Salmón, Vicente Molina Foix, Soledad Puértolas , Rosa Regàs, Javier Reverte, Marta Rivera de la Cruz, Santiago Roncagliolo y Care Santos. Todos autores de éxito, todos hombres y mujeres comprometidos, recibieron las fotografías y unas grabaciones de un niño determinado con el encargo de hacer un ejercicio de inmersión en sus vidas, en su entorno y en sus sueños. Y así, de la mano de su imaginación y su sensibilidad, afloraron 16 historias únicas. Únicas en su desarrollo, pero un calco de miles de otras historias que día tras día se repiten en el mundo para vergüenza de todos. Tal como relatan los coordinadores Fernando Marías y Carlos Spottorno en el prólogo de La Hora del Recreo, estamos ante un libro de miradas, un libro donde “el fotógrafo mira al niño con la cámara, el niño mira al escritor desde las fotos y el novelista se mira a sí mismo para escribir”.