viernes, 15 de abril de 2011

Máscaras sexuales


Desde que somos muy pequeños empezamos a crear un autoconcepto en torno a nuestra persona. Y, a lo largo de la vida, vamos creando máscaras y fachadas que nos ponemos para presentarnos de distintas maneras en diversos contextos y variadas situaciones. El ideal sería poder presentarnos del mismo modo en prácticamente todas las situaciones, que hubiera un hilo conductor y una coherencia entre lo que somos y lo que presentamos. Sin embargo, esto no siempre resulta fácil.

Es común ver cómo muchas personas cuentan con una personalidad distinta dependiendo de si están solas, acompañadas, con un grupo de personas, con otro... En la mayoría de los casos, esto no tiene demasiada relevancia porque no hay grandes diferencias entre una personalidad y otra. El problema surge cuando hay contrastes importantes entre la forma en que alguien se presenta con unas personas y con otras.

En el sexo, las máscaras que nos ponemos −o quitamos− son significativas y a veces sorprendentes. Podemos encontrar personas encantadoras que se vuelven tiranas en la intimidad. Y otras tímidas y retraídas que se crecen en las distancias cortas y sorprenden en la cama. En fin, que no siempre es lo que parece.

Por otra parte, lo más común es que una actitud amable resulte atractiva para un mayor número de personas. Es verdad que existen quienes huyen del trato amable y tienden a buscar parejas hostiles. Es como si les gustara la mala vida o como si necesitaran expiar alguna culpa −pero ése es otro tema−.

En términos generales, a la mayoría nos gusta que nos traten bien, amablemente y que tengan atenciones hacia nosotros y de esa forma solemos presentarnos a los demás. Es cierto, que desde el momento, en que se intenta ligar se pone la expresión más agradable. El querer relacionarnos ofreciendo nuestra mejor cara es algo comprensible. Sin embargo, algunas personas utilizan estas artimañas alevosamente con el fin de engañar y para conseguir sus objetivos usan y abusan de máscaras hipócritas.

¿Eres consciente de tus máscaras de seducción? ¿Qué papel te gusta representar? ¿Te has visto sorprendido por los bruscos cambios de personas que usan mascaras en sus relaciones? ¿Crees que todo el mundo utiliza mascaras? ¿Crees que las máscaras son necesarias?

jueves, 14 de abril de 2011

Mujeres ocultas bajo plástico


"Hay mayores y menores de edad. Hemos visto grupos de menores rumanas que se colocan bolsas de agua caliente en el bajo vientre para aliviar el dolor que le produce mantener una media de 20 relaciones cada noche", comenta Helena Maleno, experta en trata y coautora del informe Mujeres migrantes: Almería, la historia que nadie cuenta, editado por la organización Women's Link Worldwide. El objetivo principal de este estudio es denunciar las violaciones de los derechos de estas mujeres.

Para el informe se visitaron entre noviembre de 2009 y marzo de 2010 clubes, asentamientos o cortijos entre invernaderos de la periferia de la capital almeriense y otras cuatro localidades en los que se han mantenido conversaciones con unas 40 mujeres víctimas de trata y procedentes de África subsahariana, Marruecos, Europa del Este y América.

El estudio es un monográfico de Almería, provincia que escogieron por el alto índice de población migrante y por el rápido crecimiento económico experimentado a comienzos de la década pasada, que dio lugar a una proliferación de clubes y locales de alterne. Pero anuncian que seguirán trabajando en todo el territorio nacional.

Las preocupaciones de la organización que ha elaborado el informe son la víctima y la "impunidad" con la que se mueven las mafias de trata de personas por el país, según denuncia la organización.

Nigeria, Ghana, Guinea Ecuatorial, Mali, Liberia, Senegal y Guinea Bissau son los países de origen de las mujeres entrevistadas para el informe. Su presencia es mayoritaria en el poniente almeriense y sus condiciones de vida son precarias: hacinamiento, deficientes condiciones higiénicas y escaso acceso a servicios de salud.

De estas y otras cuestiones habla Beauty, natural de Nigeria y víctima de trata. Tiene 23 años y un hijo de dos con el que vive en un piso compartido con otras mujeres. Otra víctima, natural de Rumanía, explica cómo, por la "pobreza y falta de conocimiento", las chicas "son engañadas". "No he tomado drogas y tampoco me he hecho controles sanitarios o análisis. En el club se quedaban siempre con el pasaporte".

Otras mujeres entrevistadas por la organización están ahora fuera de la red de trata y hablan sin miedo. Es el caso de una mujer de 33 años y natural de Colombia. Tenía que pagar una deuda y sabía que en España iba a ejercer la prostitución, pero ignoraba que sólo percibiría una mínima parte del dinero que ganaba. "Hay chicas que las trae la misma gente de su país y las tienen tres meses trabajando. En principio, la red ofrece la mitad del dinero para ellas y la otra mitad para la red criminal, pero ellas no ven nada del dinero".

A las Chicas de la Fresa, mujeres marroquíes que llegaron a España como contingente para trabajar en Huelva, les obligan sus parejas a ejercer la prostitución. Viven en un asentamiento de chabolas situado en la zona de Tierras de Almería.

Roquetas de Mar, La Mojonera, Níjar, la periferia de la capital y Huércal-Overa son los municipios visitados por Women?s Link Worldwide para la elaboración del informe, para el que han contado con la colaboración de Cruz Roja, Salvamento Marítimo, Proyecto Encuentro, la Comisión Española de Ayuda al Refugiado y varias asociaciones de atención a mujeres en riesgo social, como AIMUR y APRAMP de Almería.

miércoles, 13 de abril de 2011

Hablar en la cama


La comunicación sexual con nuestra pareja es un elemento fundamental para gozar de un buen sexo. Por tanto, es importante que si quieres que tu pareja te hable mientras mantenéis relaciones sexuales, manejes algunas habilidades de comunicación eficaces. Cuando compartimos nuestra intimidad con nuestro amante es importante conocer cómo se siente y qué desea sexualmente. Igualmente, es esencial reconocer nuestras emociones y deseos sexuales para poder compartirlos.

Las mujeres, en ocasiones, podemos ser tímidas a la hora de expresar nuestros deseos o necesidades sexuales a nuestra pareja. Todavía sentimos vergüenza de expresar nuestra sexualidad sin tabúes, sin miedo a ser juzgadas negativamente o rechazadas al mostrarnos tal cual somos sexualmente. Sin embargo, la estrategia más eficaz para que nuestro amante sepa qué juegos nos excitan, cuáles son nuestras fantasías, y cómo nos gusta ser acariciadas es comunicarlo verbalmente. Parece claro que en la sexualidad cada uno de nosotros somos responsables de nuestro propio placer, y esto requiere comentar con nuestra pareja aquello que nos excita y lo que no.
Una buena comunicación sexual es esencial para disfrutar de nuestras relaciones íntimas en pareja.

Por tanto, te sugiero que hables con tu pareja y le indiques tus deseos sexuales. Intenta ser franca y explícale qué cosas te gustaría que te dijera y cómo te excita que te hable mientras hacéis el amor. Habla con claridad para que él te entienda. Si deseas pedir algo a tu pareja, expresa tus deseos en primera persona y de forma positiva: “Me gustaría que….”, “Me excita mucho si tú…”. También es importante que seas lo más concreta posible cuando pidas algo a tú pareja, la comunicación difusa y poco específica no deja claros nuestros deseos. No te olvides de señalarle las cosas que te gustan de vuestra relación sexual. Es importante reforzar a nuestra pareja por las cosas que sexualmente nos hacen gozar.

Todos y todas nos sentimos mejor y estamos más motivados a complacer cuando valoran las cosas que hacemos bien. Anímale a que te cuente algo susurrante al oído mientras hacéis el amor. Si a él no se le ocurre, puede que tenga poca práctica en ello. Hazlo tú y sirve de modelo para que él sepa lo que te gusta escuchar. Cambia los roles y enséñale cómo tiene que hacer su rol sexual para que te vuelvas loca de placer. Háblale al oído cómo te gustaría que él lo hiciera, enséñale cómo tiene que hacerlo. Todos podemos aprender imitando modelos, lo hemos hecho desde niños. Cuéntale alguna de tus fantasías y anímale a que comparta contigo alguna de las suyas. Si algo te excita, señala las palabras y las frases que más te erotizan para que sepa por dónde van tus preferencias y deseos sexuales. Muéstrale lo que tú ya sabes…! El oído es nuestro primer órgano sexual!

martes, 12 de abril de 2011

Fantasías eróticas ¿son positivas?


La mente es el órgano sexual más poderoso de nuestro cuerpo. Las fantasías sexuales e imágenes eróticas cumplen un papel importantísimo en la sexualidad humana. De hecho no tener fantasías sexuales puede ocasionarnos problemas sexuales. Muchas personas, hombres y mujeres, tienen problemas para alcanzar el orgasmo, y/o sufren de bajo deseo sexual porque no saben generar fantasías eróticas que les ayuden a excitarse sexualmente.

Sin lugar a dudas, la mente es nuestro mejor afrodisíaco. Cuando nos masturbamos o practicamos sexo en compañía de nuestra pareja, los hombres y mujeres solemos utilizar nuestra imaginación para excitarnos: unas veces se trata de historias eróticas largas y elaboradas, otras acuden a nuestra mente imágenes sexuales más precisas y concretas. Las fantasías sexuales son normales y, en general, nos ayudan a mejorar nuestra vida sexual.

Por lo que me cuentas en tu consulta, sabes utilizar tu imaginación para que favorezca tus relaciones sexuales. Te felicito por saber estimular tu sexualidad recurriendo a las fantasías. Sabes erotizar tu mente y recurres a ella para excitarte. No hay nada de malo en ello; todo lo contrario. Si los foros de relatos eróticos te ayudan a alcanzar tu placer en el sexo, ¡adelante!

Sin embargo, sientes cierta preocupación porque piensas que quizás estás enganchada a los foros de relatos eróticos. Realmente no sé cuál es tu nivel de “enganche”, pero sí puedo decirte cuando podrías empezar a preocuparte por este comportamiento. En general, se enciende una luz roja cuando la actividad erótica que practicamos, en tu caso sería participar en los foros de relatos eróticos, te impide seguir con tu vida normal porque le dedicas demasiado tiempo y estás obsesionada/o, te causa molestias, ansiedad o sufrimiento,genera problemas en tu entorno, y te impide tener un funcionamiento placentero en tu sexualidad. En estas situaciones ya no podríamos hablar de que la actividad, o práctica sexual en cuestión, beneficia a tu salud sexual. Creo que estas señales te pueden servir de guía para descartar que tengas un problema con los foros de relatos eróticos, o bien pensar que este comportamiento se está convirtiendo en un problema para ti.

Como pauta te aconsejo que procures estimular tu imaginación erótica en más fuentes, de esta forma los foros no se convertirán en tu único recurso para generar fantasías eróticas. Cuantas más posibilidades explores, menos probabilidad tendrás de engancharte. Lee novelas eróticas, estimularán tu mente y te proporcionarán tu propio material erótico imaginativo. Si te van los estímulos eróticos visuales, prueba con películas…¡Sé creativa/o y busca más recursos!

El objetivo que te propongo es que no establezcas una fijación excesiva con los foros de los relatos eróticos y abras tu mente a otras posibilidades más variadas a la hora de estimular tu imaginación y crear tus fantasías. ¡Suerte!

lunes, 11 de abril de 2011

Sexo, ¡que no me pase esto!


Conoces al hombre de tu vida, se fija en ti, te invita a cenar, te propone ir a su casa y… tú le dices que no porque llevas unas bragas propias de Bridget Jones. Esperamos que nunca te ocurra lo que te vamos a contar.

¡Tierra trágame! Esto es lo que pensaron las protagonistas de las anécdotas sexuales que te contamos. Una lencería horrible, algo que “se escapa”, algo que se rompe, una compañía inesperada, un pequeño susto… Esperamos que nunca te ocurran estas cosas, pero si pasan, aguanta el tipo y ¡sonríe!

- No era lo que pensaba. “Lo acababa de dejar con mi chico y mis amigas me animaron para salir y emborrachar las penas. Me tomé unas cuantas copas de más y me entró una morriña horrible, necesitaba el calor de un hombre, así que me fui con el primero que me dijo cuatro cosas bonitas. Cuando me monté en el coche se me empezó a pasar la borrachera con el aire de la ventanilla y ¡casi me bajo en marcha al ver el esperpento con el que me había ido! Le dije que parase, que iba a vomitar y cogí el primer taxi que pasó sin despedirme siquiera”. Esto le pasó a Carmen, una periodista de 29 años.

- Ups, se me escapó. ¿Te acuerdas del episodio de Sexo en Nueva York en el que a Carrie se le escapa un pedo cuando está con Mr. Big en la cama? “A mí me pasó lo mismo”, dice Raquel, una directora de marketing de 31 años. “Llevaba tres meses detrás del hombre de mi vida, viéndonos en el gimnasio casi todos los días. Por fin me invita a salir. Me voy de compras, me paso tres horas en la peluquería, me depilo y me hago todo tipo de tratamientos de belleza para estar perfecta. La cena increíble, me pide que me vaya a su casa, pasamos la noche juntos y, por la mañana, cuando me abraza para despertarme, ¡se me escapa un pedo! A él le hizo gracia pero yo casi me muero allí mismo por la pérdida de glamour”.

- Se rompió la cama.“Conocí al que hoy es mi pareja el típico verano loco. Nos presentó una amiga y a las dos horas ya nos estábamos besando. Acabamos en su apartamento quitándonos la ropa y en plan sexo salvaje. Tan salvaje que me tiró a la cama, luego se tiró él y a los dos segundos aparecimos por el suelo porque se habían roto las patas de alante”. Por suerte María, que tiene 36 años y es enfermera, se lo tomó con tanto sentido del humor como él.

- ¡Dios, la lechuga! A Laura, una empresaria de 34 años, la invitó a salir un hombre que estaba loco por ella. “Me llevó a un sitio increíble a cenar, no paramos de hablar en toda la noche, nos besamos como si fuera la primera vez, hicimos el amor varias veces en mi casa y, cuando fui al baño por la mañana, descubrí que tenía un enorme trozo de lechuga entre los dientes. Casi me muero imaginándome en todas esas situaciones, sonriendo y hablando tan segura de mí misma con eso ahí. Me enfadé muchísimo con él por no habérmelo dicho".

- Maldito laxante. “Siempre he tenido problemas de estreñimiento, así que probé un laxante en infusión que me recomendó una amiga. Con tan mala suerte que justo el chico con el que estaba saliendo me invita a pasar la noche a una casa rural. No pudimos hacer nada de nada porque me la pasé entera yendo al baño”. María, una diseñadora gráfica de 37 años, nos dice que desde entonces se aguanta con su estreñimiento.

- Y yo con estos pelos.“Pues sí, me pasó lo que todas tememos, que nos pillen sin depilar. Pero enterita además”, dice Silvia, una abogada de 32 años . "Llevaba varios meses tonteando con alguien de mi trabajo pero nunca pasaba nada, así que, como no tenía pareja, pues ni me preocupaba de los pelos. Un día alargamos las cañas más de la cuenta, nos dijimos algunas cosas y acabamos en su casa. No le dejé encender ninguna luz y no puede llegar al orgasmo del agobio que tenía cada vez que me pasaba la mano por las piernas o las ingles. Tenía pelos hasta en las axilas. Ya no estamos juntos pero desde entonces me estoy haciendo la depilación láser en todo el cuerpo."

- Qué calcetines.“Reconozco que siempre he sido un poquito selectiva respecto a la forma de vestir de los hombres”, dice Noelia, una comercial de 39 años. “Si no me gusta cómo viste un hombre no me suelo fijar en él. En un viaje de trabajo conocí a alguien muy interesante que siempre iba de traje. Por fin quedamos fuera del trabajo y, cuando le vi aparecer, casi salgo corriendo: camisa abierta, cadena, vaqueros desgastados, zapatos de punta… Aún así, decidí dejar a un lado mis prejuicios y seguir adelante, pero cuando por fin estábamos en su casa y empezó a quitarse la ropa, tuve que decirle que me encontraba mal y me iba: tenía agujeros en los calcetines y llevaba unos calzoncillos rojos ajustados y horrorosos."

- ¿Qué lleva el perro en la boca? La historia que nos cuenta Sonia, una azafata de 26 años, supera la ficción. “Me fui a casa con un chico que me encantaba. Él estaba un poco nervioso y me confesó que yo le gustaba mucho y no quería defraudarme. Le tranquilicé diciéndole que no se preocupara, que yo también estaba nerviosa, que estaba segura de que lo iba a hacer genial, que seguro que tenía muchas cosas que enseñarme… Estábamos en el sofá del salón cuando de repente entró mi perrita muy contenta con una cosa en la boca… ¡mi vibrador! Yo casi me muero de vergüenza y él no fue capaz ni de tener una erección”.

- Nos pillaron ‘in fraganti’.“Yo trabajaba en una productora pequeña” -nos cuenta Elena, de 41 años-. “ Como tenía las llaves, de vez en cuando me iba allí con mi novio porque nos daba morbo lo de hacerlo en el trabajo. Habíamos cogido tanta costumbre que incluso íbamos desnudos: era una chalet y había cocina, nevera… Estábamos tal cual, comiéndonos unos donuts en la cocina, cuando oímos un ruido y aparece delante de nosotros la señora de la limpieza, que había decidido ir por la noche porque le había salido otro trabajo por las tardes. No sé quién pasó más vergüenza, si ella o nosotros…”.

- Era muy pequeña.“Yo creo que es de las cosas más cortantes que me han pasado en la cama”, dice Esperanza, una profesora de 33 años”. “Empecé a salir con un compañero de trabajo que me gustaba mucho. Íbamos despacio: cenas, cine, besos y poco más. ¡Hasta que por fin llega el esperado día! Lo preparo todo en mi casa, me compro lencería nueva, pongo música, empezamos a besarnos, la cosa sube de tono y, cuando vamos a culminar, ¡me encuentro con el pene más pequeño que he visto en mi vida! No sabía cómo comportarte para no herir sus sentimientos, pero se me bajo la libido a los pies. Seguí como pude, no sentí nada de nada aunque él pareció disfrutar, y al día siguiente le dije que no estaba preparada para una relación. En realidad no estaba preparada para tener sexo con un pene así”.