sábado, 16 de abril de 2011

John Stuart Mill


John Stuart Mill (1806-1873)

Filósofo y economista británico, hijo de James Mill; su obra causó gran impacto en el pensamiento británico del siglo XIX, no sólo en filosofía y economía sino también en las áreas de ciencia política, lógica y ética.

A Mill se le considera figura puente entre la inquietud del siglo XVIII por la libertad, la razón y la exaltación del ideal científico y la tendencia del XIX hacia el empirismo y el colectivismo. En filosofía, sistematizó las doctrinas utilitaristas de su padre y de Jeremy Bentham en obras como Utilitarismo (1836), donde defendía que el conocimiento descansa sobre la experiencia humana y ponía de relieve el papel de la razón humana. 

En economía política, Mill defendió aquellas prácticas que creía más acordes con la libertad individual, y recalcó que la libertad podía estar amenazada tanto por la desigualdad social como por la tiranía política, ideas que expuso en el que quizá sea el más famoso de sus ensayos, Sobre la Libertad (1859). Estudió las doctrinas socialistas premarxistas, y, aunque no llegó a ser considerado un socialista, luchó de forma muy activa por mejorar las condiciones de los trabajadores. 

En el Parlamento, Mill fue considerado un radical al defender medidas como la propiedad pública de los recursos naturales, la igualdad de las mujeres, la educación obligatoria y el control de natalidad. Su defensa del sufragio femenino en los debates sobre el Programa de Reformas de 1867 llevó a la formación del movimiento sufragista. Mill también investigó la causalidad, buscando una explicación en términos de principios empíricos. 

Entre sus numerosos escritos destacados figuran Principios de economía política (1848), Sobre la esclavitud de las mujeres (1869), Autobiografía (1873) y Tres ensayos sobre religión (1874).

¿Existe realmente el punto G?


Es verdad que actualmente vivimos en una sociedad mucho más abierta, tolerante y libre con respecto a la sexualidad. No podemos negar que manejamos más información sexual y que hablamos más de sexo, pero todavía es innegable que los temas de salud sexual no se tratan con la misma libertad que si habláramos del colesterol, hipertensión, hábitos cardiosaludables o cuidados en alimentación… ¿a qué no es igual? Hablar de ciertos temas sobre la sexualidad, y más de la femenina, todavía sigue siendo incómodo y despierta muchas emociones.

La ciencia no nos ha tratado igual a las mujeres que a los hombres, creo que en eso todas y todos estamos de acuerdo. Nuestra sexualidad ha sido objeto de debate y discusión durante siglos: ¿Tenemos las mujeres el mismo deseo sexual que los hombres? ¿Sabemos cómo es verdaderamente nuestro clítoris y dónde se encuentra? ¿Hay dos tipos de orgasmos, uno vaginal y otro clitoridiano? ¿Es normal que las mujeres nos masturbemos o sólo lo hacen algunas que están enfermas? ¿Existe la eyaculación femenina? …

En torno a nuestro cuerpo y sexualidad siempre hay más polémica, más prejuicios, más desinformación y más tabú que cuando tratamos de la sexualidad de los hombres. ¿Te imaginas que se especulara con respecto a su pene, sus eyaculaciones o erecciones?
¿Y ahora qué pasa con el punto G? ¿Cuál es el problema con este dichoso punto? ¿Existe o no?.. ¡Qué bien has formulado tu pregunta! Vamos a aclarar nuestras dudas…
Relativo a este asunto creo que lo más importante es aclarar que no se trata de un punto específico, sino de una zona eréctil de unos 25- 30 milímetros de diámetro. Este área eréctil, la zona G, cuando estamos excitadas aumenta de tamaño y es más fácil localizarla. Se haya situada bajo el hueso púbico, en la pared anterior de la vagina, a unos 3-5 centímetros de la entrada vaginal.

Si quieres localizar tu zona G, hazlo siempre cuando estés previamente excitada puesto que cuando te excitas esta zona aumenta su tamaño y sobresale como un tejido más rugoso en tu pared vaginal. Si quieres autoexplorarte tú sola, puedes hacerlo estimulando tu clítoris previamente y, cuando estés excitada, prueba a introducir tus dedos arqueándolos hacia arriba. Un truco: introduce tu dedo índice y anular como si fueras a indicar a alguien que se acerque. Tienes que explorar la pared vaginal que está en dirección a tu ombligo (pared anterior de la vagina).

A unos tres o cinco centímetros intenta encontrar un área que tiene una textura más rugosa que la de alrededor.

Mi recomendación es que empieces primero explorando y conociendo tu vagina. Introduce tus dedos en ella, toca y siente sus paredes. La vagina es un conducto muscular de entre 7,5 y 10 cm. de largo que comunica la vulva con el cuello del útero. La vagina tiene una enorme elasticidad y, cuando la mujer se excita, se lubrica, se hincha y se agranda para acoger al pene. La zona de mayor sensibilidad de la vagina se encuentra en el primer tercio exterior, en este área se hayan numerosas terminaciones nerviosas, incluido el punto G. Estimular éste área produce placer a muchas mujeres, explora y estimula tu zona G, para experimentar cuál es la reacción de tu cuerpo. Si lo obtienes enhorabuena, pero si no logras encontrar el área o si al estimular la zona no logras excitarte, olvídate y céntrate en otras zonas de tu cuerpo. Una advertencia: muchas mujeres al presionar esta zona sienten ganas de orinar, por lo que te recomiendo que vacíes tu vejiga antes de estimular tu zona G.

Para nosotras, las mujeres, lo importante no es que haya más o menos puntos G, H, V o Z…, sino que seamos capaces de conocer nuestro cuerpo eróticamente para poder disfrutar más de nuestra sexualidad solas o en compañía. Desde estas líneas siempre intento mandar el mensaje de que la sexualidad no sólo es genitalidad o coito, sino algo que implica a todo el cuerpo y que es responsabilidad nuestra conocerlo y explorarlo para poder disfrutar plenamente. Desde esta perspectiva, tenemos que pensar que la zona G es un área más a estimular en nuestro cuerpo para obtener placer y sentirnos bien con nuestro cuerpo. Espero haber aclarado tus dudas

viernes, 15 de abril de 2011

Máscaras sexuales


Desde que somos muy pequeños empezamos a crear un autoconcepto en torno a nuestra persona. Y, a lo largo de la vida, vamos creando máscaras y fachadas que nos ponemos para presentarnos de distintas maneras en diversos contextos y variadas situaciones. El ideal sería poder presentarnos del mismo modo en prácticamente todas las situaciones, que hubiera un hilo conductor y una coherencia entre lo que somos y lo que presentamos. Sin embargo, esto no siempre resulta fácil.

Es común ver cómo muchas personas cuentan con una personalidad distinta dependiendo de si están solas, acompañadas, con un grupo de personas, con otro... En la mayoría de los casos, esto no tiene demasiada relevancia porque no hay grandes diferencias entre una personalidad y otra. El problema surge cuando hay contrastes importantes entre la forma en que alguien se presenta con unas personas y con otras.

En el sexo, las máscaras que nos ponemos −o quitamos− son significativas y a veces sorprendentes. Podemos encontrar personas encantadoras que se vuelven tiranas en la intimidad. Y otras tímidas y retraídas que se crecen en las distancias cortas y sorprenden en la cama. En fin, que no siempre es lo que parece.

Por otra parte, lo más común es que una actitud amable resulte atractiva para un mayor número de personas. Es verdad que existen quienes huyen del trato amable y tienden a buscar parejas hostiles. Es como si les gustara la mala vida o como si necesitaran expiar alguna culpa −pero ése es otro tema−.

En términos generales, a la mayoría nos gusta que nos traten bien, amablemente y que tengan atenciones hacia nosotros y de esa forma solemos presentarnos a los demás. Es cierto, que desde el momento, en que se intenta ligar se pone la expresión más agradable. El querer relacionarnos ofreciendo nuestra mejor cara es algo comprensible. Sin embargo, algunas personas utilizan estas artimañas alevosamente con el fin de engañar y para conseguir sus objetivos usan y abusan de máscaras hipócritas.

¿Eres consciente de tus máscaras de seducción? ¿Qué papel te gusta representar? ¿Te has visto sorprendido por los bruscos cambios de personas que usan mascaras en sus relaciones? ¿Crees que todo el mundo utiliza mascaras? ¿Crees que las máscaras son necesarias?

jueves, 14 de abril de 2011

Mujeres ocultas bajo plástico


"Hay mayores y menores de edad. Hemos visto grupos de menores rumanas que se colocan bolsas de agua caliente en el bajo vientre para aliviar el dolor que le produce mantener una media de 20 relaciones cada noche", comenta Helena Maleno, experta en trata y coautora del informe Mujeres migrantes: Almería, la historia que nadie cuenta, editado por la organización Women's Link Worldwide. El objetivo principal de este estudio es denunciar las violaciones de los derechos de estas mujeres.

Para el informe se visitaron entre noviembre de 2009 y marzo de 2010 clubes, asentamientos o cortijos entre invernaderos de la periferia de la capital almeriense y otras cuatro localidades en los que se han mantenido conversaciones con unas 40 mujeres víctimas de trata y procedentes de África subsahariana, Marruecos, Europa del Este y América.

El estudio es un monográfico de Almería, provincia que escogieron por el alto índice de población migrante y por el rápido crecimiento económico experimentado a comienzos de la década pasada, que dio lugar a una proliferación de clubes y locales de alterne. Pero anuncian que seguirán trabajando en todo el territorio nacional.

Las preocupaciones de la organización que ha elaborado el informe son la víctima y la "impunidad" con la que se mueven las mafias de trata de personas por el país, según denuncia la organización.

Nigeria, Ghana, Guinea Ecuatorial, Mali, Liberia, Senegal y Guinea Bissau son los países de origen de las mujeres entrevistadas para el informe. Su presencia es mayoritaria en el poniente almeriense y sus condiciones de vida son precarias: hacinamiento, deficientes condiciones higiénicas y escaso acceso a servicios de salud.

De estas y otras cuestiones habla Beauty, natural de Nigeria y víctima de trata. Tiene 23 años y un hijo de dos con el que vive en un piso compartido con otras mujeres. Otra víctima, natural de Rumanía, explica cómo, por la "pobreza y falta de conocimiento", las chicas "son engañadas". "No he tomado drogas y tampoco me he hecho controles sanitarios o análisis. En el club se quedaban siempre con el pasaporte".

Otras mujeres entrevistadas por la organización están ahora fuera de la red de trata y hablan sin miedo. Es el caso de una mujer de 33 años y natural de Colombia. Tenía que pagar una deuda y sabía que en España iba a ejercer la prostitución, pero ignoraba que sólo percibiría una mínima parte del dinero que ganaba. "Hay chicas que las trae la misma gente de su país y las tienen tres meses trabajando. En principio, la red ofrece la mitad del dinero para ellas y la otra mitad para la red criminal, pero ellas no ven nada del dinero".

A las Chicas de la Fresa, mujeres marroquíes que llegaron a España como contingente para trabajar en Huelva, les obligan sus parejas a ejercer la prostitución. Viven en un asentamiento de chabolas situado en la zona de Tierras de Almería.

Roquetas de Mar, La Mojonera, Níjar, la periferia de la capital y Huércal-Overa son los municipios visitados por Women?s Link Worldwide para la elaboración del informe, para el que han contado con la colaboración de Cruz Roja, Salvamento Marítimo, Proyecto Encuentro, la Comisión Española de Ayuda al Refugiado y varias asociaciones de atención a mujeres en riesgo social, como AIMUR y APRAMP de Almería.

miércoles, 13 de abril de 2011

Hablar en la cama


La comunicación sexual con nuestra pareja es un elemento fundamental para gozar de un buen sexo. Por tanto, es importante que si quieres que tu pareja te hable mientras mantenéis relaciones sexuales, manejes algunas habilidades de comunicación eficaces. Cuando compartimos nuestra intimidad con nuestro amante es importante conocer cómo se siente y qué desea sexualmente. Igualmente, es esencial reconocer nuestras emociones y deseos sexuales para poder compartirlos.

Las mujeres, en ocasiones, podemos ser tímidas a la hora de expresar nuestros deseos o necesidades sexuales a nuestra pareja. Todavía sentimos vergüenza de expresar nuestra sexualidad sin tabúes, sin miedo a ser juzgadas negativamente o rechazadas al mostrarnos tal cual somos sexualmente. Sin embargo, la estrategia más eficaz para que nuestro amante sepa qué juegos nos excitan, cuáles son nuestras fantasías, y cómo nos gusta ser acariciadas es comunicarlo verbalmente. Parece claro que en la sexualidad cada uno de nosotros somos responsables de nuestro propio placer, y esto requiere comentar con nuestra pareja aquello que nos excita y lo que no.
Una buena comunicación sexual es esencial para disfrutar de nuestras relaciones íntimas en pareja.

Por tanto, te sugiero que hables con tu pareja y le indiques tus deseos sexuales. Intenta ser franca y explícale qué cosas te gustaría que te dijera y cómo te excita que te hable mientras hacéis el amor. Habla con claridad para que él te entienda. Si deseas pedir algo a tu pareja, expresa tus deseos en primera persona y de forma positiva: “Me gustaría que….”, “Me excita mucho si tú…”. También es importante que seas lo más concreta posible cuando pidas algo a tú pareja, la comunicación difusa y poco específica no deja claros nuestros deseos. No te olvides de señalarle las cosas que te gustan de vuestra relación sexual. Es importante reforzar a nuestra pareja por las cosas que sexualmente nos hacen gozar.

Todos y todas nos sentimos mejor y estamos más motivados a complacer cuando valoran las cosas que hacemos bien. Anímale a que te cuente algo susurrante al oído mientras hacéis el amor. Si a él no se le ocurre, puede que tenga poca práctica en ello. Hazlo tú y sirve de modelo para que él sepa lo que te gusta escuchar. Cambia los roles y enséñale cómo tiene que hacer su rol sexual para que te vuelvas loca de placer. Háblale al oído cómo te gustaría que él lo hiciera, enséñale cómo tiene que hacerlo. Todos podemos aprender imitando modelos, lo hemos hecho desde niños. Cuéntale alguna de tus fantasías y anímale a que comparta contigo alguna de las suyas. Si algo te excita, señala las palabras y las frases que más te erotizan para que sepa por dónde van tus preferencias y deseos sexuales. Muéstrale lo que tú ya sabes…! El oído es nuestro primer órgano sexual!