DIRECCIÓN: Vicente Aranda PAÍS: España AÑO : 1999 DURACIÓN : 106 min.
REPARTO: Aitana Sánchez-Gijón, Daniel Giménez Cacho, Maria Botto, Luis Tosar, Alicia Sánchez, Pepo Oliva, Marta Belenguer
SINOPSIS: Todo parece ir bien entre Carmen y Antonio, que estan a punto de contraer matrimonio, hasta que Antonio descubre accidentalmente una foto de su novia con otro hombre. Aunque ella y sus amigos quieran quitarle importancia, el desasosiego de Antonio se desata, desconfiando de cualquier acto, frase o gesto de Carmen. Abocado al enfrentamiento entre el amor que siente por ella y la necesidad de conocer su pasado, acabara dominado por la obsesion enfermiza que dominara todos sus actos: los celos.
No es la arañita de Martita, sino la del Mazdita. Y tampoco es una sola, sino una verdadera patota arácnida. Resulta que Mazda, fabricante mundialmente famoso de autos, se va a ver en la obligación de revisar más de cincuenta mil coches de su modelo Mazda 6 en Estados Unidos. ¿Por qué? Por problemas causados por arañas, nada menos.
Ya sé lo que están pensando: "Manga de piojosos, hubieran pasado el plumero más seguido en los concesionarios".
Pero no, el problema no es pre-venta sino post-venta. Allá por el año 2009, un cliente se presentó reclamando por la fractura del depósito de combustible sin causa aparente. Los ingenieros revisaron el auto de arriba a abajo, pero no encontraron pista alguna que les ayudara a clarificar el problema.
Y justo cuando pensaron que se trataba de un suceso aislado, empezaron a producirse más y más casos similares. Después de revisar minuciosamente todas las posibilidades (desde defectos en los materiales hasta sabotaje), tuvieron que aceptar una causa absolutamente insólita: telas de araña.
En efecto, tal parece que los Mazda 6 tienen un sistema de ventilación que permite el paso de arácnidos y, cuando estos bichitos construyen su tela, pueden provocar que la evaporación no se realice en la forma planificada, lo cual causa aumento de presión y fractura del tanque.
Como la excesiva presión en un tanque de combustible no es precisamente una pavada, Mazda se verá obligada a revisar más de cincuenta mil coches de ese modelo y, tras pasarles el plumerito, deberá instalarles un resorte especial que impedirá el paso a futuros arácnidos saboteadores.
Pero primero, el plumerito con perfección japonesa.
Y ahora no me vengan con que todos tienen un Mazda 6 y lo van a llevar a plumerear, manga de filibusteros depravados.
Pertenezco a una generación que, de niños, miraba la serie "Batman" sin perderse un capítulo. No era para menos.
En cada episodio, el encapotado y su compañero se enfrentaban al villano de turno y, por supuesto, lo derrotaban. Pero no sin antes atravesar "el momento crítico", cuando los malhechores habían atrapado a nuestros héroes y estaban a punto de ejecutarlos de maneras espantosas. O quizás no eran tan espantosas que digamos, pero el locutor se encargaba de poner tensión al asunto.
Por supuesto, para saber de qué forma zafarían Batman y Robin cada vez, era menester esperar al siguiente capítulo, que sería emitido "a la misma bati-hora, por el mismo bati-canal".
De por sí, los villanos eran dignos de mención: toda una galería de personajes interpretados por excelentes actores (prueba cabal de que el papel del héroe lo puede hacer un actor regular, pero el villano tiene que adjudicarse a un tipo que sepa de qué viene la mano).
El Guasón (The Joker) era compuesto por César Romero, actor de tan extensa trayectoria en cine y TV que es considerado un ícono de Hollywood. Poseedor de un distintivo bigote, obligaba a las maquilladoras de la serie a hacer malabarismos para taparlo (y no siempre lo conseguían).
Se sintió muy a gusto en su papel, bastante alejado de los galanes latinos que solía componer. En cierta ocasión dijo que la serie le agradaba mucho, porque allí le estaba permitido algo que normalmente los actores debían evitar: sobreactuar.
Romero agregó muchos gestos, expresiones y entonaciones de voz a su personaje, cosas que lo hicieron inimitable en la serie.
El Pinguino fue interpretado por otro peso pesado de la actuación: Burgess Meredith. Versátil como pocos, Meredith trabajó en más de cien películas, componiendo todo tipo de personajes(probablemente lo recuerden como el entrenador de "Rocky" en las primeras películas de la saga, o como el anciano pillín de "Dos viejos gruñones").
Por su parte, el encargado de dar vida al Acertijo fue Frank Gorshin, actor de dilatada carrera en cine y TV que supo también oficiar como comediante en el teatro. Trabajó en docenas de filmes, donde compuso papeles de toda clase.
Y hubo muchos otros villanos invitados que calzaban puntos altos. Por ejemplo, Vincent Price componiendo a Cascarón (Egghead), Víctor Buono dando vida al Rey Tut, Roddy McDowall como el Bibliófilo (Bookworm), el fabuloso Milton Berle interpretando a Louie The Lilac, la magnífica actriz Shelly Winters con su personaje Ma Parker, Joan Collins componiendo a la Sirena, y un montón de malhechores más.
Naturalmente, esta galería de villanos jamás estaría completa si no menciono a alguien muy especial. Tan especial que, junto al Guasón, el Pinguino y el Acertijo, se constituyó en un pilar de los malos de la serie. Por supuesto, es Gatúbela (Catwoman):
Tres actrices compusieron el personaje a lo largo de la serie, pero la más llamativa fue la interpretada por Julie Newmar. Por lo menos, la más llamativa para mí.
Honestamente, Julie me gustaba muchísimo, en una especie de anticipación prepúber o cosa por el estilo. Por eso, yo quería que Batman...en fin...se pusiera las pilas y se dejara de amagues con Gatúbela.
Al parecer, yo no era el único que deseaba más "acción" entre el encapotado y la chica gatuna. Dos por tres, los guionistas incorporaban alguna señal de química entre los personajes. Pero siempre se quedaba en eso: puro amague.
Y Julie estaba para mucho más que amagues.
La cuestión es que nunca se me dio. Ese capítulo nunca llegó. Probablemente era demasiado para la época el pensar que el héroe y la villana se pudieran gustar y enamorar. Vaya uno a saber.
De todas formas, ahora que soy grandecito puedo darme el gusto de poner aquí esa escena que nunca sucedió.