sábado, 8 de octubre de 2011

Acicalarse en el trapecio (Pico picapinos) y un membrillo para curarse del virus estomacal

El membrillero (Cydonia oblonga) pertenece a la familia de las rosáceas, es un árbol frutal que puede llegar a pasar de los 3 metros de altura. Su tronco es muy “retorcido” con numerosas ramas. Posee unas hojas ovaladas y en muchos casos casi redondeadas. Su fruto, sin verlo, es difícil de definir, es una mezcla entre una manzana y una pera cubierto en su totalidad de finos pelillos que desaparecen al madurar, dando el espectacular aspecto de la foto.
Aunque es conocida por su peculiar sabor y sus propiedades antidiarreicas posee otras importantes propiedades: Edulzurantes, Astringentes, hepáticas, pectorales, aromáticas, antiflamatorias…
Se puede usar en jarabes, mermeladas o de otros usos culinarios.
Dentro de las curiosidades encontramos que algunos cosméticos están constituidos a base de una jalea de membrillo que sirve contra la alopecia, fortalecimiento y hermoseado del cabello… los que empezamos a tener las ideas claras habrá que ir pensando en estos ungüentos! También es bueno contra la tos y estimula la digestión.
Fuente: El mundo de las plantas medicinales. Edmund Chessi
El alto contenido en fibra lo hace especialmente saludable. Fuera de lo que pudiéramos pensar su contenido en azúcar es bastante discreto y por lo tanto tiene que ser aderezado con sustancias dulces para su consumo. Tampoco es un portento vitamínico y lleno de minerales, salvo el potasio. Tampoco tiene un gran contenido de vitamina C.
Fruto asociado al amor y fertilidad en numerosas culturas, se comenta que antiguamente los recién casados debían tomar un membrillo en la noche de bodas.
Los Pico picapinos (Dendrocopus major) tienen la peculiar habilidad de vivir entre trapecios naturales. Estas fotos no son de gran calidad pero en ellas podemos intuir el equilibrio que poseen.

La gran parte de su vida la desarrollan en los troncos de los árboles, de ellas se nutren para alimentarse, para realizar su reproducción y para comunicarse con sus semejantes.
Este precioso pájaro es especialista en colgarse de los troncos de los árboles, para ello poseen dos puntos esenciales en su anatomía que le dan seguridad; una de ellas es sus poderosas uñas, con unos dedos largos y fuertes con el que se agarran a la corteza.
El segundo punto es su peculiar cola, muy rígida para servirle de apoyo, como si se tratase de un tercer pie, lo que le hace permanecer erguido y facilitar su alimentación, desplazamiento o como en estas fotos el acicalarse.
Ya hubo una entrada anterior dedicada a esta peculiar ave por lo que hoy se añaden simplemente una serie de curiosidades que se cree interesantes:
Podemos observar en el dibujo su peculiar cabeza, compuesta de unas poderosas fundas musculares que la rodean y que le sirven para amortiguar las embestidas, golpeteos y demás artes carpinteras del picapinos y evitar así lesiones. También podemos ver su larga lengua pegajosa útil para “perseguir” a los insectos, arañas y hormigas por las rendijas de los troncos, esta lengua está enfundada la vaina muscular que rodea la cabeza.
De su reproducción destacaremos la limpieza de su nido; las crías expulsan sus excrementos envueltos en una especie de gelatina donde se adhieren el serrín del cuenco donde se asienta el nido, lo que facilita a los progenitores el transporte en el pico hacía el exterior.

Para terminar un regalo de Laura para que todos podamos volar un rato… Mil gracias de parte de todos:
Enlace http://www.parahawkusa.com/Home.html
El Busardo ratonero siempre está en alerta:

ARTE, ATENTADOS Y ATENTADOS AL ARTE



Recuerdo como si fuera hoy la primera vez que vi una noticia sobre un atentado contra una obra de arte.
Yo era apenas un niño, pero me llamó mucho la atención el hecho: un sicópata había arremetido a martillazos contra "La Piedad", la famosísima obra de Miguel Angel, provocándole graves daños.

Se demoró más de un año en restaurar la escultura, tras de lo cual volvió a ser exhibida pero bajo estrictas medidas de seguridad y protección.

Mientras tanto, al autor del atentado se le sentenció a dos años de prisión y tras cumplirlos se le expulsó del país. Bastante justa la medida, teniendo en cuenta que hablamos de una obra irremplazable y de un consumado artista que perdurará por siempre.

Pero no es algo que pueda generalizarse a la ligera, sobre todo viviendo en tiempos donde cualquier cosa pasa por ser arte y donde siempre se aprovecha una oportunidad para ganar dinero fácil.

Veamos este caso:

Resulta ser que hay un señor de nombre Wim Schippers que se considera a sí mismo "artista", "comediante" y "actor". Para el caso, viene a ser uno de esos ganapanes que no pierden ocasión de currar con lo que sea (su máximo "trabajo actoral" ha consistido en hacer las voces de varios personajes de "Plaza Sésamo" en la versión holandesa).

Pero dejemos eso de lado. La cuestión es que el buen Wim ha realizado una "obra de arte" consistente en tomar dos mil frascos de manteca de maní y esparcirlos sobre una superficie en forma más o menos pareja, hasta lograr una especie de alfombra grasienta de 48 metros cuadrados.

Aquí le vemos en plena "realización artística":



Y aquí observamos la "obra de arte" finalizada:



Estamos en tiempos muy lejanos de aquellos donde la gente le llamaba a las cosas por su nombre.
De modo que en vez de reirse de las tonterías de Wim y recomendarle que agarre para las ocho horas, no han faltado galerías y museos ávidos de contar con este tipo de "creaciones".

Uno de esos museos es el de Boijmans Van Beuningen (en Rotterdam), donde han expuesto esta mugrosa cuestión en lugar privilegiado, como si de un Van Gogh se tratase.
Pero quiso la mala suerte que un visitante distraído pisase sin querer la "obra de arte" con los resultados que cabía esperar:



Y ahora resulta que el museo y el "artista" se proponen demandar al pobre tipo por los "destrozos" causados.

Encima, la "obra de arte" no contaba con protección alguna ni cartel de referencia, porque según el artista eso "opacaría su belleza y espontaneidad".

¿Quién dijo que la capacidad de asombro está colmada?

Sombra de la sombra de tu sombrero

Coldplay viene al barrio

miércoles, 5 de octubre de 2011

GEORGE INNESS



¿Un aire a Johnny Depp? Puede ser, pero se trata de George Inness, pintor estadounidense nacido en 1825 en Newburgh (estado de Nueva York), en una familia de granjeros.

Quizás el medio rural de entonces fuese poco atractivo para un niño con inquietudes, pero lo cierto es que el buen George no debe haber tenido tiempo de aburrirse: colaborando con las tareas de la granja y jugando con doce hermanos, probablemente no habría tiempo para el tedio. Pero sí para el dibujo, pues pronto demostró que el arte iba a ser su camino.

Hacia 1839 estudió unos meses con John Jesse Barker, un pintor itinerante que solía ganarse la vida dando lecciones. Prácticamente, esa fue el período mayor de educación formal que recibiría George en su campo de actividad, pues sería siempre un pintor autodidacta.

Mientras les cuento algo más, veamos algunas obras.

"Arco iris":



"Amanecer":



"En el río Delaware":



Siendo apenas un adolescente, George se mudó a Nueva York y comenzó a trabajar como grabador de mapas. En esta tarea fue que su habilidad llamó la atención de Regis Gignoux, pintor paisajista francés con el cual tomó algunas lecciones.

Cerca de 1845 asistió a la Academia Nacional de Diseño y se familiarizó con la obra de algunos importantes pintores como Thomas Cole y Asher Durand, llegando a afirmar en alguna ocasión que buscaba "la síntesis de esos artistas, si tal cosa fuera posible".
Pero a la larga, su carrera lo llevaría a encontrar su propio camino pictórico.

Sigamos viendo obras.

"En la campiña romana":



"La tormenta que llega"



"Lluvia y sol"



Para fines de los años '40 de su siglo, George Inness abriría su propio estudio en Nueva York. Y en 1851 lograría realizar su primer viaje a Europa.
Pasaría un año en Roma y luego varios más en París, donde nacería uno de sus hijos (que luego también se convertiría en pintor).

Hacia 1855 volvería a su país, recibiendo un importante encargo de parte de una compañía de ferrocarriles: la realización de pinturas que mostrasen la zona de Delaware y Lackawanna en función de la importancia de las comunicaciones por tren.
La más famosa de ellas es "Valle de Lackawanna", que aquí vemos:



La obra logra aunar la presencia de la tecnología (el tren, la estación que se ve a lo lejos) con el más bucólico de los paisajes campestres. Sólo Dios sabe lo que estará pensando el campesino echado sobre el pasto mientras mira el tren pasar: ¿lo verá como una ventaja o como una maldición?

En todo caso, quienes encargaron la obra se quedaron enormemente complacidos con el resultado. Y la fama de nuestro amigo George siguió creciendo.

Veamos más de sus obras:

"Medfield":



"Nubes pasajeras":



"Verano indio":



Si bien hay obras de Inness en museos, la mayoría de sus pinturas se encuentra en colecciones privadas.

George Inness no abandonó su temática paisajística nunca. Manifestaba la idea de que la Naturaleza y el hombre estaban íntimamente ligados por lazos místicos, e intentaba plasmar en sus telas esas creencias (ligadas en gran parte a los escritos de Emmanuel Swedenborg).

Su definición del arte, recogida en una entrevista que se le realizó, es de por sí muy interesante:

"La verdadera función del arte es, primeramente, lograr que el artista cultive su propia naturaleza espiritual".