jueves, 20 de octubre de 2011
EL OTRO CASTILLO PITTAMIGLIO
Tanto en este blog como en los Expedientes XXL hemos tenido ocasión de hablar sobre Francisco Piria y Humberto Pittamiglio, en su calidad de únicos alquimistas uruguayos conocidos.
Vuelvo sobre el tema, esta vez para contarles algo sobre una de las construcciones vinculadas a estos personajes, en particular a Humberto (o Umberto, como buen descendiente de italianos que era) Pittamiglio.
Es en el balneario Las Flores, a unos 100 kilómetros de Montevideo, donde se levanta el "otro" castillo Pittamiglio, tan curioso como el de la capital pero mucho menos conocido.
¿Por qué digo que es menos conocido? Pues porque en los últimos cuarenta años no pudo ser visitado por el público, debido a problemas internos de la Intendencia de Maldonado. Problemas tan serios que, según dicen las malas lenguas, hasta un ex vicepresidente de la República fue impedido de ingresar por los ocupantes.
Como sea, cuarenta años en la vida de una propiedad rural no son una pavada, sobre todo cuando sus habitantes no tienen obligación alguna de mantenimiento, reparación o conservación. O siquiera de rendirle cuentas a alguien de lo que allí se hace o deja de hacer.
La buena noticia es que ha sido recuperado y ahora puede ser visitado. Se han llevado a cabo tareas de limpieza y desmalezamiento, cosa que incluso ha permitido "redescubrir" algunos elementos de ornamento que, aunque deteriorados, resultan muy llamativos. Y por supuesto, también puede "adivinarse" la presencia de otros elementos arquitectónicos y paisajísticos, de los cuales apenas quedan restos y nada más.
Como sucede casi siempre en estas latitudes, el cambio positivo no ha sido fruto de ningún programa oficial o de la gestión de ningún experto, menos que menos de los jefazos habituales.
De acuerdo a lo que me comentaron, un simple alcalde y algunos funcionarios sin galones fueron los artífices del asunto.
Pero pasemos a lo que nos interesa.
Este castillo data de alrededor del año 1956, o sea que fue concebido y llevado a cabo cuando Pittamiglio tenía cerca de 69 años de edad. La primer pregunta que surge en forma natural es, entonces, ¿por qué emprendería esta obra a esa altura de la vida?
Podemos pensar en un hombre mayor que desea retirarse a un lugar tranquilo y apacible. Pero lo cierto es que Pittamiglio podía, de haber querido, encarar la construcción de un enorme chalet con todas las comodidades en cualquier balneario. ¿Por qué un castillo, entonces? ¿Y por qué en ese lugar?
La elección del sitio no fue casual en absoluto. Pero no responde a la ubicación que originalmente proyectó Pittamiglio, que deseaba comprar unas tierras linderas, dentro de lo que se conocía como "altos de Bella Vista". No pudo cerrar el negocio a tiempo y debió conformarse con terrenos aledaños, pero nunca cejó en su empeño: años después, las mismas parcelas volvieron a estar en venta y las compró, proyectando anexarlas.
Visto desde fuera y a distancia, la fachada del castillo hace pensar en la existencia de enormes construcciones en su interior. Pero apenas se atraviesa la entrada, uno se topa con un enorme espacio abierto que, de hecho, constituye el elemento principal del mismo.
Es fácil vislumbrar que ese enorme patio-jardín no fue un elemento paisajístico añadido en forma caprichosa, sino que es resultado de ideas deliberadamente proyectadas por quien mandó construir el castillo.
Pittamiglio solía pasar temporadas largas en ese lugar, sobre todo cuando retornaba de viajes largos y necesitaba reponer sus energías. Hombre minucioso, no dejaba detalles al azar. Pero muchos de esos detalles son, al menos en este castillo, objeto de especulación. Como si uno se viera obligado a armar un rompecabezas, sabiendo que sólo cuenta con escasas piezas rescatadas de un todo mucho mayor.
Semejante panorama puede resultar frustrante, pero no es raro. Pittamiglio murió hace 45 años, pero ese escaso lapso (que en términos históricos no es nada) ha sido suficiente para que su vida sea casi una nebulosa.
En el caso del castillo de Las Flores, la única posibilidad que queda, si uno pretende armar ese rompecabezas, es empezar por aquellos elementos fácilmente identificables que han quedado, los que el tiempo no ha borrado (aunque sí dañado). El más notorio en este jardín interior es una imagen de Cristo:
Cubierta de maleza y vegetación (pese a la altura a la que está), así fue hallada por quienes encararon la tarea de limpiar la zona cuando se recuperó plenamente la posesión de este castillo. Esta imagen fue traída de Portugal y estuvo muchos meses en el sótano del castillo de Montevideo, a la espera de que se finalizaran las obras en Las Flores y, entonces sí, se colocó como pieza última que coronaba el conjunto y le daba protección.
Podrá parecer extraño que un alquimista tenga una figura de Cristo en un lugar preponderante de su finca, pero esta contradicción es solamente aparente. La alquimia supo también practicarse en monasterios medievales y, por otra parte, ha existido a lo largo de los siglos un cristianismo esotérico (muy distinto de la versión masificada y exotérica), que originó órdenes de caballería y sociedades secretas.
El resto de los elementos remanentes en ese inmenso "patio" del castillo aporta lo que puede a nuestra historia. Puede deducirse de ellos que Pittamiglio (al igual que Francisco Piria) utilizó la llamada "vía húmeda" para sus tareas alquímicas.
En cuanto a las construcciones interiores del castillo, encontraremos una planta baja con una sala y una planta superior con tres habitaciones de reducidas dimensiones. Fuera de eso, sólo hay unas habitaciones de servicio.
Uno de los misterios adicionales de este castillo es el hecho de que no sea posible acceder a su torreón principal, no por estar bloqueado el acceso sino porque...no hay acceso alguno:
Quizás sería oportuno que se examinase a conciencia y con los medios adecuados la estructura de este torreón y de otros puntos sin acceso del castillo. Tal vez Pittamiglio haya dejado más que mensajes simbólicos detrás de sí. Pudieran encontrarse claves provenientes de su labor alquímica.
Mientras tanto, no quedan demasiadas pistas para entender a este enigmático personaje. En parte, ha sido rescatado del olvido gracias a un libro de Mercedes Vigil, que gustará o no como escritora (y por cierto ha sido muy criticada últimamente), pero que supo elegir un tema interesante en este caso.
El castillo de Las Flores no formó parte de la herencia de Pittamiglio, contra lo que suele afirmarse.
Es cierto que en su testamento estaba previsto que pasara a manos de la Intendencia de Maldonado, pero por algún motivo desconocido, Pittamiglio lo donó a dicha Intendencia nueve meses antes de morir, lo cual no tiene ningún sentido (ya que el bien iba a tener a futuro el mismo destino, sólo que una donación implica una escritura y gastos importantes).
Otro hecho no menos extraño es que la Iglesia, una vez que supo del fallecimiento de Pittamiglio, realizó gestiones para inspeccionar tanto el castillo de Las Flores como el de Montevideo. Cosa parecida se repetiría durante la primer visita del Papa Juan Pablo II al Uruguay, cuando un miembro de su comitiva fue enviado a efectuar un "recorrido privado" por el castillo de Montevideo.
¿Cuál era el punto de interés? ¿Qué buscaban? Nunca se sabrá.
Pittamiglio había estipulado en su testamento (antes de efectuar la donación) que el destino a dar al castillo de Las Flores debía ser de "paseo público" (así como destinó a "fines culturales" el castillo de Montevideo).
¿Tendrá suerte finalmente en sus intenciones? El tiempo lo dirá.
(Va un reconocimiento para la amabilísima gente que cumple funciones en el castillo Pittamiglio de Las Flores y en el castillo Piria, siempre con buena onda aunque no se les provea ni de un folleto que ofrecer a los visitantes, cosa imperdonable en un país donde demasiados paparulos se llenan la boca hablando de fomentar el turismo...)
lunes, 17 de octubre de 2011
Un paseo por el medievo... Mercado Medieval de las Tres Culturas - Zaragoza
Cárabo lapón (Strix nebulosa), también llamado Cárabo de los Urales. En inglés se le conoce por Great Gray Owl
Buitre africano o buitre de espalda blanca

Águila escudada (Geranoaetus melanoleucus)
Búho real (Bubo bubo)
El Búho real de Bengala, también conocido como Búho real indio o Búho real de las rocas (Bubo bengalensis)


Buitre africano o buitre de espalda blanca

Águila escudada (Geranoaetus melanoleucus)
Búho real (Bubo bubo)
El Búho real de Bengala, también conocido como Búho real indio o Búho real de las rocas (Bubo bengalensis)

Águila de Harris, también conocido como peuco, halcón o aguililla de Harris, gavilán mixto, gavilán acanelado o gavilán rabiblanco
Águila real (Aquila chrysaetos)
Águila real (Aquila chrysaetos)
domingo, 16 de octubre de 2011
¿CÓMO DIJO? ¿GUERRA CON ARGENTINA?
DÍA 1
Los argentinos nos invaden en maniobra totalmente sorpresiva.
La marina uruguaya queda descolocada, porque esperaban terribles barcos de guerra y resulta que los tipos vinieron en el Buquebús (pasajes con 50% de descuento en plan promocional).
DÍA 2
El avance argentino no parece progresar. La mayoría de las tropas queda estancada en el Mercado del Puerto, el Bar El Ancla y algunos lugares de dudosa reputación.
Finalmente se les acaba el dinero y no tienen más remedio que continuar la marcha. Ocupan el país en pocas horas.
DÍA 3
Se da a conocer la identidad del espía argentino más peligroso, Cacho Bochinche, enviado hace cincuenta años para hipnotizar generación tras generación de uruguayos.
El comandante de las tropas de ocupación le da ocho condecoraciones (7 para Ultratón y una para Cacho).
DIA 4
La resistencia uruguaya captura y decide fusilar al "muñeco" Gallardo, bajo supuestas acusaciones de espionaje.
Luego se descubre que se trataba de hinchas de Nacional encubiertos.
"Ya nos tenía podridos", declaran los fascinerosos.
DIA 5
La presidente de Argentina nombra "Gobernador de la Provincia Oriental" a Víctor Hugo Morales, quien manifiesta estar enormemente sorprendido por la designación. Le pide un tiempo de reflexión para tomar la decisión correcta......y a los cuatro nanosegundos declara estar encantado y acepta.
DIA 6
Los comandantes argentinos mantienen una reunión ultrasecreta, en la cual son abiertos varios sobres lacrados que contienen órdenes y material clasificado.
Los documentos son parte de un plan para colonizar culturalmente al Uruguay, por medio de programas televisivos, ídolos mediáticos y música diversa.
Azorados, descubren que ya todo está hecho.
DIA 7
La desmoralización hace mella en las tropas argentinas. Están hartos de jugar truco con muestra y de tomar mate amargo. El fernet se acabó hace rato. Para peor, la promo de Buquebús se termina y tienen que marcar el pasaje de vuelta.
Al final, deciden irse. Hacen unas compritas de free shop, se suben al Buquebús y se van.
Las cosas vuelven rápidamente a la normalidad. Pero antes, los embajadores intercambian 143 notas de protesta. Finalmente, el asunto se resuelve por medio de una cena diplomática de desagravio, donde todas las delegaciones plantean que lo mejor sería crear un Organismo Binacional para la Resolución de Conflictos (80 integrantes por cada país, con presupuesto de 20 millones de dólares).
Antes de los postres, la idea ya tiene el visto bueno oficial (incluído el nuevo impuesto necesario para financiarlo).
Y reina la paz, faltaba más.
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