miércoles, 2 de noviembre de 2011

Un poquito de poesía




El que se va


Encontrarás frío.
Encontrarás calor,
algunas veces.

Conocerás el silencio,
notarás el aire que sobra,
el espacio que te oprime,
las flores que jamás florecen.

Verás la lluvia,
casi siempre tras los cristales,
de aviones, trenes, oficinas
y sobre todo,
de habitaciones de hoteles.

Encontrarás también páginas
vacías en las agendas,
y llenas en el Boletín Oficial
de la Esperanza y el Deseo,
que se publica cuando amanece.

Conocerás las esquinas, los cuadros,
los agarradores de las puertas,
que erosionarás con la mirada
cuando ya hayas desgastado el televisor
y las horas aún cubran las paredes.

Hallarás muecas como solares,
palabras como desiertos de hielo,
corazones como muros de concreto;
sonrisas no, porque no serán sinceras
las pocas que te entreguen.

Conocerás la soledad.
Y después, la nada.


El que se queda


Dime tú, ¿qué haré?
¿Qué haré cuando te vayas,
cuando llegue la hora de marcharte,
cuando remontes el vuelo?

Dime tú qué será de mi
cuando en un asiento de ventana
de algún Airbus 319
pises esa lámina de acero
que llamamos cielo.

Dime, ¿cómo será la vida?
Dime cómo será el vacío
que dejes; de qué color
(negro, por supuesto)
será el inmenso agujero.

Dime tú qué haré
cuando ya no haya esperanza
de encontrarte tras una esquina,
de cruzarnos en el mercado,
de viajar contigo en el metro.

Porque cuando no hay esperanza
ya no hay nada;
es baldío el suelo,
es plomo fundido el aire, es gas tóxico
el olor a tierra mojada,
y hay trece meses de invierno.

Quedaré aquí,
donde siempre estuve.
Quedaré entre este aire taciturno
que cada tarde parece
susurrar un blues.
Quedaré sin tu verdad,
quedaré
sin tu mentira,
y sobre todo
sin tu luz.


P.D.: La palabra concreto en el primer poema es una "frivolité" que me he marcado. Así es como se llama al hormigón en Argentina y Uruguay.

Euskal Herria








Coldplay - Every Tear Drop is a Waterfall (UNSTAGED)

Un final apoteósico o cómo torturar a George....

martes, 1 de noviembre de 2011

MARWAN - GRACIAS

A ver si localizáis a alguien conocido en el video...

lunes, 31 de octubre de 2011

NADA NUEVO BAJO EL SOL


Estoy seguro de que cualquiera de los visitantes de este blog ha tenido oportunidad de ver las publicidades televisivas donde se ofrecen en venta todo tipo de aparatos de gimnasia.

En algunos casos consisten en simples "avisos" breves mezclados en la tanda habitual de comerciales, pero a veces se trata de espacios de larga duración, donde se exhiben una y otra vez las supuestas virtudes de semejantes inventos.

Aunque en realidad la palabra "invento" es, probablemente, excesiva para referirse a estos aparatos.
Porque descubrí que no son nada nuevo. Y así lo atestiguan estas imágenes que pongo a continuación, de ingeniosas máquinas de fitness....antes del fitness (creo que estas fotos tienen más de cien años):


Como ven ustedes, la primera parece ser una máquina destinada a ejercitar la musculatura abdominal.
¿Cómo funcionaba? Vaya uno a saber.
Lo cierto es que hay una enorme palanca apuntando a una zona frágil del hombre. Mejor no la compramos.

Veamos otra:

¿Para qué serviría esta? No tengo la menor idea.
En todo caso, la posición de la columna vertebral augura más problemas que soluciones.

Pasemos a la siguiente:


A juzgar por la cara del tipo, no se está ejercitando: simplemente, quedó atrapado entre todos esos fierros y maderas, que a la brevedad le provocarán algún desgarro o sofocación. A la Inquisición le hubiera gustado el aparato y serían clientes seguros.

Mejor pasamos a otra:



Mezcla rara de bicicleta ergométrica, toro mecánico y aparato de autoestimulación erótica, este cachivache tenía todo para convertirse en un éxito de ventas entre las señoras de principios del siglo XX. Si no caminó bien el negocio, será por problemas de marketing (un buen aviso de TV con algunos famosos de "Gran Hermano" habría hecho maravillas con este producto).

Vamos al siguiente:




¿El nene anda medio flacuchín? ¿No come como es debido? No se preocupe, señora.
Póngalo a ejercitarse con este aparato y va a ver cómo pega un estirón (aunque más no sea, los brazos se le van a estirar bastante si intenta hacer estos ejercicios una y otra vez).

Sigamos adelante:



Este aparato es intrigante, no me digan que no.
Pinta algo así como un truco para estrangular a la suegra o cosa por el estilo. No debe haber funcionado bien, porque si no habría vendido millones de unidades en todo el mundo.

Veamos otro:


Versión añeja de todo aparato que promete descanso y masaje para los pies. Eso sí: un poco incómodo para guardarlo abajo de la cama o adentro de la mesa de luz.

Y uno más para terminar:


Lo dejé para el final porque me resulta totalmente enigmático. ¿Para qué serviría? ¿Cómo diablos funcionaba?
Si me dan a elegir, prefiero ser el señor del taburete, descansando cómodamente las piernas sobre el extraño aparato. Agregamos un libro, algo para picar, un whiskicito y resulta ser flor de ejercicio.

En fin, no se sorprendan si algún día ven algo parecido a todo esto, ofrecido en la TV.
Porque, en realidad, no hay nada nuevo bajo el sol.