sábado, 26 de noviembre de 2011

EN RECUERDO DE FREDDIE MERCURY


De lo que voy a contar hace un montón de años (o mejor, un montonazo).

Un día me compré la revista "Pelo", como solía hacer siempre. Y me puse a leer las críticas de los  discos nuevos. Entre muchos lanzamientos de bandas y solistas conocidos, estaba un disco de un grupete que yo jamás había escuchado: Queen.
El disco en cuestión era "Sheer Heart Attack" (Certero ataque al corazón) y, según la revista, era el tercero que lanzaba esa banda inglesa.


La crítica del disco era sumamente curiosa. El autor les daba bastantes palos, pero analizaba las canciones y  decía que tal cosa tenía influencias de Led Zeppelin, que tal otra mostraba influencias de los Beatles y así por el estilo. O sea, que no parecían estar mal rumbeados aunque el disco no le gustase al crítico.

Como siempre hice en materia de música, me decidí a escuchar por mí mismo y decidir por mí mismo, opción que al final es la mejor (porque me permitió conocer cosas que, hasta hoy me parecen fantásticas y que, por aquel entonces, no eran famosas en absoluto).

Así que, tiempo después, cuando un programa de radio pasó unos temas del siguiente disco de Queen, puse oídos atentos. Y claro que me gustó, si era un disco sensacional, nada menos que "A night at the Opera" (Una noche en la Opera).


De ahí en adelante, seguí siempre las novedades de la banda y la incorporé a mis favoritas. Y no era difícil darse cuenta que el alma mater de ese grupo era su cantante: Freddie Mercury.


Hace poco se cumplieron veinte años de su fallecimiento, que no fue demasiado recordado en los medios (que prefieren dedicar amplio espacio, por ejemplo, al concierto de Britney Spears en Argentina).

Ya sé lo que me van a decir: que todo es cuestión de gustos. Y tienen razón, claro que sí. Pero creo que Freddie Mercury era un artista en serio, con auténtico talento, bastante distinto de los "productos" con que nos bombardean las discográficas permanentemente.

Por eso me permito recordarlo en este blog. ¿Y qué mejor que recordarlo con música, con su música?
Dificilísimo elegir una sola canción, entre tantas y tantas composiciones fabulosas. Por eso me decanté por una que destaca, lo mejor de lo mejor: "Bohemian Rhapsody" (Rapsodia bohemia):

Houria Bouteldja



Houria Bouteldja, de origen argelino, es fundadora y portavoz del Partido Indígenas de la República, fundado en 2005, a través del cual luchan contra la segregación, las consecuencias del anciano orden colonial y la islamofobia en Francia.

En 2003, participó en la fundación del colectivo “Les Blédardes”, en reacción al colectivo “Ni putas ni sumisas”. De igual forma, se ha opuesto a la ley sobre los simbolos religiosos en la escuela, a través del colectivo “una escuela para todos y todas”

Es co-autora con Philippe Lemoine, Pierre Bellanger et de La Révolution en 2010? Les vrais enjeux de 2007, Descartes et Cie, 2007.

miércoles, 23 de noviembre de 2011

A VER, HACÉ EL DORMILÓN



Hoy en día, la palabra "yo-yo" me hace pensar más bien en repostería, en esas deliciosas creaciones recubiertas de chocolate y con un centro de dulce de leche.
Pero no siempre fue así, que conste.

La generación del Pelado tuvo al yo-yo como un buen compañero de juegos. Los había de toda clase, con variados diseños y hasta luminosos. Aunque lo importante era qué sabías hacer con tu yo-yo.
Así fue que se popularizaron diversos truquitos, como "el dormilón", "el perrito", "el péndulo", "el bailarín" y tantos otros, de nombre y dificultad diversa.

De todas formas, ni en nuestros sueños más locos hubiéramos pensado en dominar el yo-yo como lo hace este campeón de nombre Shinji Saito, japonés por más referencias.
El tipo tiene 24 años y once campeonatos importantes ganados.

Vean lo que hace:




Después de esta demostración, sólo me queda reconocer mi derrota y pasar por la confitería "Agua Helada", donde hacen unos deliciosos "yo-yos" que este pibe japonés probablemente no conocerá jamás.

Que siga con el sushi.

domingo, 20 de noviembre de 2011

EL DÍA QUE NO TE SALIÓ EL TRUQUITO



¿Les gusta la magia? En ese caso, sabrán que muchos magos tienen algunos trucos bastante arriesgados en su repertorio. Y no estoy hablando solamente de los famosos escapistas o de los que insisten en serruchar por la mitad a sus adorables asistentes.

Me refiero a aquellos que han intentado detener una bala... y han fallado en el proceso.

Al parecer, el primer mago del que se tenga constancia que fracasó en el transcurso de este truco fue una mujer, que en realidad oficiaba como asistente y esposa de un mago. Sucedió en 1820.
Madame De Linsky, que así se llamaba artísticamente, tenía todo planeado. O casi todo.

Su número consistía en plantarse ante un pelotón de fusilamiento que cargaba sus armas en el escenario y luego le disparaba a quemarropa. Por supuesto, los seis "soldados" estaban instruidos para no colocar ningún proyectil en sus fusiles. Los cargaban pólvora mediante, pero para producir una descarga sin daño. La desgracia quiso que una noche, uno de esos asistentes se equivocara y terminase por disparar realmente, matando a Madame De Linsky.



El nombre de la siguiente víctima de su propio truco es Arnold Buck. El tal Arnold era un mago consumado, que hacía el truco de atrapar la bala en forma simple: solicitaba que un voluntario del público cargara el arma y le disparase, pero le daba un cartucho de salva para tales efectos.

Una noche de 1840, Arnold encontró al amargo que está deseando que todo mago fracase en su truco.
Le entregó el cartucho de salva, pero el tipo agregó unos clavos al cargador (así como lo leen). El resultado fue la muerte del mago.

El que sigue en la lista fue un falso chino, ni más ni menos: Chung Ling Soo.



El tal Chung Ling Soo se llamaba en realidad William Jefferson Robinson y había nacido un tanto lejos de China: en el neoyorquino barrio de Brooklyn, para ser exactos.
Para fungir de mago, creó un personaje con tanta pericia que nadie sospechaba siquiera que no fuese chino.

Uno de los trucos más sensacionales que efectuaba era, claro, el de atrapar la bala. Pero una noche el truco falló y nunca se supo qué fue lo que había pasado. Lo cierto es que Chung-William recibió un disparo de verdad y falleció. Esto sucedió en 1918.

Y nos vamos hasta Sydney (Australia) para buscar al siguiente mago atrapado por su propio truco: Maurice Rooklyn.



Estamos en 1934 y Rooklyn es un mago famoso en Australia. Incorporó a su rutina un acto de "atrapar la bala", preparado con toda minuciosidad. Pero el 8 de marzo de ese año, algo falló. Como resultado del truco, recibió una esquirla en el hombro.

Lejos de escarmentar, continuó realizando el truco en sus actuaciones. El 5 de mayo del mismo año, otra esquirla le hirió en el cuero cabelludo. Evidentemente, el acto no era preciso.



Sin embargo, Rooklyn no parecía preocupado. Aún tenía contratos pendientes, por lo que culminó estrictamente todas sus actuaciones y recién allí revisó el acto de atrapar la bala y decidió retirarlo de su rutina.

Luego de ello, tuvo cierto éxito en Inglaterra, donde fue mago, actor y hasta se presentó con un show de hipnotismo. De vuelta en Australia, continuó con su carrera largamente. Fue muy astuto al salirse del asunto de atrapar balas, ¿no?

Pero no todos tienen tanta suerte. Veamos el caso de Ralf Bialla.



Bialla fue un mago alemán, que prácticamente hizo del truco de atrapar la bala su medio de vida.
Su acto era, al parecer, perfecto: le disparaban una bala que atravesaba tres láminas transparentes y terminaba atrapada entre los dientes del buen Ralf.

No escatimaba protección: las tres láminas, que en apariencia estaban para dar un mejor efecto al acto y comprobar que el disparo era real, cumplían la función de quitar velocidad a la bala. Además, el mago llevaba puesta una falsa dentadura de acero, tenía guantes recubiertos de ese metal (con los que se tapaba parcialmente la cara) y hasta gafas antibalas.

Se calcula que Bialla realizó su truco unas tres mil veces. Pero no se tiene suerte eternamente. Sufrió heridas nueve veces en el transcurso de su acto, algunas de las cuales le dejaron secuelas en el sistema circulatorio. Se desmayaba sin causa aparente.
Un día de 1972 subió una cuesta empinada y se desmayó. No volvió a despertar.

Un detalle anecdótico.

Al parecer, el arma que causó la muerte de Chung Ling Soo estaría dentro de la colección privada del famoso mago David Copperfield.
Dicha colección abarca nada menos que unas ochenta mil piezas relacionadas directamente con la magia, incluyendo quince mil libros sobre el tema. Un verdadero museo privado, como quien dice.

sábado, 19 de noviembre de 2011

Arzu Merali



Arzu Merali es madre, escritora y activista residente en el noroeste de Londres (Reino Unido). Sus escritos se centran en los derechos humanos, el Islam y la justicia social. Su trabajo ha aparecido en diversos medios, incluyendo ultures of Resistance, The Guardian, New Internationalist, Q-News and Hecate. Es autora de varios informes, y ha encabezado un nuevo proyecto sobre la evaluación de los niveles de crimen de odio en varios países europeos. Es co-editora del reciente volumen: Towards a New Liberation Theology: Reflections on Palestine.

Su ensayo sobre su tiempo como estudiante en la Universidad de Cambridge titulada “‘The Road to Radicalisation starts at King’s’ será publicado en 2010 por Tercer Milenio, en el volumen A Book of King’s.

Es una de las fundadoras de la Comisión Islámica de Derechos Humanos (www.ihrc.org.uk) y actualmente está trabajando en el desarrollo de una nueva rama de publicaciones, para promover los derechos humanos a través de la expresión creativa. Editará un volumen ord from young Muslim performance poets entitled, We Read, We Speak for publication in 2011.