miércoles, 28 de marzo de 2012

Crónica de un malviviente: Día 3

Las redes sociales son la causa de la inestabilidad emocional de esta generación. Tenemos mejor calidad de vida en todos los sentidos, pero somos inmensamente miserables. La generación que nos precedió es mas fuerte y templada, debido a que ellos seguían viviendo su vida y no se atormentaban viendo perfiles en internet. A ellos si les creo que todo fue producto de las casualidades del destino, ellos si eran gente valiente que se aguantaba dias, meses, años o toda la vida la vida las ganas de saber de alguien, a ellos si les creo cuando dicen que "con el tiempo todo pasa" y uno se olvida y sigue viviendo. No es una cuestión de orgullo sino algo simple y práctico, en la época de mis taitas, incluso de mis hermanos mayores (hoy gente cuarentona) aquella frase inmortalizada por Aladino El Mago de la Rockola que dice "si te vas, que te vaya bien..." tenía verdadero significado y completa autoridad, en estos días alimentamos nuestras almas siguiendo perfiles cuyas actualizaciones nos rompen el alma. El tiempo cura las heridas dicen, pero las redes sociales se limpian el culo con ese concepto, mas aún cuando eliminar a alguien de ellas se considera mas ofensivo que insultar a la madre y mas grave que apuñalar a alguien.

Enhorabuena (?) mi computadora personal se pudrió (igual que mi alma) y en el trabajo, la casa y la vida real  hay mucho por hacer como para mostrar cualquier faceta frente a esta situación que aún no acabo de enmarcar en su justa dimensión. Me siento en el limbo.

martes, 27 de marzo de 2012

Crónica de un malviviente: Día 2

Comprendiendo de a poco que tratar de permanecer inmutable no durará para siempre, en algún momento llegará la crisis y habrá que enfrentarse con todos esos demonios que me sacan la puta mentalmente.

Decir que no se como llegó esto sería como afirmar que el cielo es verde, negación absoluta de todo es lo que tengo, en un tiempo será inminente la necesidad de desahogo, mientras tanto siguen en mi cabeza las palabras del día cero.

Crónica de un malviviente: Día Uno

Con el paso de los años uno aprende mucho... pero ese mismo tiempo te hace olvidar otras cosas.

La mente trae tantos recuerdos, tantas ilusiones, tantos anhelos... tanto de todo que a la vez es nada.

No planeo ponerme poético ni filosófico, ni tampoco escribir con dedicatoria, solo quiero usar mi blog para sacar unos cuantos diablos que llevo en la cabeza y toda la mierda que YO mismo puse en mi alma.

Soy especialista, y debería dictar cursos, en maltrato emocional. La cagada es que el efecto de rebote suele pegarme a veces mas duro que a al afligido por mi carácter de perro y mi gran bocota.

Este primer día me encontré en un estado de animación suspendida, no siento nada, no se que pensar ni como proceder, podría decir que me vale verga pero no es así, podría decir que estoy arrepentido de todo y hacer promesa pero tampoco me siento así.

Dentro de las primeras 24 horas me atacó el insomnio y se que si le doy chance me dará durísimo, por lo pronto y en términos generales no he salido del shock, tengo plena conciencia de todos los antecedentes y de los puntos medulares que intervienen en la actual situación, incluso de mis eternas culpas y errores.


ESNOBISMO A TODO TRAPO


Muchos años atrás, cuando el Pelado estudiaba economía, asistió a una discusión mayúscula (académica, pero mayúscula) entre dos profesores que discrepaban acerca de algo llamado la Ley de Say, que como tantas cosas en la ciencia económica, pendía de alfileres si se la trasladaba al mundo real.

Al parecer,  uno de los docentes interpretaba en forma muy directa el principio formulado allá por inicios del siglo XIX, resumiéndolo en algo como "toda oferta crea su demanda".
El tipo que defendía a rajatabla esa peculiar interpretación, afirmaba (palabras más o menos) que cualquier producto o servicio que se ofrezca en venta, encontraría compradores interesados.

A mí, que era un simple estudiante, me parecía que eso era un disparate evidente. Pero los años pasaron y me enseñaron que, quizás, la idea no era tan descabellada. Hoy les traigo un ejemplo que viene al caso y que más o menos comprueba, si no la Ley de Say, al menos que hay gente para todo.

Empecemos con una pregunta: ¿les gustaría pasar una noche en prisión?



Antes que me contesten que ningún ser normal considerará siquiera la idea, voy a decirles algo: mucha gente contestó que sí.

Los interesados tuvieron oportunidad de pasar una noche en el Hotel Alcatraz, instalación construida en Londres que recrea el ambiente de la prisión de igual nombre.



Al llegar al hotel, el huésped-prisionero debe entregar sus pertenencias, las que serán guardadas. A continuación, se le hace una ficha con sus datos y se le toman las consabidas fotos de frente y de perfil.
Acto seguido, se le entrega un uniforme de presidiario como los de entonces, se le lee el reglamento de la prisión y se lo deriva a su celda, réplica de las originales.



Una vez instalado "cómodamente" en su celda de 1,50 por 2,70 hay muy poco para hacer. Nada de libros o revistas o televisión o radio o música. Nada de nada.
Puede que le vengan ganas de hacer pipí, en cuyo caso le aliviará saber que el mugriento inodoro de la celda no está destinado a ser usado, sino que sólo forma parte de la decoración. Tendrá que llamar al guardia y éste le acompañará a un baño "normal".



Además del baño, hay otras diferencias entre este singular hotel y la prisión real de antaño. Por ejemplo, si el huésped muestra buena conducta (lo cual incluye tratar de "señor" a los actores contratados como guardias) puede usar un objeto personal durante media hora.

Otra diferencia radica en que se sirve una copa de vino con la cena, aunque lo demás es igual de "sustancioso": un alimento muy básico, servido en una bandeja de metal, incluyendo la clásica sopa de col (repollo).

A las 23:45 se apaga la luz y punto. A dormir hasta mañana, cuando suena una sirena y eso marca que la estadía ha finalizado.

Esta "maravillosa experiencia" es patrocinada por la producción de la serie "Alcatraz".
Temerosos de que la iniciativa no encontrase demasiados interesados, la réplica londinense de la prisión sólo contiene cuatro celdas y estaba prevista para estar abierta una semana.
Lo cierto es que las vacantes se llenaron en media hora y quedaron muchísimas solicitudes sin poder ser atendidas.

Puede que más adelante se repita el llamado, así que si tienen interés estén atentos.
Si están muy ansiosos, otra opción es darle un palo por la cabeza a algún policía que vean por ahí en el barrio. Seguramente obtendrán a cambio una "experiencia inolvidable".

lunes, 26 de marzo de 2012

¿Existe la ciencia ficción? - ABC.es (Prehistoria de la ciencia-ficción)

Libros
Un libro propone un apasionante viaje a la prehistoria del género, desde el tercer milenio antes de Cristo hasta Julio Verne
Manuel de la Fuente @manolhito42 / Madrid - ABC.es
Prehistoria de la ciencia-ficción. ¿Luego hay una historia de la ciencia-ficción? Quizá, pero nadie se pone ni siquiera de acuerdo en lo que significa esta palabra compuesta por dos vocablos que casi se antojan contradictorios entre sí.
¿Acaso la RAE lo tiene claro? A medias. Veamos lo que dice su Diccionario (DRAE): «Ciencia ficción: género de obras literarias o cinematográficas cuyo contenido se basa en hipotéticos logros científicos y técnicos del futuro». Parece que todo proviene de una mala traducción del inglés: science fiction, nombre usado en 1851 por W. Wilson en su «Librito serio sobre grandes temas antiguos».

Verne y Wells, padres de la ciencia-ficción

Julio Verne llamaba a sus obras romans scientifiques (novelas científicas). Al autor de «Veinte mil leguas de viaje submarino» le cabe el honor junto a H. G. Wells(además del «Frankenstein» de Mary Shelley, de 1818) ser considerados los padres de lo que más o menos entendemos hoy, literaria y cinematográficamente, por ciencia-ficción.
La prehistoria de la ciencia ficción
Del tercer milenio AC. a Julio Verne
Pollux Hernúñez