Ahí tienen a los "
Milli Vanilli", con sus Grammys en mano, como
artistas revelación de 1990.
El primer álbum de estos muchachos apareció en
1988 en el mercado europeo. Y en poco tiempo, algunos de sus temas treparon en los charts, principalmente en Gran Bretaña y Alemania.
Este éxito no pasó desapercibido para la discográfica Arista Records, que compró el contrato de la banda para producir sus discos posteriores. El segundo álbum, "
Girl you know it's true" (lanzado en
1989), contenía tanto temas nuevos como versiones del primer disco arregladas al gusto pop estadounidense. Fue un éxito completo y catapultó a la fama a este dúo.
Pero a fines de ese año aparecieron los primeros nubarrones en la carrera de Milli Vanilli. Durante un concierto para MTV en Bristol (Connecticut, USA) se produjo
un misterioso incidente: la repetición de los primeros acordes y una estrofa de un tema, lo cual puso en evidencia que el dúo hacía
playback en sus actuaciones. De todas formas, esa era una práctica común en muchos artistas, como quien dice se trataba de un secreto a voces.
El resultado fue que a nadie le importó demasiado que estos chicos hicieran playback en sus conciertos. Para 1990 recibieron el Grammy que mostraban en la imagen inicial. Y perdían toda humildad, pues los Milli Vanilli declararon, muy sueltos de cuerpo, que
su talento era comparable al de Bob Dylan, Paul McCartney o Mick Jagger.
Puede que tanto atrevimiento haya sido insoportable para alguien. La cuestión es que pronto se filtró un rumor:
que los Milli Vanilli no eran los verdaderos cantantes de los temas, que eran apenas un par de bailarines haciendo una coreografía y moviendo los labios.
Y cuando se esperaba un firme desmentido, llegó lo contrario:
una confirmación por parte del productor de la banda, Frank Farian. No le quedó al hombre más remedio que reconocer toda la farsa, pues los Milli Vanilli estaban tan cegados por su éxito que le exigieron cantar ellos mismos en su tercer disco, cosa que hubiera destapado todo el asunto de inmediato.
Esa misma semana se les obligó a devolver el Grammy, mientras la compañía discográfica tuvo que retirar de su catálogo todos los discos del grupo y enfrentó juicios diversos.
¿Fin del asunto? No en realidad. Porque hoy en día es ampliamente usado un artilugio que, verdaderamente, hace parecer a los Milli Vanilli como unos tontos amateurs:
me refiero al Auto-tune.
El Auto-tune es un procesador de audio que apareció como una novedad para distorsionar la voz, apto para agregar efectos en el estudio de grabación.
Pero los ingenieros de sonido comprendieron rápidamente que podía adaptarse para otro uso:
realizar correcciones de tono cada vez que un artista cometía un error. Y pronto se extendió su uso, tanto para grabar en estudio como para actuaciones en vivo.
Algunos artistas asumieron una posición contraria al "chiche" electrónico, como fue el caso de
Christina Aguilera luciendo una leyenda "
Auto Tune is for pussies" (Auto Tune es para maricas):
Pero menos de un año después sacó a la venta un disco con Auto-tune por todos lados ("Bionic").
Igual, no es la única. Se sabe de Enrique Iglesias, Cher y la insoportable Britney. Y se sospecha de un montón.
Supongo que, entre el Photoshop y el Auto-tune... "cualquier cacatúa sueña con la pinta de Carlos Gardel".