martes, 1 de septiembre de 2009

'Cruising': a la caza

El término cruising es empleado para referirse al hecho de salir a la calle en busca de uno o varios encuentros sexuales. Originalmente surgió en el argot de la comunidad homosexual y se pretendía su utilización como una especie de código secreto. La intención era que los heterosexuales no pudieran entender su significado real. En el ambiente homosexual han ido surgiendo términos distintos que sirven para ocultar los propósitos sexuales de los gays. Esto produce bastante complicidad y sirve como mecanismo sociolingüístico de protección contra la homofobia. No obstante, el uso del término en la actualidad se ha generalizado.

M. A. Martín
Cruising fue el título de una película de 1980 protagonizada por Al Pacino y que rompió con muchos tabúes imperantes en esa época. Dicho film abordaba el fenómeno del cruising entre gays en una ciudad como Nueva York. Sin embargo, es una actividad que puede ser efectuada tanto por hombres como por mujeres, homosexuales y heterosexuales.

Más concretamente, es una actividad que puede realizarse a pie o desde el coche, en la vía pública, en un parque, en un bosque... Generalmente, se pretende que el encuentro sexual sea anónimo y único. Una parte del atractivo de esta práctica es la variedad y el deseo de novedad en los encuentros sexuales. Hay personas aficionadas al cruising que abiertamente reconocen que jamás repiten pareja sexual.

El fenómeno del cruising fue documentado por primera vez en el siglo XVII en Gran Bretaña. Rictor Norton, autor de 'Mother Clap's Molly House', es uno de los pocos historiadores que trató el tema y ofreció una lista de lugares públicos de la era georgiana donde se llevaba a cabo el cruising entonces. Ha de diferenciarse de la prostitución, debido a que no hay dinero de por medio en absoluto.

Cabe destacar que este tipo de práctica está explícitamente prohibida en casi todo el mundo. Para algunas personas dicha prohibición puede intensificar la excitación. En España sabemos que durante mucho tiempo las playas de Benidorm o el Parque del Retiro en Madrid, por ejemplo, han sido el escenario de cruising, por parte de heterosexuales y homosexuales. Por otro lado, hace poco leíamos la noticia de un par de heterosexuales británicos que habían sido arrestados en Dubai por practicar sexo en una de las playas de la ciudad.

Es curioso también el hecho de que algunas personas que practican el cruising se quejan de aquellas otras que dejan evidencias de sus encuentros sexuales, como pueden ser preservativos usados, pañuelos desechables sucios, tubos o sobres de lubricante... Opinan que esto alerta a la gente en general de que en esos lugares hay actividad sexual, habitualmente durante la noche. Además, ese tipo de evidencia atrae a la policía y pone en peligro su afición.

¿Qué opinas del fenómeno del cruising? ¿Te atrae su práctica? ¿Alguna vez lo has realizado? ¿Conoces lugares en donde se practique?

La mujer de rojo

Este título tenía la divertida comedia dirigida por Gene Wilder en 1983, en la que aparecía, con un vestido rojo, una despampanante Kelly LeBrock con la falda levantada emulando a Marilyn. Lo que la trama nos presentaba hace 25 años parece que ha inspirado una reciente investigación realizada por psicólogos británicos de la Universidad de Rochester.

M. A. Martín
La comedia nos presenta la crisis de un hombre que, en apariencia, disponiendo de todo lo que se precisa para llevar una buena vida (una buena esposa, hijos, amigos y un buen puesto de trabajo), un día queda impactado por la visión de una bella mujer vestida de rojo. Es tal su impresión que a partir de entonces sólo vive para tratar de tener una aventura con ella. Como profesionales, en la observación de este tipo de tramas, nunca deja de llamar nuestra atención la tremenda facilidad con que se juzga la vida de alguien como feliz porque tiene todo lo necesario para serlo. Debajo de la superficie de las apariencias, a poco que se rasque, suelen emerger necesidades no atendidas e incluso obstruidas por deseos de seguridad, estabilidad, aceptación del entorno y quién sabe en cada caso cuántas cosas más que no se ha tenido el valor de afrontar.

Sírvanos la comedia para ilustrar algo que sí tiene visos de realidad, y es el hecho de que los hombres —pero no las mujeres— responden más al rojo que a la belleza o quizás mejor, cuando la belleza adquiere tonos rojos, los varones pasan de la estética a la erótica. Los psicólogos Andrew J. Elliot y Daniela Niesta comprobaron que las mismas mujeres, cuando se visten de rojo, despiertan mayor atractivo sexual. Es más, han comprobado que vestir de rojo no se identifica ni con una mayor amabilidad ni con más inteligencia, sólo con la atracción. Estamos ante una diferencia de género; este efecto afrodisíaco del rojo no afecta a las mujeres. Vamos, parece que va a ser cierto que —si es macho—, aunque el mono se vista de seda, mono se queda. Desde luego, en el caso de ellas, la lencería erótica nunca ha olvidado al rojo en sus catálogos. Ahora que se acercan fechas en las que hemos importado la costumbre italiana de vestir 'algo' de rojo para iniciar el año, no estará de más constatar si también es una forma de propiciar que el año empiece realmente muy a gusto.

Aún se han atrevido a apuntar que el magnetismo sexual del rojo "no sólo es producto de un condicionamiento social, sino que tiene raíces biológicas más profundas". Refieren que también, entre los primates machos no humanos, las hembras que exhiben rojo son las más atractivas. Quizá los etólogos puedan extender la investigación y constatar si también los machos de otros mamíferos menos próximos a nosotros responden igual. Nos acercamos a destrozar el encanto poético que algunos vienen encontrando en nuestra Fiesta Nacional, disfrutando la corrida —el nombre ya apunta maneras— como contemplación de una relación sensual entre toro y torero. El interés por el rojo del capote puede ser el sustrato de ese, efectivamente, interés erótico del morlaco hacia su matador. Visto así, estaremos más próximos a una caza con engaño que a una sensual danza.

¿Sueles utilizar el rojo en tu vestuario o lo evitas? ¿Cuáles son tus colores preferidos para vestir? ¿Eres consciente de que te haya despertado el interés erótico especialmente cuando ella viste de rojo? ¿De qué color vistes cuando sientes que te mueve más el deseo?

lunes, 31 de agosto de 2009

Bisexualidad: orientación incomprendida


Hoy 23 de septiembre en se celebra el Día Internacional de la Visibilidad de la Bisexualidad. La FELGTB (Federación Estatal de Lesbianas, Gays, Transexuales y Bisexuales) organiza actos conmemorando este día. La fecha elegida conmemora la muerte de Sigmund Freud, que dedicó parte de su obra a elucubrar sobre este tema. Por vez primera se reivindicó el orgullo bisexual en la Conferencia mundial de la ILGA, en Johannesburgo (Sudáfrica) el 23 de Septiembre de 1999.

Cartel de la campaña.
Popularmente se dice que es bisexual la persona que tiene prácticas sexuales con personas de ambos sexos. Nos quedamos con esta definición sin entrar en más honduras. Ya que el tema no parece tan sencillo; para muchos investigadores representa un reto el poder definir quién y en qué momento es bisexual, ya que, esta condición puede ser muy variable en una misma persona a lo largo del tiempo. Incluso en el desarrollo evolutivo del ser humano. Muchos juegos sexuales infantiles se realizan en grupo y pueden participar individuos del mismo y/o distinto sexo. En la infancia o adolescencia, ¿cuántas mujeres pueden recordar haber tenido cierta intimidad con una amiga, aunque también le atraían los chicos? ¿Cuántos hombres han tenido cierta intimidad sexual con compañeros, masturbaciones en grupo…? ¿Cuántas personas adultas, que pasan por algún desengaño amoroso con el sexo opuesto, recalan en los amorosos brazos de una persona amiga de su mismo sexo? Sin contar con las personas que se ven privadas de relacionarse con el sexo opuesto al estar recluidas y alivian sus pasiones con compañeros o compañeras de reclusión. ¿Se puede llamar a esto bisexualidad? ¿Es una Bisexualidad circunstancial?

Por otro lado, están las personas que se consideran a sí mismas bisexuales. Esta bisexualidad como opción ha sido la eterna incomprendida, no solo por homosexuales y heterosexuales a los que les cuesta entender esa amplitud de miras en terreno sexual, sino para los propios bisexuales, que contagiados por la dualidad dominante pueden ver su doble opción más como una carga que como una ventaja. Eso hace que a veces se piense que los bisexuales están confusos y que se sienten imprecisos con su orientación sexual; debido a que pueden sentirse agobiados ante la presión de tener que definirse, como si la bisexualidad no pudiera ser una opción en sí misma.

Hemos tenido en consulta personas preocupadas por su condición de bisexuales en busca de una definición más acorde con la dualidad reinante. Muchas veces, acuden influidas por la inseguridad de sus parejas, que se siente desbordadas al tener que competir –en su fantasía– con todo un universo de posibilidades, al considerar que para su pareja bisexual, tanto hombres como mujeres son objeto de deseo. Una mujer decía: "yo puedo competir con otras mujeres, pero no puede darle lo que le da un hombre". A pesar de que, en el caso del que hablamos, su pareja bisexual aseguraba estar enamorado de ella como persona y que no echaba de menos otros amantes.

Una orientación sexual cuestionada
La bisexualidad, especialmente la masculina, ha sido cuestionada por diversos estudios. En una investigación reciente se midió la respuesta genital ante imágenes eróticas masculinas y femeninas. El resultado fue que bastantes hombres que se declaraban bisexuales respondían con mayor contundencia ante las imágenes masculinas. No nos extrañan los resultados de este estudio, debido a que algunos homosexuales egodistónicos, que no aceptan su homosexualidad, pueden definirse como bisexuales para rebajar su nivel de angustia, creando confusión. No se puede olvidar la presión social tan fuerte que ha habido y todavía hay con respecto a la orientación sexual, que ha llevado a que algunas personas no se acepten a sí mismas como homosexuales y prefieran etiquetarse de bisexuales.

Por eso, algunos estudiosos de mente no muy amplia, generalizan y lo meten todo en el mismo saco, atreviéndose a afirmar, que los bisexuales simplemente están pasando por una fase. Que realmente es un inicio de la homosexualidad no asumida. Una salida desesperada para no enfrentarse a su homosexualidad.

Entre los practicantes de la bisexualidad se pueden encontrar a personas que son buscadoras de sensaciones, que tienen curiosidad sexual y no quieren discriminar a nadie de su radio de acción sexual. Además, suelen asegurar que los que no tienen relaciones es por que no se atreven y que se pierden muchas oportunidades. Reivindican al infante perverso polimorfo freudiano y piensan que todos somos en esencia bisexuales, pero que la sociedad nos reprime y encierra en la heterosexualidad y homosexualidad estrictas.

Mitos de los bisexuales
Hay personas esencialmente bisexuales que pueden sentirse muy limitadas al pensar que sólo debieran sentirse atraídas por uno de los sexos; sus emociones y deseos están dirigidos hacia personas, no importa cual sea su sexo. Una mujer contaba que sus fantasías y conductas sexuales variaban dependiendo si su pareja era hombre o mujer. Pero que la intensidad de su deseo y la atracción que sentía era la misma. Se declaraba, además, monógama sucesiva: había convido durante tres años con una mujer y después durante dos, con un hombre, y se declaraba fiel en las dos relaciones, sin echar en falta la presencia masculina o femenina. Afirmaba que sencillamente amaba a personas.

Otro de los mitos es el que los bisexuales son seres asociales, promiscuos insaciables e irreverentes, que no se casan, ni se comprometen. Para nada, los bisexuales están entre nosotros, podemos encontrarlos en las reuniones del colegio como responsables madres y padres de familia. El tener una vida más o menos disipada depende del individuo, no de la orientación sexual.

Algunos estudios señalan que las mujeres pueden sentirse más fácilmente atraídas por personas de su mismo sexo, y aceptar esa atracción. Ciertamente es notorio que para las mujeres resulta más fácil compartir intimidad física. De hecho, si se pregunta a las mujeres, si tuvieran que elegir como compañero sexual a un hombre repulsivo o a una chica guapa, muchas no tendrían reparos en elegir a la chica. Si esta pregunta se la hacemos a los hombres, cambiando el sexo de los protagonistas, seguramente a muchos les resultaría más difícil elegir al chico guapo. ¿Se debe esto al condicionamiento social? La bisexualidad encierra todavía muchas incógnitas.

¿Qué opinas de la bisexualidad? ¿En algún momento de tu vida has deseado a una persona de tu mismo sexo? ¿Has tenido relaciones con alguien que reconociera su bisexualidad? ¿Son las mujeres más bisexuales que los hombres?

Los nombres de los genitales

Una dificultad añadida al entrevistar a menores posibles víctimas de abusos sexuales es el lenguaje que utilizan para referirse a los genitales. Ciertamente existen muchísimos eufemismos para nombrar el pene y la vulva. Y todavía suele ser frecuente que se utilice este lenguaje ambiguo para hablar con los niños. En muchos casos se trata de un acto inconsciente que tiene que ver con la incomodidad que puede producir el hablar de la sexualidad con los pequeños. Así que, con frecuencia, oímos cómo los padres se refieren a los genitales con palabras que pueden resultar cómicas o incluso raras. Los más curiosos eufemismos pueden salir a la luz en bocas infantiles.

M. A. Martín
Los eufemismos son palabras que utilizamos para aliviar la carga emocional que el mensaje suscita en nosotros. De hecho su uso es frecuente en temas como la muerte y las enfermedades; todavía para mucha gente la palabra cáncer está proscrita y se vale de rodeos y eufemismos para no utilizar ese vocablo. En el tema del sexo, las palabras encubridoras se prodigan ampliamente. Estos vocablos, como todos, también tienen su moda y su público. El uso de eufemismos, que algunos pueden ver graciosos en labios infantiles, puede resultar muy cursi en un dialogo entre adultos.

Afortunadamente, desde que en el colegio se habla de anatomía, y se llama a las cosas por su nombre, cada vez más niños aprenden desde pequeños un vocabulario correcto. Pero muchos otros, aunque hayan escuchado la denominación en el colegio, siguen utilizando el lenguaje familiar, que puede ser de lo más variopinto. Para nombrar a la vulva, por ejemplo, hemos oído todo tipo de vocablos: algunos más finos como el conejito, la cosita, la flor, pero también escuchamos palabras extravagantes como el tendidillo y otras contundentes como chocho o chumino. Viviendo en Valencia, los vocablos valencianos tienen fuerte presencia: la pechina, la clóxina, la figa y la bacora. En valenciano, pechina es un tipo de almeja y cloxina es un tipo de mejillón; figa y bacora es la traducción de higo y breva; y la parrusa o el parrús también son frecuentes.

En cuanto a los genitales masculinos, la colita tiene mucha aceptación entre los niños. Aunque, dependiendo del nivel socio económico, los dulces eufemismos se transforman en apelativos rotundos como pija y picha. La verdad es que muchos vocablos valencianos suenan más suaves que los castellanos. Pilila parece que suena más suave que picha, y cojones, que suena rotundo en castellano, se suaviza en su homónimo valenciano collons, mucho más dulce.

Una curiosidad que nos gustaría señalar, a propósito de los nombres de los genitales, es que muchas personas encuentran las palabras pene y vagina demasiado asépticas y poco estimulantes, de forma que prefieren, en sus fantasías sexuales o en sus encuentros sexuales, nombrar a los genitales con nombres rotundos, considerados malsonantes por la buena educación, pero que añaden un toque morboso y excitante. Así, parece ser que polla y coño resultan más contundentes a la hora de concitar el deseo sexual.

¿Qué nombre de los genitales te parece más excitante y evocador? ¿Lo utilizas en tus encuentros sexuales? ¿Qué nombres utilizabas en tu infancia?

Madonna y el sexo

Madonna, la reina del pop y del espectáculo, ha visitado España como parte de su última gira, 'Sticky and sweet' (Pegajosa y dulce), que continúa hasta finales de noviembre. Tuvimos la oportunidad de asistir a su concierto en Valencia y pudimos comprobar la vitalidad que despliega la cincuentenaria artista.

M. A. Martín
El nombre de Madonna ha estado asociado al sexo desde los modestos inicios de su carrera, cuando se formaba como bailarina y posaba desnuda para pagar sus estudios. Más de 30 años han pasado desde entonces y ahora la diva es multimillonaria y, a estas alturas, parece una máquina de hacer dinero. En cualquier caso, sus actitudes con respecto al sexo siempre han sido inequívocas. A menudo, sus actitudes y sus opiniones sobre el sexo la han convertido en titular en los principales medios de comunicación del planeta durante décadas.

Es una incansable y productiva artista, con una férrea disciplina y unos objetivos muy claros. Su trabajo ha sido muy variado y en éste a menudo ha expresado sus críticas a las actitudes tradicionalistas con respecto al sexo. Fue su segundo álbum, a mediados de los 80, titulado 'Like a Virgin', el que proporcionó a Madonna una especie de tarjeta de presentación, vigente hasta la fecha. Se presenta como una mujer moderna y sexual, libre de prejuicios y actitudes puritanas, dispuesta a desafiar a cualquiera que intente hacerla sentir culpable.

A pesar de que se le han cerrado muchas puertas, su pulso con el Vaticano le ha producido importantes beneficios económicos. Hay quienes opinan que una buena parte de su éxito se debe a este hecho. En su último concierto en Roma, hace unas semanas, Madonna tuvo el detalle de dedicar 'Like a virgin' al Papa, Benedicto XVI. No podemos olvidar que, en 1987, el Papa Juan Pablo II alentó a la juventud cristiana a no asistir a sus conciertos, por considerarlos una burla contra la Iglesia y una auténtica blasfemia. Por entonces ella todavía no fingía masturbarse en sus conciertos. Lo que desató las críticas de la cúpula cristiana fue el vídeo de 'Like a prayer', en el que termina seduciendo a un santo y en el cual aparece una serie de cruces en llamas.

Quizás uno de los trabajos más transgresores que ha presentado es su libro 'Sexo'. Se trata de una especie de serie pictográfica de sus fantasías sexuales, con fotografías protagonizadas por ella misma. En éste aborda diversos aspectos de la sexualidad, como pueden ser la homosexualidad, la bisexualidad, el exhibicionismo, el sadismo, el masoquismo, el voyeurismo, el fetichismo, diversas parafilias...

¿Crees que Madonna ha influido en las actitudes sexuales de la gente? ¿Ha influido en las tuyas? ¿La consideras un mito sexual? ¿Qué te parece su actitud ante el sexo?