domingo, 31 de enero de 2010

Un alpino ribereño: Acentor Alpino (Prunella collaris)

El Acentor alpino es un ave típica de alta montaña, con laderas rocosas, de hasta 3.000 metros de altitud y en la mayoría de los casos su hábitat preferido es el límite que va marcando la nieve.
Su alimentación está basada de mariposas, moscas, orugas, escarabajos y gusanos, completándola con semillas cuando su dieta animal empieza a escasear por las condiciones estacionales. Su alimentación se produce en el suelo, en el caso de los insectos, como por ejemplo las mariposas, los va persiguiendo hasta que los atrapa.
Suele ser habitual su descenso de altitud cuando las bajas temperaturas del invierno le acechan, por ello en ocasiones es posible verlo en las cercanías de los poblados de los valles en busca de alimento y de unas mejores condiciones ambientales, aunque esto le suponga estar muy alejado de sus lugares de cría. En estos días es fácil observarlo comiendo los desperdicios humanos en los basureros.
A finales de febrero, o principios de abril, regresa a sus lugares de cría para empezar a realizar su ciclo reproductor. Buscará una cavidad entre los pedregales para la construcción de un delicado nido a base de hierba seca, musgo y raíces donde pondrán entre 3 y 5 huevos lisos de un color azulado claro. En la construcción del nido participan ambos miembros de la pareja. Su éxito reproductor no es muy alto por lo que no suele sobrevivir más de 3 pollos por nidadas y en muchos casos se han localizado nidos con un único superviviente.
Es bastante mayor que el Acentor común (Prunella modularis). Las características de su plumaje quedan bastante bien definida en la siguiente fotografía donde se señala de forma minuciosa los puntos más importantes para una correcta identificación.
El ejemplar aquí reseñado se fotografió en Embún el 27-diciembre-2009. Una altitud muy por debajo de su hábitat habitual. En la zona se puede considerar con “no habitual” incluso de “rareza” aunque hay algunos inviernos que nos visitan, especialmente los muy fríos o de temporales prolongados como el actual.

jueves, 28 de enero de 2010

Rasca mamá

A pesar de la poca existencia de rapaces, y de su paulatina disminución, no podemos negar que vemos con más facilidad a un águila que a cualquiera de sus presas. En este caso, es más fácil ver 100 Busardos ratoneros que un simple topo.
De la misma manera, vemos a la rapaz pero no podemos ni imaginar los centenares de parásitos que recorren su emplumado cuerpo. Aunque podamos pensar lo contrario, no son casos aislados, siendo una de las “enfermedades” más comunes que padecen nuestras aves.
Como muestras, puede nombrarse, un artículo publicado en la revista de la Sociedad Española de Ornitología (SEO) de diciembre de 1996, en el que Jesús M. Pérez, Isidro Ruiz-Martínez y John E. Cooper muestrearon a 304 rapaces entre los años 1985 y 1992. Entre las 21 especies analizadas resultaron portadoras un 42% de ellas, variando el número de parásitos entre 1 y 324, con una media entre 30 y 44 piojos por portador.
Los parásitos son depredadores muy especializados, y aunque no causan la muerte del portador si que llegan a debilitarlo, ya que se alimentan de él. La poca interacción con otras aves hace que el equilibrio de ambas especies sea de continuo equilibrio, es decir, que los parásitos, al depender directamente del ave, tienen que evitar debilitarlo en exceso, ya que su muerte supondría también la suya.
Se puede decir que los parásitos pueden ser de dos tipos: Los externos, como los piojos o las garrapatas y los internos, que viven en el interior del organismo.

La pulga y el piojo
se quieren casar
pero no se casan
por falta de pan.
Estando en las bodas
bebiéndose el vino
llegó un gato negro
y se comió al padrino


Algunas rapaces, como el Quebrantahuesos, suele evitar su último nido utilizado como medida de desinfección y desparasitación. Es curioso el abandono que realizan cuando estos nidos son “robados” por los buitres, soliendo pasar muchos años antes de que vuelvan a ocuparlos, aunque el agujero no haya sido ocupado posteriormente.
Las garrapatas y piojos suelen acarrearle al ave mucho nerviosismo e intranquilidad, además de su debilitamiento cuando su cantidad es alta. David Goméz contaba que en uno de sus nidadas observadas llegó a observar una anómala actitud durante el periodo de incubación, en ella el adulto no paraba de moverse y cambiar de posición, moviendo en muchas ocasiones su cabeza de un lado a otro. Llegó a pensar en algún animal merodeando por las cercanías. La nidada fracasó y al acercarse al nido comprobó que el hueco del nido estaba lleno de pulgas (es de suponer que en gran parte traída en la lana que le servia de mullida cama).
Muchas aves utilizan metodos curiosos de desinfección como los baños de hormigas, consistente en echarse sobre un hormiguero para que sus picotados llenos de ácido hagan de repelente a los parásitos.

martes, 26 de enero de 2010

Fuerza Natural

Dice una adivinanza aragonesa: ¿cuál es la cosa que sencilla no llega y doblada sobra?, en este caso no hay duda que pasó doblada. La adivinanza hace referencia a la necesidad del agua en tiempos de sequía. Tanto esperas que la naturaleza te regale agua que luego se pasa. Dicho de otra manera “o la gran sequía o la gran remojada”.


En este video puede verse el volumen que lleva el río Aragón Subordán por la carretera de Oza, y como fluye el agua en grandes cascadas por todos lados, llegando ha hacer casi intransitable la carretera (y sin casi…). La sensación de estar rodeado de agua es increíble y merece la pena, aunque te llene de preocupación pensar que para regresar tienes que volver a pasar con el coche por debajo de esas cascadas.


El encañonamiento del río por la Selva de Oza pasa a amplitud conforme se ensancha el Valle. El video corresponde a su paso por Embún.


Una pequeña referencia a los pequeños afluentes que brotan desde las altas cimas y descendiendo en serpenteante caída desembocan en el Subordán

Reflexión Motivadora:

Hoy desde aquí felicito a una compañera y sin embargo amiga. El Blog de Conchita Casales "reflexiones motivadoras" cumplirá en breve las primeras 5.000 visitas. Un blog lleno de "reflexiones" acompañadas de una esmerada elección de videos. Por ese motivo, hoy con mucha envidia, copio su estilo y reflexiono sobre unos videos... Enhorabuena campeona.

lunes, 25 de enero de 2010

Galápago europeo (Emys orbicularis), aunque estés hibernando nos preocupamos por ti

El Galápago europeo es otra de las especies que están en claro peligro de extinción, considerado en la categoría de “Vulnerable” por el Catálogo de especies protegidas de Aragón, de igual forma también posee una gran importancia a nivel europeo como lo certifica el Convenio de Berna. Esta tortuga autóctona está siendo desplazada de sus lugares de cría por la de California, cuya densidad va aumentando de manera alarmante.
La distribución y densidad de este Emys es bastante confusa en Aragón, por lo que no se puede cuantificar. Aunque le gusta cualquier lugar húmedo de agua dulce, prefiere los de agua estancada o con corrientes muy suaves. La vegetación de estos lugares debe de ser muy tupida. Puede habitar desde el nivel del mar hasta los 1.000m.
Su alimento consiste en peces, anfibios, caracoles, insectos, cangrejos, restos vegetales e incluso carroña. Los galápagos, al igual que el resto de las tortugas, no poseen dientes en la boca, por lo que desgarran la comida con sus afilados picos.
Su actividad comienza con las primera horas del día, encantándole tomar el sol al lado de la orilla, sobre un tronco, rama o sobre el suelo. A la mínima inquietud se lanza al agua, donde suele evitar el ataque de sus enemigos. Al ser su medio principal de protección escasamente lo abandona, y sólo por la noche se decide a adentrarse tierra adentro.
El barro es el otro medio que necesita, tanto para hibernar, como para depositar sus huevos (de 7 a 18). El cortejo comienza justo después de la hibernación. Consiste en que el macho persigue a la hembra hasta que la alcanza, que normalmente es al llagar al agua.
En las fotos se ve sus características principales: Caparazón oscuro aplanado, con gran cantidad de puntitos amarillos en el cuerpo y cuello, una cola larga y dedos palmeados.

Las tortugas y el Quebrantahuesos:
En el libro de Jean-Francois Terrassa sobre le Quebrantahuesos se puede leer algunas citas anecdóticas sobre la alimentación del Gypaetus con tortugas. Copio textualmente las tres más antiguas: la de Plinio (23-79 d.C.) que escribió “es hábil en romper los caparazones de las tortugas que arroja desde lo alto: Ello provocó la muerte de Esquilo quién, para escapar al destino que le habían predicho, dormía siempre al raso” Y es que en efecto, le habían predicho ¡qué moriría aplastado por una casa!.
En 1555 Pierre Belon contaba: “es la más negra de las águilas, y la que tiene la cola más larga. Ésta, al encontrar las tortugas, se las lleva a lo alto con el fin de que, al dejarlas caer, su corteza se rompa en el suelo, para comérselas”
Kruper narraba en 1878: “En Arcadia, donde las montañas no son muy altas, su área de campeo comienza la borde del mar. ¿Qué hurta allí, en la llanura? ¿Son acaso cabras, corderos o terneros lo que devora? Se le ve planeando por encima de la ladera boscosa de una colina, describiendo círculos con la cabeza inclinada y mirada fija: de repente, se deja caer y desaparece de la vista. Ha capturado una presa, es casi segura una cabra. No, no es más que una tortuga que le servirá para saciarse hambre o la de sus pollos. Para poder alimentarse de ella, se la lleva por el aire y la deja caer sobre una roca, donde se rompe… El 14 de marzo de 1861 visité el nido del quebrantahuesos; al pie de la roca en la que el ave se había establecido había una gran cantidad de osamentas y caparazones de tortugas.”

domingo, 24 de enero de 2010

Aunque tenga pinta de “cateta” La Curruca capirotada (Sylvia atricapilla) no es tonta

Esta curruca se ha adaptado a una dieta variada para garantizar el sustento alimenticio durante todo el año. Una gran población es sedentaria y pasa con nosotros incluso el invierno, aún siendo un ave puramente migratoria. También, otra gran masa nos visita procedente del resto europeo en busca de temperaturas más suaves.
En época reproductora su alimentación principal está basada en insectos y larvas, especialmente en el periodo de cebar a sus crías. El resto del año, especialmente en otoño e invierno, su predicción son las semillas, las bayas o pequeños frutos blandos y carnosos. Tampoco le desagrada la hierba, aunque no es un pájaro típico del suelo, es más, raramente se le ve en él, siendo sus pasos a saltitos cortos.
La capirotada puede considerarse un ave común en toda Europa, pudiéndose encontrar en cualquier zona arbolada, en los páramos, sotos e incluso en los parques y jardines de las ciudades (especialmente en época invernal). En Huesca está presente durante todo el año, criando a lo largo de todo el Pirineo y puntos del valle del Ebro. Se encuentra hasta los 1.600 metros de altitud.
Construye su nido en un lugar umbrío y a baja altura. Es frágil, hecho de hierbas secas y tapizadas de fibras y pelos. La hembra es la que normalmente lo construye y ambos padres incuban durante unos 15 días a sus 4-5 huevos profundamente moteados de pardo y gris.
La Curruca capirotada está dentro de las aves consideradas cantoras, siendo sus notas aflautadas acabadas en tonos altos y claros. El reclamo es un “tac” sonoro y repetitivo y su canto un gorjeo sonoro, copioso y en tonos ascendentes. En las islas británicas es conocido como “el ruiseñor norteño”.
Las fotos diferencian con claridad a los dos sexos, siendo el macho el del capirote o “boina” negro brillante y la de la hembra de color rojiza lumbrosa. En ambos casos, el resto del cuerpo es de tonalidades apagadas, tirando a grisáceas, en la hembra la tonalidad es un poco más parduzca. Es la única curruca que no posee blanco en la cola.
Esta gran curruca de unos 14 cm de longitud ha pasado y pasa muy desapercibida, lo que no nos ha dejado gran cosa dentro de los mitos y leyendas populares. Siendo lo más destacado su utilización en la preparación de determinados brebajes de brujería. Es de suponer que por su aspecto de color apagado, por ser comedor de frutos negruzcos como el sauco, aligustre, moras (frutos=heces oscuras) y por ser asiduo visitante de cepos, siendo por lo tanto fáciles de coger para ellas.
Para terminar se deja una secuencia de imágenes correspondiente a la delicada forma con la que extrae el fruto de un árbol.