lunes, 13 de junio de 2011

Para comenzar bien el día lo primero es disponer de un buen almuerzo

Aquí tenemos a un precioso Cernícalo vulgar macho (Falco tinnunculus) deseoso de “zamparse” a este pobrecillo ratoncito de campo (Apodemus silvaticus). Aunque la escena pueda parecer dramática para algunos y aliviadora para otros, por su terror a los roedores, lo cierto que es un perfecto síntoma del correcto equilibrio natural de las especies.
Estos ratones son bastante prolíficos. Las hembras pueden dar a luz hasta cuatro veces en un mismo año, constando de 4 a 5 crías cada parto. Este dato nos da que pensar que de no existir enemigos naturales, como el cernícalo en este caso, pudiera en poco espacio de tiempo convertirse en una verdadera plaga para la agricultura, ya que su alimentación consta principalmente del grano, no sólo del alimento que consumen sino también de las grandes cantidades que almacenan. El Cernícalo vulgar no sólo se alimenta de ratones y del resto de micromamíferos… también se alimenta de reptiles e insectos, aunque continúa siendo su principal dependencia en pequeñas aves, incluso llegando al tamaño de la paloma o los estorninos, especialmente ahora que se han acostumbrado, estos pequeños halcones, a convivir en los centros urbanos con nosotros.
Aunque la escena corresponde a segundos después de su captura, aún chillaba el ratón entre las tenazas de su pico, creo que nadie duda del final de la historia.


Por alusiones... Foto de otra de sus presas urbanas: El estornino negroOtro "urbanita" llegado del medievo: un Búho real en el mercado medieval de Zaragoza
Para terminar... un perfecto constructor primaveral:
El avión común

domingo, 12 de junio de 2011

Una mujer discapacitada denuncia los maltratos de su marido a través de Internet

Una mujer discapacitada denuncia los maltratos de su marido a través de Internet


Beatriz padece una enfermedad degenerativa que paraliza su cuerpo y únicamente se puede comunicar a través de un ordenador. La pasada semana pudo reunir pruebas para denunciar a su marido, que la maltrataba desde que comenzó a sufrir su discapacidad.

No puede hablar, pero la expresión de su rostro refleja el miedo que asegura haber pasado junto a su marido. Beatriz padece una enfermedad degenerativa que paraliza su cuerpo. En su estado, soportaba maltratos continuos. Su única forma de comunicarse es a través de un ordenador.

Desde noviembre, intentaba reunir pruebas para acudir a la policía. El pasado sábado lo consiguió. Chateaba con un amigo, cuando llegó su marido, con el que ya no convive. Cuenta que llegó a atarla de pies y manos, y hasta tuvo que escuchar cómo iba a morir.

Esta farmaceútica, madre de un hijo, asegura que los maltratos empezaron cuando comenzó a sufrir su discapacidad. Su caso está en fase de instrucción y espera que el juez decrete esta misma semana una orden de alejamiento.

CUANDO LOS MAYORES SON PEORES


El niño de la foto se llama Gavin Chapman, tiene nueve años y le encanta visitar a su abuela, que vive en Lanarkshire (Reino Unido). Y probablemente los padres de Gavin pensaban que con la abuelita iba a estar seguro, lejos de los peligros de las grandes ciudades, jugando a sus anchas en el bosque cercano.
Por supuesto, se equivocaban.

Resulta que el chico salió a dar una vuelta y se apareció con ese artefacto que tiene entre sus manos: una bomba de la Segunda Guerra Mundial.

Evidentemente, abuelas eran las de antes. Porque Helen, que así se llama la (pedazo de anormal) abuela de Gavin, no se hizo mucho problema por el hallazgo, pese a darse cuenta de lo que era. Llamó a un hijo que vive con ella y el tipo (otro tarado mayúsculo) vio lo que tenía su sobrino entre manos y corrió....a buscar la cámara para sacar unas fotos (una de las cuales es la imagen de este post).

Pese a todo, juntando la media neurona de la abuela con la media neurona del tío, parece que los dos "adultos responsables" llegaron a la conclusión de que quizás la bomba fuese peligrosa. Entonces se les ocurrió enterrarla en el jardín de la casa. De modo que el tío tomó una pala y puso manos a la obra para hacer un pozo.

Es probable que alguno de los vecinos encontrase un poco inquietante la idea de ver a un adulto cavando y un niño sosteniendo una bomba a su lado, porque enseguida apareció la Policía.
Los uniformados llamaron al ejército, que procedió a evacuar a todo el mundo en un radio de doscientos metros y tardó unas dos horas en examinar y neutralizar el artefacto.

Cuando todo terminó, los policías hablaron con Gavin y le explicaron que, la próxima vez, es mejor dejar la bomba donde la encuentre y llamar de inmediato a la Policía.
Y por lo bajo le deben haber dicho que no confíe demasiado ni en la abuelita ni en el tío (un par de casos perdidos).

sábado, 11 de junio de 2011

Harriet Beecher Stowe


Harriet Beecher Stowe (1811-1896)

Escritora y abolicionista estadounidense, autora de La cabaña del Tío Tom (1850-1852), una severa denuncia de la esclavitud y una de las mejores novelas de la literatura estadounidense en su género.

Nació el 14 de junio de 1811 en Litchfield, Connecticut, hija del clérigo liberal Lyman Beecher. Se casó con el reverendo Calvin Ellis Stowe, un ferviente luchador contra la esclavitud. Su primer libro, El Mayflower o apuntes de escenas y personajes entre los descendientes de los peregrinos, apareció en 1843. Mientras vivía en Brunswick (Maine), escribió La cabaña del Tío Tom. La novela se publicó por entregas en un periódico abolicionista, el National Era, y en 1852 se editó como libro.

La historia por entregas no llamó especialmente la atención, pero el éxito del libro no tuvo precedentes. En sólo cinco años se vendieron 500.000 ejemplares en Estados Unidos y la novela se tradujo a más de veinte idiomas. Este libro contribuyó a la cristalización de los sentimientos militantes contra la esclavitud en el Norte y aceleró así el desencadenamiento de la Guerra Civil. La cabaña del Tío Tom, como la mayoría de las novelas de Stowe, posee una estructura irregular, pero está llena de sucesos dramáticos que atrapan poderosamente al lector. En 1853 publicó Claves a la cabaña del Tío Tom, donde incluye una abrumadora cantidad de pruebas documentales para justificar su ataque contra la esclavitud. Stowe volvió a la carga con Dred: Relato del gran pantano sombrío (1856). El galanteo del ministro (1859) es la más conocida de sus novelas románticas. También escribió relatos y poesía religiosa. Su reputación quedó gravemente dañada en Gran Bretaña tras publicar un artículo titulado La auténtica historia de la vida de Lord Byron, donde afirma que el poeta mantuvo relaciones incestuosas con su hermana.

jueves, 9 de junio de 2011