lunes, 22 de agosto de 2011
LA ROCKOLA DEL DOCTOR WHO # 9
Seguimos con el Doctor Who en 1971. Y seguimos sintonizando los éxitos del momento.
Por ahí andan unos muchachos, los hermanos Gibb, que han colocado varios hits en las listas de discos.
Esta vez se trata de una melodía simple con una letra muy buena. Les dejo entonces a los Bee Gees, interpretando en vivo "How can you mend a broken heart" ("Como puedes reparar un corazón roto"):
viernes, 19 de agosto de 2011
EL SUPER VIEJAZO ("NOSTALGIA", SI UD. PREFIERE)
Viejo o no, lo importante es tener actitud, como el señor de la imagen anterior.
Como ustedes sabrán (o no, si visitan el blog desde otras latitudes), en el mes de agosto se celebra en Uruguay una extensa movida que gira alrededor del tema de la nostalgia, como si de una "fiesta retro" se tratase.
Por mi parte, les digo que la cosa me resbala. ¿Nostálgico yo? Para nada.
Es más, ese día no pienso hacer nada especial o diferente.
Para empezar, me voy a tomar el 60 que va para el centro...
Qué bueno que pusieron estos trolleys dobles. Tienen sus cosas, ya lo sé. A veces parece que se van a desarmar, cuando tienen que dar una curva pronunciada. Y no es raro que el guarda se tenga que bajar a recolocar las "antenas" en los cables, que a veces se sueltan. Pero la cuestión es que en veinte minutitos estoy en el centro.
Pasando el café Sorocabana me bajo casi enseguida. Ya que estoy, me voy a fijar qué están dando en el cine Plaza...
Es que ir al cine me gusta mucho. Y Montevideo está llena de salas. Cerquita de casa tengo el Maracaná, aunque dos por tres voy al Arizona, porque tengo amigos en la vuelta.
Pero si querés ver los estrenos, tenés que venir al centro, claro. En el Luxor y el Mogador dan las películas "prohibidas", el Iguazú siempre tiene una buena matiné con películas de acción y el Censa creo que está dando una de "cine catástrofe"...¡con sonido sensurround y todo!
Igual, yo estoy esperando un estreno que se viene pronto. Ya estuve leyendo en "La Mañana" unos avances y me parece que esta película puede estar buena:
Ya que voy a andar por el centro, también voy a entrar un rato a "El Palacio de la Música"...
Hace poco, le manguée unos pesos a la vieja y me vine a la liquidación anual del Palacio. Me compré un par de long plays muy buenos. Eso sí, para decidir cuál me llevaba, antes los escuché un poco en las cabinas cerradas de la disquería, que están bárbaras. ¡Qué buenos tocadiscos tienen ahí! Me parece que son Punktal, pero no estoy seguro.
Mis amigos dicen que en la vidriera del Palacio ya están promocionando el último LP de Cat Stevens...
La verdad que está muy bueno. Un amigo se trajo el casette de Argentina y escuchamos algunos temas. A mí me gusta mucho más el sonido de los discos que el de los casettes, pero todo es cuestión de opinión.
Lástima que ninguno de nosotros ha podido juntar para comprar un "doble casettero", que están carísimos. Si no, nos copiábamos música para todos.
En fin, Cat Stevens tiene temas muy lindos. De este disco me gustó principalmente "Remember the days of the old schoolyard":
Clavado que, saliendo del Palacio, me voy a tomar un helado a "Papito" (el de sambayón está buenísimo) y de pasada me compro la revista "Pelo"...
Y de ahí, de vuelta a casa. Mañana tengo un partido de fútbol con amigos, en el campo que hay en 26 de marzo y Luis Alberto de Herrera. Está bueno porque, cerquita nomás, hay una pista de skate y van chicas y todo.
En una de esas pinta algo y el sábado terminamos en el club Bohemios o en el Banco República, apretando con las "lentas".
¿Y a vos te parece que yo tengo tiempo para tener nostalgia?
EL BLANCO MÁS CARO DEL MUNDO
Cuando John Weber era un niño, más de una vez intentó llevarse de casa de su abuelo un viejo copón de metal. ¿Para qué lo quería? Pues para usarlo de blanco, disparando con un rifle de aire comprimido que era su posesión más preciada. Nunca tuvo suerte, nunca logró evadir la vigilancia familiar.
Al final, su abuelo le prometió que algún día iba a regalarle el objeto que tanto deseaba llenar de agujeros. Y asi fue que en 1945 se lo obsequió. Pero para entonces el pequeño John ya estaba entretenido con otra cosa. De modo que el copón fue a parar a un ropero.
Con los años y las vicisitudes, la situación del objeto no mejoró. Por el contrario, pasó varias décadas en una caja de zapatos bajo la cama del buen John. Hasta que un día, el hombre recibió un ultimatum de su esposa: puesto que se iban a mudar a una vivienda más chica, debían deshacerse de todos los trastos inútiles.
Y el copón era un candidato perfecto para ir a parar a la basura.
Cuando llegó el momento de decidir qué hacer con el objeto, John decidió averiguar si era "vendible", aunque sea para sacar unas pocas libras (o simplemente por llevarle la contra a su mujer).
Como sea, la cuestión es que lo llevó a una tienda de antiguedades, donde el dueño miró el copón por largo rato y, luego, tomó el teléfono para llamar a un experto.
"Tanto lío por esa porqueria, seguro que no me dan nada", pensó el pobre John.
Pero cuando llegó el experto y examinó el objeto concienzudamente, el dictamen fue categórico:
Para empezar, el copón está hecho de oro sólido. Pero eso no es todo: se trata de una pieza rara que data de una época anterior a Alejandro Magno. Para ser más exactos, procede del Imperio Aqueménida y tiene una antiguedad de unos 2.400 años, si no más.
Sabido lo anterior, John puso en subasta el valioso objeto de inmediato. Obtuvo 99.000 dólares en el remate, pese a que el experto le aconsejó no venderlo por menos de 250.000. Pero el hombre estaba apurado: seguramente quería recuperar las décadas de guardar en una caja de zapatos el regalo del abuelo.
jueves, 18 de agosto de 2011
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